Notice: Undefined variable: newheight in /var/www/html/biblioteca/v2014/nota.php on line 264 En la Sierra de Victoria, solo se calientan con una mentada
En la Sierra de Victoria, solo se calientan con una mentada
En ese lugar en donde está “pelona” la sierra, en donde se puede pensar que es la esquina de Victoria, el frío se siente hasta los huesos
Por: Alejandro Paz/Ciudad Victoria08/01/2010 | Actualizada a las 08:54h
La Nota se ha leído 2639 Veces
Ciudad
Victoria, Tamaulipas.- El frío que se siente en la falda de la Sierra
Madre, cala hasta los huesos y allí Don Joaquín Alanís Martínez admite que
cuando baja la temperatura, lo único que calienta es una mentada de madre.
Allí, donde se observa Ciudad Victoria, el olor a humo de leña se envuelve con
el del café recién calentado.
El oído mezcla el ruido del talache de un hombre que trabaja, con la voz de
unos niños y de fondo el pitido del ferrocarril.
La vista se distrae, se confunde en la imagen de pedazos de cartón, madera, y
lámina de una “vivienda”, con la de un joven colocando en su rostro una bolsa
de plástico para oler su interior.
Es de mañana y el sol apenas despunta, el frío cala.
Y es que en este lugar, la temperatura ya es diferente a la de la Ciudad, es en
las faldas de la sierra Madre Oriental.
Don Joaquín lo admite lo único que calienta ahí es una mentada de madre.
“En época de frío cuando más arrecia, lo que más calienta es una mentada… tiene
que tener uno bien puesto los pantalones para soportar el frío”, asegura.
Trabajando en la construcción de su casa en el rincón de tres colonias, La San
Marcos, Vegas de Treto, y Francisco I. Madero, al sur de Victoria, el hombre de
65 años de edad inicia la plática con una pregunta, al momento en que detiene
su talache. ¿Cómo amaneció hoy?, dice.
Tras la respuesta invita a caminar unos pasos adelante, ahí se encuentra su
esposa Aurelia Zúñiga Rodríguez de 72 años de edad, quien cocina en una estufa
dentro de una casa cubierta de madera regional, que recién acaban de remodelar.
Mientras la plática transcurre, se observa dentro de la casa que sus paredes
tienen muchas cobijas, y que la cama tiene más.
Entre ambos revelan que las autoridades no han acudido a invitarlos a un
albergue, aún cuando ya llevan cerca de un mes viviendo en ese lugar, pero
aseguran que aunque se los pidieran ellos no abandonarían su hogar.
“No han venido las autoridades para invitarnos al albergue, pero no nos iríamos
porque lo poquito que tiene uno lo pierde, bueno nosotros nos iríamos si nos
garantizaran que no se va a perder nada”.
El matrimonio declara que no han salido de la vivienda, ni por cobijas ni
comida ya que la puerta no tiene candado.
Entre los dos, aseguran que en este frío no están solos, porque “hay un Dios
que nos cuida”.
Aunque piden a las autoridades les manden cartones para cubrir la casa, además
de un poco de comida y agua.
En ese lugar, enclavado en donde está “pelona” la sierra, la esquina de
Victoria, viven al menos ochos familias.
Una de ellas es la de Idalia Duran Cruz, de 29 años de edad, quien por el frío
aún a las diez de la mañana estaba en cama con su niño de tres años y su niña
de un año. Los tres ven la tele, mientras el jefe de la familia Juan Carlos
Santillán, trabaja lejos de casa, en una obra.
Ellos están preparados contra el frío, ya acudieron a comprar cartón y
tapizaron por el interior su casa.
Aunque Idalia asegura que aún pasa el aire, porque sienten frió.
“Nosotros nos estamos preparando con cobijas, y lavando ropa desde antes, aquí
tapamos con cartón la casa, es de madera y pues nos entra bastante frío”.
Señala que en caso de no soportar las bajas temperaturas acudirán a dormir por
unos días a casa de una prima de su esposo, porque de albergues no sabe nada.
“Nosotros nos iríamos a casa de una prima de mi esposo por los niños que son
los que sufren más, pero todo depende de cómo se venga el frío, y es que aunque
ha habido fríos aquí no se asomaron de Protección Civil, no sabemos de
albergues”.
Ella, al igual que Don Joaquín y Doña Aurelia saben que están pronosticadas
temperaturas bajo cero, y para ello prefieren pedirle a Dios que no haya tanto
frío, y que si lo hay, no enfermar.
Y eso sí, allí en la falda de la Sierra Madre, todos saben, que solo con una
mentada de madre, se pueden calentar.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas