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Sección: Editoriales / Escenario político

Barak Obama, la ‘raza de bronce’ le gana a Rommey

Por: Marco Antonio Torres de León 07/11/2012 | Actualizada a las 09:46h
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BARAK OBAMA le da anoche a todos los mexicanos –y de paso a los pueblos latinos- un gran motivo de alegría, al vencer en las elecciones a MITT ROMMEY, un candidato republicano que ciertamente no le mandaba decir a las minorías radicadas en aquél inmenso país, su homofobia manifiesta y su tétrico clasismo racial, símil de alguna forma de la ideología antisemita que hace 64 años envolvió el espíritu animal y esquizofrénico de ADOLFO HITLER.
Rommey nada les mandaba decir a sus enemigos, directamente se los decía: ‘Acabaré con ustedes, con las minorías’.
Y aunque MITT ROMEY no haya pensado aun en fabricar jabones con la piel grasa de los seres humanos como sí lo hizo Adolfo Hitler, la verdad uno nunca sabe. Valió más que ganara Obama.
Así que con Rommey sin pretenderlo, fue aplicable el dicho aquél que dice: vale más ‘no darle alas a las víboras’.
Así pues, mejor que otro suceso fue contemplar anoche el lindo colofón de una ardua jornada electoral estilo gringo misma que a la postre confirmaría –ya muy entrada la noche- el triunfo de BARAK OBAMA, un negro de raza grande, cuya característica principal ha sido gobernar divirtiéndose, mientras saluda a las minorías de mano, sin lavárselas con jabón y estropajo.
Barak Obama se convirtió hace 4 años en el primer hombre de raza negra que se hospedó en La Casa Blanca; y contra lo que decían los malos agoreros, nada malo pasó cuando el descendiente de keniatas ganó aquéllas elecciones; ni se acabó el mundo, ni se vaciaron de hielo los polos norte y sur, sobrecargando de agua a los océanos.
Repetimos, nada malo pasó, ni fue la catástrofe mundial ni el apocalipsis ni nada por el estilo.
Contrariamente a esos pronosticadores sin buen tino ni quehacer, que también auguran que cuando un ‘Papa negro’ conquiste El Vaticano se acabará el mundo y sobrevendrá el Anticristo en la guerra del Armagedón, nada malo pasará una vez que OBAMA ganó las elecciones estadunidenses. Así que, tranquilos, serenos estemos todos.
Con todo y las barrabasadas que comete cualquier gobernante, los errores de Barack Obama no igualan de ninguna forma el sentimiento anti-latino y anti-minorías que predominó en MITT ROMMEY.
Así pues, feliz día a todos los latinos, por el gran logro.
Ya comenzaban los republicanos a relamerse los bigotes, configurando mentalmente dentro de sí el anteproyecto de ‘bardear’ o ‘amurallar’ la inmensa frontera Estados Unidos-México, impidiendo paso de aquí para allá y de allá para acá.
Ahora bien, ya que como mexicanos digerimos gozosos el encantador tamaño de la ensartada que ENRIQUE PEÑA NIETO le propinó a 15 millones de simpatizantes de AMLO, mejor es gritar loores a Dios y glorificarlo por la victoria de BARAK OBAMA sobre MITT ROMMEY, en ese patio delantero nuestro.
UN PUEBLITO COLOMBIANO ‘MUY MEXICANO’: PALESTINA.
Seguro es que en Palestina, Caldas nadie se pierde, pues este es un pequeño pueblo colombiano que cuenta solamente una calle principal, misma que se extiende por 1. 5 kilómetros escasamente, de extremo a extremo. Sus calles y sus casas están contadas.
Palestina cuenta con un par de calles alternas y con apenas 15 mil habitantes; dos de sus tres calles circulan paralelas a la callecita principal. Así que quien teme extraviarse, francamente yerra en sus miedos.
A lo mucho son 7 cuadras de largo, un poco menos de 1 kilómetro de extensión; sus calles circulan de oriente a poniente, desde que se ve la  primera casita hasta la última.
Palestina, Caldas tiene particularidades curiosas que la hacen única, una de ellas, que nos llamó poderosamente la atención, es que es una comunidad muy hecha ‘a la mexicana’ si de música se trata.
