El Anzuelo...
Doña Hermelinda Linda le pide regalías a Gustavo...
por El Fisgón
Por: Carlos Santamaría Ochoa
Viene
diciembre, una de las épocas más controversiales y especiales del calendario, y
con éstas, los miles de mexicanos que viven fuera del país y que visitan a sus
familiares para disfrutar de la navidad, una de las fiestas más significativas
del mundo.
En ese tenor, es clásico ver camionetas que trasladan un sinfín de regalos y
mercancía de toda índole para los que viven de este lado del Bravo, y que
esperan con ansia a sus seres queridos; los regalos son importantes para
muchos, y aunque digamos que nos preocupa más la presencia de la familia,
siempre recibir algo envuelto, en navidades u otros tiempos nos cambia mucho el
panorama.
Juan José Rodríguez Alvarado, quien es director del Instituto Tamaulipeco del
Migrante ha considerado que serán unos 130 mil los mexicanos que pasen por
nuestras fronteras, expuestos a todo tipo de situaciones, buenas y malas,
siendo éstas últimas las que preocupan a la mayoría, y que van desde los
asaltos en carretera, sabedores los ladrones que quienes vienen no solo viajan
cargados de regalos sino de dólares, producto de un año de mucho esfuerzo y
sacrificios, y que llevan a los suyos, en un afán de mejorar su calidad de vida.
Algunos disfrutan las fiestas construyendo la ampliación del hogar que tantos
años estuvo pendiente de realizarse y que, luego de un año difícil, pueden hacer
realidad gracias al trabajo arduo de quien vive en los Estados Unidos y que
muchas veces se considera que tiene una existencia tranquila, cuando es todo lo
contrario, ya que para llevar el ahorro a casa de regreso implica una serie de
sacrificios que van desde la vivienda en precarias condiciones hasta la calidad
de los alimentos, en algo que muchos no entienden y que se llama “sacrificio
por los nuestros”. Dejar de comer para llevar a los hijos es lo más natural en
esta raza que trabaja de sol a sol para que los suyos estén bien.
El caso es que la carretera se llena de gente mexicana que pareciera más
norteamericana que los “güeros”; el otro gran peligro significa el “atreverse”
a venir, cruzar la frontera y exponerse a la voracidad de los agentes
aduanales, de migración y todos esos elementos que viven en los puentes
internacionales, y de la gente que pasa por ellos.
No podemos generalizar, pero sabemos que abundan los elementos nocivos y abusivos
que dejan la ética y la honorabilidad a un lado para hacer una fortuna en poco
tiempo, sacrificando las ganancias de quienes tuvieron doce meses de trabajo
intenso.
No se vale, pero existe, y a pesar de que los gobiernos federales han dicho que
la corrupción se ha erradicado y echado la culpa a los gobiernos de otros partidos
emanados en los estados, sabemos que los agentes de Migración son voraces, rapaces
y abusivos en un porcentaje considerable.
Insistimos, no se puede generalizar y calificar a todos, ni de honestos ni de
ladrones: decía la Biblia: “de todo hay, como en la viña del Señor”.
Cuando el gobernador Egidio Torre Cantú decidió formar el Instituto Tamaulipeco
del Migrante seguramente pensó mucho en esos mexicanos que se van por falta de
oportunidades y encuentran en la vida americana, en los sacrificios y
denigrantes condiciones de vida una oportunidad para sus familias.
Egidio debe tener conocidos que han vivido esas experiencias, de ahí que quiso
hacer algo por cuidar la integridad de nuestros paisanos, y eso hay que reconocerlo
ampliamente.
La temporada que se avecina es propicia parar el tráfico intenso de estos
mexicanos y para los abusos de parte de esos malos elementos; el gobierno tamaulipeco
ha exhortado a quienes están en esas condiciones para que denuncien los malos
tratos, y exijan el respeto a su condición de mexicanos.
Nada más loable que tratar a los nuestros como debiera de ser, y esa exigencia
de Torre Cantú se generaliza en sus colaboradores; es preciso dejar de abusar
de los paisanos y hacer de su viaje una oportunidad para convivir con la familia…
y no para sufrir vejaciones.
Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
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