Por: Juan Sánchez-Mendoza21/10/2012 | Actualizada a las 22:32h
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Con una influencia económica
devastadora, la delincuencia organizada internacional bombardea los sistemas
financiero, bancario, comercial, industrial y político de México, dado el
impúdico origen de sus recursos. Según estimaciones de la Drug
Enforcement Administration (DEA), la Procuraduría General de la República (PGR)
y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en nuestro país se lavan un
promedio de 100 mil millones de dólares anuales, de los cuales entre el 30 y el
40 por ciento son producto de los ingresos que obtienen los malhechores de
cuello blanco. Por ello esta actividad coloca
a México como uno de los principales países donde se blanquea dinero. Y más cuando se sabe que
grandes capitales se suman al flujo de recursos provenientes de otras
actividades ilícitas como la defraudación fiscal, el desvío de recursos, la
fuga de capitales, la especulación, la usura, el tráfico de armas, oro, joyas y
obras de arte. También de los delitos
bursátiles, el contrabando, la prostitución, la pornografía, los fraudes, la
economía informal, la corrupción, las importaciones y exportaciones
sobrevaluadas y subvaluadas; el robo y la compra-venta de vehículos usados; el
juego clandestino como la bolita, las carreras parejeras, las peleas de gallos
y otras; e igual participan en la agroindustria y en el sector turístico. De ahí que nuestro país sea
visto allá en el extranjero como una nación donde la delincuencia organizada ya
se incrustó en la política, en el gobierno y en el sistema financiero,
abarcando todas las esferas sociales. Acusación directa Refiero lo anterior porque
allende el río Bravo, hace días, uno de los más altos mandos de la DEA se
encargó de poner nuevamente el dedo en la llaga, pues sin rebuscamientos acusó,
con índice de fuego, que “México lava dinero del narcotráfico” Enseguida ofreció una
explicación más a fondo, cuando dijo: “Millones de dólares
provenientes de las ganancias por la venta de cocaína, marihuana y heroína que
se distribuyen en los Estados Unidos, son inyectados al sistema financiero de
México. “Una vez efectuada la entrega
de drogas (en la Unión Americana), los narcotraficantes mexicanos y colombianos
trasladan en avionetas y vehículos terrestres toneladas de dólares que son
depositados legítimamente en bancos de ese país”. Pero no reconoció --por
desconocimiento o tratando de tapar el sol con otro dedo--, que el Tío Sam es
uno de los principales centros de blanqueo de dinero, con sumas que podrían
alcanzar anualmente los 200 y 300 mil millones de dólares, depositadas en
bancos de Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Miami y San Antonio, por citar a
unos cuantos. Y esto es un secreto a voces. Líneas de inversión Negocios de los más variados
giros, sistemas bancarios y bursátiles, servicios turísticos y casas de cambio
fronterizas, es donde se presentan las mayores operaciones de lavado de dinero
a gran escala. Ahí los delincuentes de cuello
blanco –que no son menos que los narcotraficantes--, van e intercambian
billetes de diez y veinte dólares por otros cuya denominación es de 100 dólares
o por otro tipo de divisas, aunque existe un método más cómodo y hasta cierto
punto extremadamente fácil para el lavado de dinero: la inversión. Es así como grandes capitales
sirven para echar a andar todo tipo de empresas de servicios turísticos
–hoteles, bares, restaurantes, cantinas, discotecas, agencias de viajes,
aerolíneas, etcétera--, firmas agrícolas, textiles, de asesoría financiera y
contable; agencias automotrices, consorcios de bienes raíces y demás, sin
olvidar la industria de la construcción. En todos los casos anteriores
los mecanismos para limpiar dinero son más que sencillos, puesto que registran
ingresos muy superiores a los que en realidad obtienen, aun y cuando tengan que
pagar impuestos por percepciones que jamás obtuvieron legítimamente. Por ejemplo, en el caso de los
hoteles, los especialistas en el blanqueo de dinero hacen aparecer ocupadas
todas las habitaciones cuando en realidad permanecen vacías, y así el dinero
ingresa aparentemente en forma legal a los bolsillos de las mafias. En el caso de los
restaurantes, agencias de viajes, aerolíneas y otras empresas, es todavía más
sencillo declarar consumos excesivos sin que éstos se efectúen, lo que redunda
en ganancias cuantiosas para las empresas y/o personas poseedoras del negocio,
como ya lo han comprobado en la PGR. La banca tampoco se salva, al
menos en México, y prueba de ello es que en los sectores financieros de nuestro
país y de todo el mundo se menciona con insistencia que buena parte de estos
negocios fueron comprados con dinero de dudosa procedencia. Esa sospecha llevó a la
renovación de capitalistas a un buen número de esas instituciones crediticias
debido a la especulación, volatilidad de los recursos y otras maniobras
fraudulentas; y obligó a las autoridades federales a iniciar averiguaciones
previas, intervenciones y auditorías. Investigación en marcha Actualmente, en la
Procuraduría General de la República existen entre 70 y 80 investigaciones por
el delito de lavado de dinero. Muchas de ellas alcanzan el
nivel internacional. Y en las pesquisas se
involucran autoridades judiciales de los Estados Unidos, Suiza, Inglaterra,
Canadá y otras naciones. Desgraciadamente es muy
difícil detectar el origen del dinero de procedencia ilícita, pues a diario se
realizan millones de transferencias electrónicas, operaciones en ventanilla,
movimientos con pagarés, cheques de caja, cheques de viajero, depósitos,
órdenes de pago, cambio de divisas y demás, haciendo material y humanamente
imposible la detección del dinero sucio porque tampoco hay empleados
capacitados para detectar las operaciones sucias. Bueno, es lo que aducen los
encargados de investigar el lavado de dinero. Acá en México y allende el río
Bravo, hasta eso. Diputados inflexibles Los diputados locales del Partido
Acción Nacional (PAN), ven mal todo cuanto no satisfaga sus dogmas extremistas
que hacen de ellos seres necios e inflexibles. Por ello su quehacer
legislativo deja mucho qué desear y su conducta, siempre, está encaminada a
fustigar cuanto ocurre en su entorno, sin importarles excederse en las
funciones que les confiere la propia reglamentación del Congreso. Con ésta su actitud a todas luces
pre-electorera –en lo que respecta a sus acometidas más recientes en pleno
receso--, el rebaño albiceleste sólo demuestra que son un grupo carente de disposición
al diálogo y a la concertación. Una oposición cerrada, tal y como
definió Jesús Reyes Heroles a los partidos antagónicos al PRI. De ahí que recuerde a esos napoleones
de opereta lo que en vida acuñó el ideólogo veracruzano: “La oposición ni siquiera cumple el
papel elemental que en cualquier régimen político le concierne: resistir para
apoyar. No resiste y, por consiguiente, no apoya. La oposición se ocupa más de
nosotros que de señalar sus objetivos y propósitos. La crítica a lo ajeno es la
razón de su existencia”. Delegados federales Sé que algunos representantes del
Gobierno Federal que aquí radican, más a la fuerza (pa’ conservar su chamba)
que por convicción propia, han empezado a empacar sus cosas y destruir huellas
de sus manejos financieros, y eso deja mal parado al señor de Los Pinos, Felipe
Calderón Hinojosa, pues hay colaboradores de éste encargados de decir que los
delegados no se llevarán ni un centavo. ¿Usted le cree? Yo tampoco. Em@il:jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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