Por: Clara García26/10/2012 | Actualizada a las 08:54h
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En la
revisión que Gilberto Giménez hace del concepto de cultura y su investigación
en México parte de la distinción que Claude Passeron realiza distinguiéndola en
tres ámbitos, el primero como estilo de vida, la cultura vista como un conjunto
de modelos de representación y de acción que van a guiar la organización de la
vida social y la forma de pensamiento del grupo. Estamos hablando aquí de todas
las formas que contribuyen a organizar la vida como el lenguaje, gustos y
comportamientos. La segunda sería la declarativa, que constituye la
interpretación que ese mismo grupo social hará de su cultura, es decir, su
forma de teorizarla. La tercera seríael
corpus de la obra valorizada, compuesta por los objetos y símbolos, definida
también como “cultura patrimonial”.
Tomando de Pierre Bordieu una clasificación de cultura, Giménez distingue una
cultura legítima, una cultura media y una cultura popular si nos referimos a
los grupos sociales en términos de clase. Si nos referimos a la cultura en
términos de evolución socialidentificamos culturas tradicionales y culturas modernas. A partir de
estos conceptos, Giménez señala que el estudio de la cultura en México es
reciente, remontándose a la década de los 70 cuando las obras de Gramsci cobraron
importancia difundiéndose en nuestro país a través de Guillermo Bonfil y
Alberto Cirese.
Todo lo producido anteriormente a esta etapa se puede reducir a estudios de
corte antropológico, generalmente de corte indigenista y campesino, esta
tradición antropológica conjugada con la teoría gramsciana, explica el autor,
trajo por consecuencia que los primeros estudios culturales fueran de cultura
popular. Esta tendencia fue amparada por intereses populistas que buscaban
enaltecerla frente a la “cultura burguesa”e independiente de todo el sistema que integraba la cultura nacional.
Como resultado, ahora sabemos muy poco de la cultura de las clases altas y
medias.
En cuanto a la relación entre cultura y territorialidad los estudios regionales
que abordan el análisis de la cultura son escasos. Sobre historia cultural
señala algunas historias sobre mentalidades y aclara que las historias de vida,
muy socorridas en algunas instituciones dedicadas a la investigaciónson formas que se encuentra desfasadas del
discurso actual porque “nada tienen que ver con identidad ni con la exploración
de la memoria”, a pesar de ser recursos importantes para obtener información de
los integrantes de alguna comunidad.
Por todo lo anterior Giménez concluye señalando que las investigaciones
culturales en México encajarían en lo ya se explicó al inicio del trabajo definido
como “cultura como estilo de vida” y lamenta que no se haya trabajado una
sociología del arte para abordar la llamada cultura patrimonial. El problema
-nos dice- radica en que existe un profundo conocimiento de la sociología o de
la antropología con “los hechos simbólicos” o los comportamientos culturales de
los diversos grupos. Elabora entonces una lista de causas alternas que impiden
este trabajo, donde incluye la crisis fiscal de estado, el control burocrático
de la investigación y la crisis institucional de las ciencias sociales en las
universidades.
Partiendo de la coincidencia con Giménez de que en México los avances serios en
materia de investigación cultural se dieron a partir de la difusión de las ideas
de Gramsci, Esteban Krotz señala que con ellas se van a romper las
explicaciones cuya base fundamental era la ideológica para explicar los
procesos culturales de México. Aunque las nuevas tendencias conocidas en los
años setenta no estarán exentas de cargas ideológicas, el trabajo será más
serio, valioso y útil a la postre. La posición gramsciana estudiará el folklore
como “la concepción del mundo y de la vida”. Señala que la visión
“etnia-nación” estaba abandonada y a partir de ahí empezará a ocupar un lugar
central, Guillermo Bonfil es tal vez uno de los autores quien más ha
enriquecido la visión de la cultura a través de su propuesta en México profundo donde hace una interpretación
del país a través de sus etnias y de las raíz mesoamericanas.
Krotz enumera algunos campos de estudio de la cultura. El primero es la
antropología del derecho o “cultura jurídica”, el segundo la “multiculturalidad
urbana” un tercero es “estudios de género” y el cuarto sería el estudio de la
cultura en particular. Concluye asumiendo que el reto para el estudio de la
cultura en México, es grande y requiere un trabajo a fondo que permita ir
enriqueciendo los espacios de formación y difusión del análisis cultural.
José Manuel Valenzuela analiza las diversas corrientes en boga que intentan
explicar los procesos culturales contemporáneos. El primero de ellos es el
multiculturalismo, propuesta policéntrica en contraposición a las concepciones
hegemónicas de los discursos nacionales, sexistas y racistas. Considera que el
multiculturalismo surge como una interpretación diferente a las existentes
asumiendo que la problemática de las sociedades democráticas no son de tipo
cultural sino por la desigualdad social.Sin embargo, señala que Slovoj Zizek va a definir a éste como la forma
ideal del capitalismo global, porque trata a cada cultura local como algo
nativo y no va más allá de una posición eurocentrista.
El posmodernismo, señala Valenzuela, intenta hacer énfasis en las crisis por
las que la modernidad ha pasado, presentándose como un discurso de ruptura,
como una modernidad renovada, haciendo énfasis en cuatro corrientes. La primera
es considerada como un postmodernismo inconcluso, la segunda la ve como
fragmentación de lo social y cultural, el tercero la asume como hibridación de
la cultura y la cuarta es una crítica a la modernidad que intenta evitar la
devastación de lo ecológico, social y cultural.
El postcolonialismo es una perspectiva que asume los procesos culturales desde
la colonización de una sociedad hasta sus prácticas posteriores a la
independencia por la vigencia de sus relaciones neocoloniales que mantendrán
con sus antiguos dominadores. En cuanto a los estudios culturales, estos se
encargan de indagar las persistencias culturales de las tradiciones orales y
culturas locales, los temas que destaca su análisis son preponderantemente la
cultura, ideología, lenguaje, lo simbólico y el poder.
Como un apunte general a la revisión que estos autores hacen a las perspectivas
de la cultura, sus temas, sus ámbitos, podemos concluir que el estudio de la
cultura en México es un campo que permanece en una etapa poco desarrollada, que
existe un vacío de investigación sobre este asunto y que es urgente fortalecer
y ampliar el trabajo realizado hasta ahora. Un reto que se antoja atractivo
para quienes trabajamos en este campo y nos estamos especializando en su
estudio.
E-mail: claragsaenz@gmail.com
Clara García Sáenz
Historiadora y Promotora Cultural; catedrática de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
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