Por: Carlos Santamaría Ochoa08/11/2012 | Actualizada a las 14:54h
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Se dice fácil, pero llegar a cumplir veinticinco años de
existencia no es cualquier cosa, aunque las personas estamos un poco
acostumbradas a ello, dados los promedios de existencia que manejan las estadísticas
y nos ocupan por allá de tres veces la cifra, es decir, una expectativa de vida
de casi 75 años, sin embargo, las empresas que llegan a ciertos tiempos merecen
el reconocimiento de la sociedad en general, más, cuando se dedican a promover
progreso. Tal es el caso de Aeromar, la línea aérea que tiene en
nuestra capital tamaulipeca una prolífica existencia, y ahora nos ofrece
conexión con las principales ciudades: Matamoros, Nuevo Laredo, Tampico y
Reynosa. En ese sentido, entendemos que para llegar a estas fechas
se requiere talento parar poder subsistir en un mercado que cada día se
comprime más como es el referente a la aviación, y que por situaciones
naturales de una recesión tiene problemas. Operar un avión no es nada fácil, y suponemos que quienes
lo hacen saben la serie de gastos que implica ello; el hecho de tener una
flota, pequeña o grande, y dar servicio a varias ciudades del país, aunque en
el caso que nos ocupa, nos referimos a el Tamaulipas que tanto amamos. Ami Lindenberg, director general y presidente de Aeromar
nos honró con la invitación a la ceremonia que tuvo lugar el pasado 6 de
noviembre en el Museo Soumaya de la ciudad de México, con la idea de compartir
el logro de llegar a 25 años de existencia: cinco lustros al servicio de los Aero
viajeros que en ocasiones tenemos la necesidad de trasladarnos en tiempo corto
y con la comodidad que implica el tomar un avión. Con profunda pena tuvimos que permanecer en casa y no
asistir a tan importante evento: importante por el significado que tiene la
gratitud hacia una persona que se brinda como ser humano para con sus
amistades, sus conocidos y sus trabajadores; importante, porque es la cabeza de
un equipo que trabaja diariamente para lograr lo que hoy tiene, y el ejemplo de
Tamaulipas es lo mejor que podemos mencionar. Lindenberg es un hombre de la aviación, lo sabe quien
tiene acceso a ese pequeño gran mundo de la industria aérea: ha dedicado, como
nos lo hizo notar en una pasada entrevista, toda su vida a hacer de esto que se
considera negocio, una pasión por el traslado de quienes necesitamos volar. La ausencia del día 6 duele, y duele porque no pudimos
estrechar la mano del amigo que sabe que se le aprecia y se admira el esfuerzo
que realiza su equipo, su empresa, y que ve en cada vuelo que llega a Victoria,
la capacidad para enfrentar retos a veces difíciles. Cumplen 25 años con muchas frecuencias, pero lo más
importante quizá, es que los cumplen creciendo en número de amigos y viajeros,
en servicios y aviones, y aunque, insistimos, no pudimos participar
activamente, no nos quitamos de la cabeza el hecho de poder saludarle pronto,
muy pronto, con la idea de manifestar el regocijo que implica para nosotros el
saber que llegan a un cuarto de siglo de existencia prolífica, llena de
satisfacciones en cuanto a aeronáutica civil, pero insistimos, en cuanto a
satisfacción de los usuarios. Para que Aeromar sea lo que hoy presume, se requirió de
un sinnúmero de sacrificios y decisiones difíciles de tomar en su tiempo, pero
que han dejado un camino firme en la industria aérea. Nos congratulamos de ser parte de la historia por los
vuelos que hemos disfrutado, pero más nos congratulamos por disfrutar del
aprecio y amistad de tan importante personalidad; Ami Lindemnberg seguramente
estuvo muy contento con las felicitaciones de importantes personalidades en el
Museo Soumaya, pero no queremos dejar pasar la fecha del aniversario
veinticinco de Aeromar, porque de alguna manera, tenemos una cercanía con
quienes han hecho posible este proyecto y su consolidación. La felicitación, Ami, al equipo de la empresa y todos los
que han hecho posible la consolidación de este sueño. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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