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Sección: Especiales / Crónica
Lectura del programa "Leo, luego existo"
Crónica de una tarde con “Pedro Páramo”
“Leo…luego existo” es el movimiento cultural que está impulsando el gobierno del estado de Tamaulipas en colaboración con el Instituto Nacional de Bellas Artes. Este tipo de eventos consta en presentar la lectura de un libro en voz y actuación de algún actor, actriz o personalidad del medio artístico.
Por: Valeria Maldonado
08/11/2012 | Actualizada a las 18:41h
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Ciudad Victoria, Tamaulipas.-“Leo…luego
existo” es el movimiento cultural que está impulsando el gobierno del estado de
Tamaulipas en colaboración con el Instituto Nacional de
Bellas Artes. Este tipo de eventos consta en presentar la lectura de un libro en voz y actuación de
algún actor, actriz o personalidad del medio artístico.
La tarde del 7 de Noviembre del presente
mes, tocó el turno de escuchar la interesante obra titulada “Pedro Páramo” del
autor mexicano Juan Rulfo, el evento se realizó en la explanada del centro
cultural.
Una carpa blanca de un tamaño regular, y
siete filas de asientos que se llenaron en su totalidad, fueron el marco para
esta lectura. Los presentes, esperaban pacientes la llegada de quien en esta
ocasión brindaría unos momentos de cultura: Arturo Vázquez.
Dadas las 18:35, una voz fuerte y grave,
tomó el micrófono para iniciar con el evento, dio algunas palabras para que
quienes estaban ahí supieran un poco más de la personalidad que prestaría su
voz para leer “Pedro Páramo”. El momento llegó… Arturo con una sonrisa en el
rostro y su libro en la mano subió al escenario que se había montado para él;
de una estura promedio, cabello oscuro, y cuerpo delgado pero en forma, vestido
de una manera elegante y sencilla a la vez, chaqueta negra, camisa azul con
corbata naranja, lentes para leer de armazón negra y pantaloncillos color gris.
Se dirigió al centro, y tomó asiento.
Ahí esta él, sentado en medio del blanco
y luminoso escenario, una silla alta y moderna con una mesa pequeña eran los únicos
elementos con los que interactuaba, se quitó la chaqueta y la colgó en el
respaldo de la silla para iniciar la lectura.
Las palabras empezaron a salir de su
boca, una voz agradable de escuchar, varonil y madura, el público prestaba
atención a cada uno de los movimientos que realizaba.
Así como los minutos fueron pasando, las
hojas de la obra literaria también. Y lo que fueron casi 30 minutos de lectura pasaron
rápidamente ya que los cambios de voz que Arturo Vázquez realizaba cada vez que
un nuevo personaje “hablaba” dentro de la obra divertían y en ocasiones
asombraban a quienes estaban ahí. La lectura fue avanzando y el interés del
público seguía en el lector.
Efectos sonoros producidos con su voz,
pies y manos le daban al libro vida propia, verlo actuar y sentir a cada uno de
los personajes de tal novela era una experiencia entretenida, el ambiente del
lugar era ligero y muy agradable. De vez en cuando, las risas producidas por el
público resonaban en la plaza, que para esa hora (19:30), estaba algo vacía.
La lectura culminó, Arturo cerró su
libro y lo dejó en la pequeña mesa que estaba frente a él, los aplausos se
hicieron sonar, eran aplausos verdaderos, no forzados ni por compromiso. La
persona que al inicio había hablado un poco de su vida, toma de nuevo el
micrófono para agradecerle y anunciar la venta del libro que se había leído.
Antes de retirarse de la plaza Juárez,
se dio un tiempo para firmar autógrafos a sus seguidores y tomarse fotografías
con quienes se lo solicitaban.
Fue así como a las 20:00 horas, de esa
tarde, se dio fin a dicho evento cultural.
EJB
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