Los mexicanos que visitamos esta ciudad, este pintoresco pueblo montañés perteneciente al departamento de Caldas, y en cuyos campos se cultiva el mejor café del mundo en todas sus ramas, rangos y categorías solemos evocar –sin desearlo quizá- un rinconcito de nuestra patria.
Y es que algo hay de México en este pueblito escondido en las alturas de las montañas colombianas.
Tiene un notable parecido con los gustos por la música de los mexicanos.
Sin querer México ha exportado su música, bailes y su cultura artística. La transculturización llegó aquí para quedarse, siendo este un fenómeno extraño pero real, un fenómeno que ocurre tanto en Palestina como en Chinchiná, Caldas, Colombia.
Esta última, Chinchiná es una preciosa ciudad cafetera localizada a escasos 20 kilómetros de distancia del pueblo de Palestina (se recorre la distancia en 10 minutos) y a otros 20 kms de Manizales, la capital de Caldas. El recorrido desde Chinchiná a Palestina lo hacemos en vehículo motorizado, a través de una carretera en muy mal estado; los viajeros, que vamos siempre en constante ascenso rumbo a la cima montañesa, lo único que logramos ver para ambos lados de la carretera son pendientes, descensos y abismos de más de 150 o 200 metros, que escandalizarían a cualquiera.
Acá en Palestina, Colombia sus pobladores oyen sin discrecionalidad toda clase de artistas mexicanos; es cuestión de recorrer su calle principal en un sábado o domingo cualquiera, para comprobar que Palestina está plagada de cantinas diurnas, en donde los paseantes nos damos cuenta que a esta gente colombiana les encanta todo lo mexicano, sobre todo su música y sus bailes.
Acá en Palestina se baila pegadito, ´de cachetito´, bien agasajado, como decimos en México.
Su  gente ama todo lo que se oye en el norte de México, la música norteña de Los Tigres del Norte y sus corridos lideran el gusto de los jornaleros del café, aquí en Palestina.
Los parroquianos se saben de pe a pa, de principio a fin Camelia La Texana; este curioso detalle lo pudimos constatar.
En Palestina gozan de notable fama grupos mexicanos como Los Tigres del Norte, pero también la Banda El Recodo y a Cornelio Reyna. También son famosos varios artistas de música ranchera y romántica mexicana,  como Vicente Fernández, Marco Antonio Solís y Juan Gabriel.
Mientras caminamos por la plaza principal de Palestina, en un sábado a mediodía, oímos a lo lejos la canción La Muerte de un Vaquero, de Vicente Fernández.
Los palestinenses, por lo que vimos son naturalmente apacibles, románticos, esforzados y bastante apegados a las costumbres de su región cafetera.
Pero es evidente que los cautiva la música mexicana, sobre todo, aquélla música que en México solemos llamar ‘arrabalera’ o ‘de cantina’, como se diría peyorativa o curiosamente.
Fenómenos de transculturización rara, pero fenómeno al fin.
Y es que Palestina está, junto con Chinchiná, Caldas, Colombia, sumergido en lo más hondo y profundo del llamado eje cafetero; es justo aquí, en este punto del occidente colombiano en donde se cultiva el mejor café de grano del mundo. Sus montañas que tienen más de 1600 metros de altura SNM son intensamente húmedas, y se brindan generosas para regalarle al mundo lo mejor del café.
A pesar de que Palestina tiene un nombre mundialmente famoso, mismo que evoca a una gran ciudad cristiana, en realidad no tiene nada de religiosa ni de apego de parte de su gente, con Dios; es todo lo contrario.
Palestina es una comunidad que gusta de la música, la alegría y del sano relajo; sus dos o tres cafeterías que circundan la plaza del pueblo, están llenas de parroquianos que beben un café ‘tinto’ en taza, acompañado de una piececilla de pan; aquí hay de todo, ‘pan de bono’, ‘pan de yuca’, pan agridulce. No se conoce el ‘bolillo’ o las ‘conchas de dulce’ como en México, y el pan francés solo se vende en tiendas departamentales, en donde la clientela es selectiva.
