En una plegaria por la paz, más de 30 pastores evangélicos cristianos pidieron que Dios derrame su gracia en cada avenida, en cada rincón, en cada casa
Por: Maribel Villarreal/Matamoros21/03/2010 | Actualizada a las 02:36h
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La caravana de vehículos quebrantó la quietud de la tarde sabatina.
Propios y extraños observaron a lo largo de la calle Sexta el paso de las
unidades que con el incesante tocar de los claxon y las leyendas en sus vidrios
convocaban a rezar por la paz.
“Declaramos a Matamoros tierra bendita” decía una gran manta, esa era la
esencia del evento, el ruego a Dios todopoderoso, la plegaria a una sola voz.
El fresco aire del norte número 40 no demeritó la asistencia, mucho menos el
ímpetu de los cristianos evangélicos que convocados por sus pastores sumaron su
presencia pero también su inquebrantable fe para recuperar la normalidad, para
reconquistar la seguridad perdida.-
Al frente, un grupo de música con alabanzas, algunas personas que decidieron ir
a pié y otras más vestidas de blanco.
Siempre en el carril central, tomaron la avenida Pedro Cárdenas, siempre
llamando la atención de los transeúntes y de los automovilistas, siempre con
una sola plegaria.
Fue más de una hora de traslado a paso lento.
Sobre la avenida Marte R Gómez circularon frente a la Procuraduría General de
Justicia, frente la sede de la policía Ministerial del estado y a las
instalaciones del Servicio Médico Forense que lucían desiertas en una condición
propia del fin de semana.
El arribo de la caravana al templo “Viento Recio” fue observado en silencio
pero a la expectativa por un convoy de la Secretaría de la Defensa Nacional que
coincidió en el lugar y el momento.
Poco a poco los manifestantes ingresaron al inmueble, todos los lugares fueron
ocupados.
Más de 30 pastores encabezaron el ritual religioso entre música de alabanzas,
con los brazos en alto y el corazón lleno de fe.
Oraron por la paz, por Matamoros, por las familias, por las autoridades…para
que Dios derrame su gracia en cada avenida, en cada rincón, en cada casa.
La emoción llenó el ambiente y a una sola voz cantaron el himno por la paz
aquel que pide perdón divino y expone la insensibilidad humana.
La Alianza de Iglesias Evangélicas Cristianas que integra más de 60 templos
rechazó los intereses políticos y las influencias partidistas en esta acción
surgida de la esperanza.
Una convocatoria de oración ante un fenómeno que ha rebasado a las
instituciones, que ha generado psicosis y alterado la vida cotidiana, una
plegaria masiva como último recurso a la impotencia, como única alternativa.
Cuando solo Dios queda.
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