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Sección: Nacional / El Mundo
Protegió ex mayordomo papal su computadora durante seis años
El ex mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, condenado a 18 meses de cárcel por robar cientos de documentos confidenciales del Papa, protegió su computadora durante más de seis años
05/11/2012 | Actualizada a las 15:51h
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Ciudad del Vaticano, (Notimex).- El ex
mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, condenado a 18 meses de cárcel por
robar cientos de documentos confidenciales del Papa, protegió su computadora
durante más de seis años y rechazó que fuese sustituida.
Este y otros detalles sobre el “Vatileaks”, el escándalo por la fuga de
informes reservados sustraídos de los aposentos pontificios, salieron a relucir
este día en la primera audiencia del segundo proceso relacionado con este caso
y que involucró a Claudio Sciarpelletti.
El especialista en asuntos informáticos y empleado de la Secretaría de
Estado, la oficina de política interior y exterior del Vaticano, compareció
este lunes ante los tres jueces del tribunal del Estado Pontificio acusado del
delito de “favorecimiento”.
Según reveló durante la audiencia el abogado defensor, Gianluca
Benedetti, su representado (48 años) se vio involucrado en este caso como
consecuencia de una “informativa anónima” (memorando) la cual aseguró que él
tenía una amistad muy cercana con Gabriele.
“Todo parte de un anónimo, creo un oficial de la Secretaría de Estado,
que habla de recurrentes contactos entre Paolo Gabriele y Claudio
Sciarpelletti. Una informativa de un autor desconocido, de la cual se pasa a
una supuesta amistad y confianza sobre la cual Sciarpelletti habría mentido”,
dijo.
“Mi defendido nunca negó que existiese una relación con Gabriele, pero
de ahí a afirmar que tenían gran confianza y fraternidad parece exagerado”,
apuntó.
Benedetti expuso así parte de la estrategia defensiva, que se centrará
en minimizar la relación de supuesta amistad de su representante con el ex
mayordomo.
El delito de “favorecimiento”, similar al de encubrimiento pero con
distintas características, se le imputa al informático luego que este dio tres
versiones diferentes cuando fue interrogado sobre su relación con Gabriele
meses atrás.
El jueves 24 de mayo Sciarpelletti fue detenido por la Gendarmería
Vaticana tras la realización de un cateo en su oficina, ubicada dentro de la
Secretaría de Estado y en el curso del cual fue encontrado un sobre con
material reservado en su interior.
En la solapa del sobre se podía leer la inscripción “Paolo Gabriele”. En
un primer momento el programador dijo que ese paquete lo había recibido del ex
mayordomo pero después se retractó y cambió la declaración, sosteniendo que se
lo había entregado “un monseñor”.
En ese momento permaneció detenido durante una noche en el cuartel
general de la Gendarmería y un día después cambió nuevamente versión.
Posteriormente fue dejado en libertad.
Aunque originalmente Sciarpelletti fue detenido con la hipótesis de un
concurso de su parte en el robo de los documentos, finalmente fue procesado por
“favorecimiento” ya que con sus declaraciones contradictorias incurrió en una
obstrucción a la justicia.
Pero este día el abogado defensor Benedetti intentó minar el cuadro
acusatorio presentado por el Promotor de Justicia (ministerio público), Nicola
Picardi.
Lo hizo presentando una serie de “excepciones preliminares”, es decir
varias solicitudes encaminadas a adquirir o rechazar elementos particulares
para que se discutan durante el debate del caso en el aula.
En primer término el abogado pidió declarar nula la sentencia de envío a
juicio de su defendido porque consideró ambigua la configuración del delito
presentada por el fiscal.
Además, requirió incluir en el debate unas 12 informaciones
particulares, todas encaminadas a demostrar que Sciarpelletti no tenía una gran
amistad con Gabriele, como sostiene la fiscalía.
Por su parte, el fiscal Picardi pidió al tribunal rechazar la moción de
la defensa en algunos de los puntos, aunque se dijo disponible a que otros sean
efectivamente incluidos en el proceso.
Entre las informaciones solicitadas por la defensa destaca el “famoso
caso de la computadora”, como lo llamó Benedetti, y según el cual el ex
mayordomo rechazó sistemáticamente que el informático interviniese sobre el
equipo aunque este era ya evidentemente obsoleto.
“Si había tal amistad y confianza (entre ambos), ¿cómo es que Gabriele
rechazó cualquier intervención de mi asistido en la computadora de la Santa
Sede, cuando todas las otras computadoras fueron cambiadas en el curso de los
años?”, cuestionó el abogado.
La otra carta fuerte de la defensa se basa en el expediente laboral de
Sciarpelletti, que demostraría la “fidelidad” del imputado a su trabajo. Por
eso pidió que ese dossier fuese incluido también en la causa.
“¿Mi asistido iba a poner en riesgo 20 años de devoto servicio a la
Santa Sede para ayudar a una persona que sería su amigo sólo porque se
tutean?”, sentenció Benedetti.
Asimismo solicitó que sean incluidos en las actas del proceso el tráfico
telefónico y los correos electrónicos intercambiados entre Paolo Gabriele y el
propio técnico informático, para demostrar que su amistad cercana no era tal.
Una vez presentados los argumentos de ambas partes, a favor o en contra
de estas mociones, los jueces se retiraron a deliberar y después de unos 50
minutos regresaron al aula para anunciar su decisión respecto de cada uno de
estos puntos.
Entonces el presidente del tribunal, Giuseppe Dalla Torre, leyó una
ordenanza con la cual aceptó varias de las solicitudes del abogado defensor,
entre otras la de adquirir el expediente laboral del imputado.
Empero los jueces rechazaron considerar los apartados correspondientes
al caso de la computadora, a las llamadas y la comunicación digital entre ambos
personajes.
Poco después de las 11:15 horas (09:15 GMT) se decidió suspender el
proceso y se convocó a una segunda audiencia para el próximo sábado 11 de
noviembre.
En esa ocasión se escucharán las declaraciones de seis testigos, además
del propio Sciarpelleti también referirán el ex mayordomo Paolo Gabriele, el
oficial de la Secretaría de Estado Carlo María Polvani, el vice comandante de
la Guardia Suiza Pontificia, William Kloter.
Así como el vice comisario del Centro Operativo del Cuerpo de la
Gendarmería Vaticana, Gianluca Gauzzi Broccoletti y el director de los
Servicios de Seguridad y Protección del Vaticano, Domenico Giani.
Por el delito de “favorecimiento” el imputado
podría ser condenado a una pena máxima de un año de cárcel.
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