El café de los negocios de Colombia es barato, unos 500 pesos la taza (8 pesos mexicanos). Eso sí, se vende en demasía, por culpa de los fríos amaneceres y los días templados que se registran durante casi todo el año; nadie olvide que Colombia está localizada a unos cuantos cientos de kilómetros de distancia del Ecuador (la mitad del globo terráqueo) y por ende, aquí no hay estaciones del año, sino solo climas regionales.
Palestina es un pueblo común como cualquiera, pero eso no le quita que igual que cualquier ciudad provinciana, tenga sus asegunes.
Es un pueblo muy mexicano, gracias a los usos y costumbres que a leguas la distinguen.
Es un pueblecito de escasamente 15 mil habitantes, según Google, aunque a los viajeros extranjeros nos da la impresión que aquí en esta mancha urbanizada habita apenas la mitad; el resto parece ser gente que viene y va, jornaleros que llegan desde las fincas cafeteras y que usan sus fines de semana para bajar al pueblo y beber cerveza como cosacos.
Acá en Colombia se bebe cerveza La Costeña, Poker o Aguila, y en cuanto a rones, no hay como el Ron Viejo de Caldas, mismo que está hecho a base de caña de azúcar y que se produce sobre todo en el departamento de Valle del Cauca, cuya capital es la conocidísima y afamada (Santiago de) Cali.
Los jornaleros que trabajan la recolección del café cada fin de semana bajan –indefectiblemente- al pueblo de Palestina para pasar momentos de relax, descanso o tregua; son cortadores de café, quienes a lo largo de cinco días se dedican al corte de pepas de café, mismas que cobran por kilos.
Una vez que cobran, lo ganado vienen y se lo gastan en el pueblo, comprando cosas para llevar a sus familias.
Las cantinas aquí en Colombia carecen de puertas cerradas –o de privacidad- en tanto la luz del día permanece. Se abren al público desde el mediodía. Cualquier transeúnte  que camina por las calles de un pintoresco pueblo promedio, alcanza a atisbar a los bebedores de cerveza desde afuera; se les mira deleitándose tomando licor.
Mientras avanzamos por la calle principal de Palestina, la calle 9ª, vemos al fondo de una cantina como un jornalero abraza cachondamente a una joven mujer, morena ella, alta, espigada; es una negra mulata que le expone sus piernas con coquetería a su cliente.
Ella luce una falda cortita, misma que no deja nada a la imaginación.
De su cuerpo refinado, como pulido por un escultor, cualquiera alcanza a ver su cara de joven mujer, casi niña.
Las puertas de las cantinas las cubren unos cortineros partidos a la mitad,  que parecen de bambú.
Palestina es quizá el pueblo más mexicano que he encontrado en Colombia….
Por último, en temas locales de política local, PABLO GONZÁLEZ LEÓN, aspirante a la alcaldía del Mante comienza a cobrar bastante fuerza y vigor después de que por cuestiones de estrategia, había usado la discreción, el silencio respetuoso y el bajo perfil.
Hoy todo es distinto, Pablo va por todo en aras de conquistar la alcaldía del Mante, misma que siente casi entre sus manos. Quizá porque ha comprobado que ha llegado su tiempo.
De alguna forma él, junto a RIGOBERTO RODRÍGUEZ RANGEL, Pablo González se ha dado cuenta que tiene el favor de los dioses; así que pase lo que pase, él está dispuesto a arrebatarle la decisión a los dioses, convirtiéndola a favor.
Pablo González es un político que con nadie está peleado; lo respaldan priistas de notable rango en El Mante, priistas distinguidos que por razones de respeto no pueden revelarse ahora mismo sus nombres aquí.
Pero baste decir que son ex alcaldes, ex diputados, quienes lo apoyan.
Mientras tanto, RIGOBERTO RODRÍGUEZ no baja la guardia; sabe que está frente a su proyecto y frente al sueño más caro de su vida, y por el cual ha luchado en los últimos 6 años.
La guerra entre titanes del PRI está definida, pues. Ya comenzó.
Ahora sí, es todo por hoy, hasta pronto.
  

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