Por: Luis Lauro Carrillo06/11/2012 | Actualizada a las 09:57h
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El acceso oportuno a los registros del gobierno es la
piedra angular de toda democracia. Sin este acceso, los ciudadanos son
incapaces de vigilar las acciones y decisiones de sus gobiernos.
La
falta de transparencia, la velocidad del crecimiento exponencial dela deuda pública y pasivos que tienen las
entidades federativas de México, en el corto plazo puede convertirse en un grave
problema macroeconómico para el país, debido a que muchas obligaciones financieras estatales se encuentran
fuera de control.
No cabe duda que los
gobiernos estatales de México, registran un endeudamiento excesivo en relación
a sus posibilidades reales de pago, quienes han hipotecado el futuro de sus
entidades, la estabilidad financiera de sus ciudadanos y por consiguiente un
colosal incremento de la deuda
nacionalde manera peligrosa.
De acuerdo con el
documento de la OCDE "México,
mejores políticas para un desarrollo incluyente" establece: “El
Gobierno federal debe promover la aplicación de reglas fiscales prudentes en el
nivel subnacional. La recomendación clave de la OCDE es fomentar la aplicación
de límites prudentes al endeudamiento a nivel estatal y municipal".
Por su parte la SHCP hasta el
primer trimestre de 2012, el saldo de las obligaciones financieras de las entidades federativas ascendía a casi
397 mil millones de pesosde deuda
registrada.
De ahí que las
entidades federativas enfrenten
actualmente una grave situación financiera, por la reducción de las
participaciones federales a causa de los bajos índice de recaudación fiscal y
la nula generación de ingresos propios, aunado al despilfarro y presunta
corrupción cobijada por la opacidad de las cuentas públicas.
Entidades como Coahuila.
Guerrero, Quintana Roo, y Df, son los ejemplos más extremos, donde ha quedado
evidenciada la temeridad y la sangre fría de sus gobernadores y secretarios estatales
de finanzas para pedir créditos a cuentade sus futuras participaciones federales, tan volátiles como la economía
del país.
Huelga decir que los
estados en el ejercicio de su autonomía hacen uso de sus atribucioneslegales para contratar deuda, aunque la
mayoría de las veces no lo hacen en condiciones de racionalidad financiera y jurídica.
Por tanto queda
evidenciado un problema político palpable, la carencia de contrapesosa los poderes ejecutivos estatales, pues toda
contratación de empréstitos debe pasar por la autorización de los congresos
locales, muchos de los cuales los aprueban sin objetar montos y propósitos de
la deuda.
Gran parte de los
préstamos obtenidos por los gobiernos
estatales han sido contratados con la banca comercial, lo cual agrava más la
situación, pues en caso de caer en insolvencia, no solamente ponen en peligro
la viabilidadde una entidad federativa,
sino que se puede colocar en riesgo a todo el sistema bancario.
Por otro lado se
considera un error conceptual de los gobiernos estatales, concebir a los
empréstitos como fuente normal de sus ingresos, como si se tratarade contribuciones fiscales y no como un
recurso excepcional complementario y además violando la constitución contratan
empréstitos para gasto corriente y no para inversiones productivas.
En la investigación de
la OCDE señala que en algunos casos el incremento de la deuda ha sucedido en
entidadesen donde recientementese realizaron comicios electorales, lo que
hace inferir una perversa relación entre el gasto electorero y el
endeudamiento. En otras palabras sugiere que las deudas no estarían financiando
obras, desarrollo o crecimiento, sino gasto corriente y de campañas políticas.
Está visto que la federación aún carece de “dientes”
para obligar a los gobiernos estatales a presentar sus cuentas adecuadamente y
sin trucos, como lo ha reiterado una y otra vez la Auditoría Superior de la
Federación. Internamente los estados carecen de presión por la inexistencia de
un auténtico contrapeso de parte de los congresos y poderes judiciales locales.
De tal suerte que se
han dado pasos importantes con la reforma a la Ley de Contabilidad Gubernamental en materia de
deuda y empréstitos, sin embargo todavía falta mucho para una homologación de criterios
contables para hacer realidad la transparencia y rendición de cuentas.
En definitiva el
Congreso de la Unión, debería reformar la constitución para limitar el endeudamiento de estados y municipios,
obligándolos a incrementar el porcentaje de ingresos propios, exigiendo una
real transparencia y rendición de cuentas en sus finanzas, para evitar la
quiebra de entidades federativas y del sistema bancario en su conjunto.
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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