Por: Juan Sánchez-Mendoza28/10/2012 | Actualizada a las 23:19h
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México es un país de
asimetrías en cuanto a su desarrollo económico, político, social y cultural. A lo largo y ancho del
territorio coexisten la abundancia y la marginación; la riqueza y la pobreza. En las regiones se observan
auge y rezago, e incluso en las propias entidades ocurre este fenómeno. Los estados del norte han sido
superiores en prosperidad comparados con entidades del sur como Chiapas, Oaxaca
o Guerrero; y acá la gente ha dejado constancia de su carácter emprendedor y
ganas de sobresalir. A dicha actitud contribuyen
una serie de factores de índole estructural, pero también tiene que ver con
aspectos culturales, educativos y, por supuesto, de actitud ante la vida y el
progreso. Es evidente que a las
entidades fronterizas del norte les beneficia su vecindad con la Unión
Americana --que por cierto mantiene la principal economía del orbe--, pues ello
propicia que haya inversión de capital extranjero en diversas ramas de la
producción --principalmente en la industria--, lo que permite la generación de
innumerables fuentes de trabajo y, en consecuencia, que la gente tenga un modo
honorable de ganarse la vida, aunque en los últimos años ha podido más la
inseguridad que cualquier intento para mantener los altos niveles de producción
y crecimiento. Así, los centros de comercio y
prestación de servicios crecen en un ambiente de incertidumbre; y aún así el
mercado interno se expande en beneficio de las familias que de esta forma
encuentran alternativas de vida, que es el mejor parámetro para medir la salud
colectiva de un conglomerado humano. Resulta obvio que la relación
con el exterior no es la vara mágica para que una economía crezca y se
desarrolle. La base primordial en el que
debe descansar la fortaleza de una entidad o nación, son los factores de
producción local. Claves del éxito Los poseedores del capital
doméstico y una fuerza laboral suficiente y capacitada, que permita alcanzar
grados de productividad que marquen la distinción en la elaboración de la
cantidad y calidad de los bienes y servicios, significan la clave de cualquier
proyecto productivo. Los empresarios sólo disponen
de sus recursos una vez que analizan las ventajas competitivas y se
convencen de que existen condiciones favorables a sus intereses. Antes de ello no arriesgan en
lo mínimo. De ahí que la actividad
gubernamental sea clave al facilitar las condiciones para que la clase
empresarial desarrolle su actividad en escenarios favorables, tanto de disposición
de mano de obra calificada como de insumos, leyes y procesos que simplifiquen
el asentamiento de fuentes de generación de empleo y riqueza. Entonces la clave del
desarrollo es contar con un buen gobierno que tenga visión de largo alcance y
sea capaz de armonizar los factores de la producción en torno a un objetivo
común, que en el centro coloque al ser humano. En este sentido, la política
es el instrumento por excelencia que es menester privilegiar a fin de sumar
fortalezas y encauzarlas en beneficio de la colectividad. Por desgracia pocos son los
gobernantes que entienden la dimensión de su encomienda y más que procurar
traducir los planes, proyectos y acciones de la administración que encabezan en
logros tangibles que impacten de manera efectiva a sus representados, gustan
emitir rollos huecos, mensajes propagandísticos y cazar pleitos estériles con
adversarios reales e inventados, las más de las ocasiones como elementos de
distracción para encubrir los errores y la mediocridad que les distingue. Dignificar la política En el actual contexto, donde
se agita la República Mexicana merced al enorme ruido que hacen los grupos de
interés y la ineficiencia del titular del Poder Ejecutivo federal --quien no
logra colocarse a la altura de las circunstancias, y, muy al contrario, exhibe
su proclividad hacia la confrontación con todo aquel factor de poder que no
comulgue con su ideología y visión de gobierno--, es cuando se afianza la
necesidad de que la política sea dignificada. No es posible que se continúe
promoviendo un clima de confrontación desde los poderes de la Unión,
principalmente desde la Presidencia de la República que encabeza Felipe
Calderón Hinojosa, en virtud a que estamos llegando a límites peligrosos; y ya
en algunos rincones de la patria empieza a enseñar su rostro la
ingobernabilidad, cuya presencia perjudica a todo el sistema. De ahí que resulte propicio
distender el ambiente y dar paso a los buenos oficios de personajes que
antepongan el interés del país por encima de camarillas y grupúsculos, que con
su actitud dañan al tejido social de manera torpe e irresponsable. Por ello hacen falta
auténticos líderes o promotores de la paz y la reconciliación nacional. Entiéndase bien: políticos de
nuevo tipo que liguen la palabra con la acción y den resultados; a la par que
generen un clima de confianza y sana convivencia en un marco de pluralidad. Así se puede avanzar en la
consolidación de la democracia y evitar que tentaciones anarquistas y
autoritarias sean desactivadas en bien de los millones de mexicanos que aún
creemos en la posibilidad de un país más justo y equitativo, donde se acabe con
los grandes rezagos sociales que, por desgracia, aún persisten. Riqueza energética En materia de hidrocarburos,
Egidio Torre Cantú tiene bien definido el papel que Tamaulipas juega en el
escenario nacional. Sabe que la producción de gas
natural en la Cuenca de Burgos, estimada en 1,250 millones de pies cúbicos al
día, representa el 25 por ciento de lo que se obtiene en todo el país. Igual está convencido de que
la entidad es una potencia energética que requiere mayor desarrollo para
acceder a niveles superiores de crecimiento. Por ello su interés de que
Petróleos Mexicanos (Pemex) ponga más atención al estado, pues de esta forma se
podría establecer una alianza estratégica que: a) Permita el crecimiento y la
expansión de esa empresa con el uso eficiente de los recursos naturales y la
preservación de nuestro medio ambiente; y b) Haya en la entidad mayor
inversión, empleo y reactivación del mercado. Estos dos rubros los contempla
el Plan Estatal de Energía, y, seguramente, son los que primordialmente se
atenderían a partir del uno de diciembre próximo, cuando en Pemex mande un
funcionario más sensible que el actual. Por cierto, el director
general de Pemex ha reconocido el liderazgo de Egidio para atraer más
inversiones de esa paraestatal a Tamaulipas, al tiempo que asume el compromiso de
apoyar la modernización de la infraestructura carretera estatal merced a que el flujo
vehicular, en gran parte, es derivado de las actividades inherentes a Petróleos
Mexicanos. Aspirantes amnésicos Por cierto, algunos priistas
de nuevo cuño –de ésos que aspiran ser candidatos a diputados locales y
alcaldes--, miran con desagrado a ciertos colegas que rehúsan convertirse en
corifeos de cuanto hacen o dicen, por creer que en verdad brillan con luz
propia. Sin embargo olvidan que la
prensa, así como les ha tendido la mano amiga en su lento aprendizaje político,
igual podría cavar su tumba al exhibir los excesos y debilidades que
caracterizan su actuación pública. Em@il:jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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