Una serie de medidas se están poniendo en la mesa de discusión para tratar de frenar el principal problema de salud de México: la obesidad. Ya el PRI ha propuesto...
Por: Carlos Santamaría Ochoa19/03/2010 | Actualizada a las 17:00h
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Una serie de
medidas se están poniendo en la mesa de discusión para tratar de frenar el
principal problema de salud de México: la obesidad. Ya el PRI ha propuesto que
en las instituciones médicas del sector se ponga en forma gratuita un “by pass”
gástrico a quienes padecen obesidad mórbida, una variedad que prácticamente es
el paso anterior a la sentencia de muerte, pero que aún tiene esperanzas.
Tamaulipas ocupa un
sitio en el “medallero” de los gorditos: se ubica, según la última encuesta de
salud, dentro de los principales estados donde el problema se ha multiplicado y
por ende, se convierte en un verdadero enemigo.
Dice el documento
que las entidades más afectadas son Baja California, Baja California Sur,
Campeche, Coahuila, Colima, Chihuahua, D. F., Durango, Guanajuato, Michoacán,
Nayarit, Nuevo león, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco,
Tamaulipas, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas.
Antes se decía que
era problema alimenticio provocado por hábitos y que se ubicada en el norte de
México. Vemos que no es una región única, y que los principales problemas
siguen siendo los mismos.
En ese sentido, los
investigadores “detectaron” los graves problemas por los que hay obesidad:
falta de actividad física y malos hábitos alimenticios. O sea, lo que hemos
visto durante décadas y que nos pone gordos. Nada que hayan descubierto, pero
sí es buen punto para llamar la atención el hecho de que videojuegos, consolas
de video y la televisión y películas han propiciado un sedentarismo alarmante.
Y decimos que es
así de preocupante porque nadie pareciera que quiere colaborar: las autoridades
hacen esfuerzos sobrehumanos por mostrarnos lo malo que es la gordura, la
obesidad, y sus consecuencias en el estado de salud, olvidando las cosas
estéticas, pero pareciera que no entendemos.
Las autoridades se
manejan en algunos rubros por estadísticas y números, y el hecho de ser de los
que más problemas tenemos nos ubica, por consecuencia lógica, debajo de muchas
entidades, significando aparte del desprestigio para las autoridades
encargadas, una disminución en acciones por parte de instancias oficiales,
médicas y privadas.
Tenemos que
entender la magnitud del problema y dejar de “alimentar” a nuestros hijos con
chatarra, mugrero, porquerías, pues, ya que no se puede llamar de otra forma a
una dieta que se fundamenta en el consumo de hidratos de carbono como es la
mexicana, rica en sabor, variedad… y grasa.
Cheque este párrafo
de la información aparecida en medios nacionales: “Los datos de la encuesta aún
no revelan qué influencia tiene en esas estadísticas el tipo de alimentación
que hay en cada región, pero algunos especialistas tienen nuevas hipótesis,
como la que apunta a que en el norte la nutrición es similar a la de EU con más
consumo de comida rápida”.
Se refiere,
obviamente a que la mayoría de gorditos estamos en el norte y el sureste, pero
en la parte que nos toca, siempre ha habido ese problema derivado de esa
influencia de la comida rápida: pizzas, hamburguesas y los criminales combos, que
no son más que la suma de todos los hidratos de carbono posibles en una oferta
económica, que lejos de convencernos de que estamos llevando una ganga, nos
envenena poco a poco.
“Con base en las
encuestas de nutrición, la Secretaría de Salud documenta que en 11 años, de
1988 a 1999, la obesidad en mujeres de 20 a 40 años aumentó de 9.5 a
24.9% y el sobrepeso pasó de 25 a 36.1%. En 2006, el sobrepeso registrado en
este sector es de 36.9% y la obesidad, de 32.4%. Esto significa que la
obesidad aumentó y la prevalencia del sobrepeso se estabilizó”.
Hay que ver que
todos los grupos de edad y regiones están siendo afectados, y prácticamente es
por la misma razón, lo que nos motiva a seguir insistiendo en que o nos
cuidamos o nos lleva “la tía de las muchachas”. Somos muchos los que llegamos a
esta problemática, pero pocos los que entendemos que debemos actuar en forma
inmediata para remediar aspectos que pudieran convertirse en armas mortales en
poco tiempo.
Estiman las
autoridades que el problema reventó hace prácticamente unos 10 o 12 años, y
pasaría un tiempo similar para poder revertir el daño, y recomiendan que se
sustituya el consumo de estos alimentos por frutas y verduras, que se
incremente el consumo de agua y se haga todo lo posible por evitar que nuestros
vientres sigan creciendo.
Si todos entendemos
que es un problema serio, podríamos revertirlo, pero hay que participar en
forma más activa.
Buscar recetas
saludables, propiciar alimentación balanceada y, en definitiva, alejar un poco
a los niños de los videojuegos, de la televisión, provocar que salgan un poco a
caminar o jugar, y nosotros hacer los mismo: caminar al menos unos 20 minutos
al día, encontrando así un poco de salud, pero lo más importante quizá, evitar
que enfermedades como la diabetes o la hipertensión sigan haciendo el daño que
ocasionan a una población como la nuestra.
Hagamos equipo con
los que saben, con los que tienen armas para combatir la obesidad, hagamos del
nuestro un país sano, por favor.
Comentarios:
santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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