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Sección: Editoriales / Cartelera
El México del futuro de corto plazo
Por: Humberto Gutiérrez
15/10/2012 | Actualizada a las 10:03h
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Muy cierto es los gobiernos que ha tenido
México, los últimos tres de Zedillo continuando con Fox y Calderón, - son
quince años-, no han provocado los consensos necesarios y adecuados o no
han querido, no están en su agenda política lograr hasta ahora, después de dos
sexenios completos ni una sola de las reformas estructurales – Fiscal,
Energética, Laboral y Fiscal.
¿Para qué querían sacar echar de Los Pinos al PRI?, sin duda el pueblo con su
voto rectificó, simplemente el PAN no supo aquilatar el enorme peso
político al encabezar la Presidencia de la República.
Lo cierto es que pasaron 12 años y la frustración popular se hizo sentir en las
urnas.
El PAN tuvo y tiene problemas en la aceptación popular y hacia adentro de la
toma de decisiones.
Por consiguiente México paga las consecuencias dependiendo el futuro de nuestro
país de lo que suceda con nuestros socios comerciales, destacándose en primer
orden de importancia los Estados Unidos de Norteamérica el principal socio
comercial y vecino.
El tema de hoy es tratar de buscar una definición de las reformas estructurales
que mucho hemos leído, escuchado pero que, en mi concepto, hace falta definirla
con más claridad.
Las reformas estructurales de los países son aquellas que son necesarias
para volverse más competitivos, México tiene la imperiosa necesidad de hacer
reformas en áreas estratégicas de manera que provoquen un ambiente más propicio
para el desarrollo empresarial, para hacer negocios en un clima de beneficios
mutuos, capital de inversión, mano de obra, trabajo empleo para la sociedad y
beneficios fiscales para el país.
En ese contexto para lograr un mejor clima empresarial se debe crear las
condiciones para atraer la inversión y tecnología extranjera y/o por medio de
tecnologías y empresas propias o una combinación de ambas.
La pregunta que se acomoda es el conocer porque no tenemos éxito, la respuesta
sería no haber desarrollado estrategias acorde la realidad vivida en los
momentos porque no hemos tenido ese nivel.
No hemos querido o no hemos podido sería la otra respuesta.
Lo que si queda claro, es que los gobiernos panistas siguen administrando que
no gobernando al país con la misma inercia heredada por el PRI.
El resultado electoral es la voluntad popular por lo que no hicieron los
gobiernos panistas y lo que si hicieron unilateralmente por voluntad
presidencial fue tomar una guerra sin ton ni son, es decir sin estrategia.
La estrategia no rindió frutos, al menos no lo vimos en estos doce años,
pues es un factor negado al régimen panista.
El primer intento de reforma se hizo en el ámbito fiscal, nuestro país es
reconocido por la ineficiencia de su sistema fiscal al ocupar en 2007 el lugar
112 según el Foro Económico Mundial y reconocido apenas unos meses atrás por el
mismísimo Presidente Calderón, recauda solamente el 11 por ciento del Producto
Interna Bruto.
No puede ser de distinta manera cuando en el País tiene concentrado el ingreso
en pocas personas, así que cualquier intento del gobierno mexicano para afectar
esta riqueza puede provocar fugas de capitales hacia otros mercados.
La economía informal guarda un aspecto verdaderamente importante en la
capacidad recaudatoria que implica más caro el cobro de impuestos que la
cantidad a pagar. De esta manera, al gobierno le interesa más poner los oídos
sordos a este problema social, económico y político, en sí, es un problema de
políticas públicas.
Y para terminar con los obstáculos para llevar a cabo una reforma fiscal, es
que sale muy caro, tan solo pagar por la complejidad de los trámites, formas
fiscales, tiempo.
Eso sin contar que la percepción de los empresarios está muy cuestionada por la
corrupción y falta de trasparencia de recursos públicos.
El problema que debe atender la administración pública es definir el concepto
de equidad fiscal, el de beneficio y la capacidad de pago, esto es el principio
que establece que las personas deben de pagar los impuestos acorde con el
beneficio que recibe del gobierno vía servicios y en seguida consiste en que la
carga tributaria de una persona este en función de la capacidad de sus
ingresos.
Entonces por lo que se lee, la reforma fiscal tiene un futuro incierto,
solamente podemos aspirar a parches, los antecedentes los hay, recuerdo el caso
del Presidente Fox que a principios de su mandato y otra vez en 2005, la
reforma fiscal fue rechazada por la Cámara de Diputados y al final Fox se tuvo
que conformar por tomar los parches, ejemplo de ello, el Impuesto sobre
depósitos en efectivo que vino a ampliar la base de contribuyentes, el Impuesto
Especial a Tasa Única (IETU).
El otro punto importante del pago de impuestos lo constituye el aumento del
5.5% al precio de la gasolina.
Pero de parches a reforma hay mucho más que las palabras.
Al final del día, seguimos necesitando una verdadera reforma fiscal con menos
trámites.
En el caso de la reforma laboral está siendo presionada a su autorización sin
conocimiento pleno ya no de los representantes sociales, sino de todos los
empleadores, no sabemos en qué consiste, cual es la dimensión real de los
beneficios o perjuicios de lo que no espera.
Recuerdo que con la implementación del IVA en lugar del Impuesto sobre ingresos
mercantiles en 1978, la reforma de 1976 la contemplaba con dos años de ajuste
para los empresarios.
Para la reforma laboral no es el caso, hay demasiada prisa porque se autorice
sin ver, sin analizar su verdadero contenido y alcance social, económico y
político.
Los más, ven moros con tranchete en esta reforma, considero que la reforma
laboral, la que mandaron mutilada de la Cámara de Diputados al Senado puede ser
benéfica para los trabajadores y empresarios, tiempo parcial o por horas con
beneficios de seguridad social, donde el gobierno capte impuestos y la empresa
ajuste el costo fijo a sus necesidades.
Esa instancia de modo alguno produce competitividad.
El tema de por si es complejo, porque anida a la rendición de cuentas y
democratiza a los sindicatos, se necesita de creatividad para lo que no hay
tiempo para lograr que esa reforma largamente esperada puede demostrar que si
se puede lograr reformar en México con justicia y promover la productividad.
Por el lado de la reforma energética, no se ha explicado realmente que se
piensa, lo que queda claro, es que en el País, no hay dinero, Peña Nieto va a
recibir un país sin dinero para hacer obras, necesita pues el apoyo de las
reformas estructurales para hacerlo competitivo y productivo.
Es obvio que se requiere capital privado, pero, ¿sin un marco regulatorio? Los
mexicanos estamos expuestos a la explicación de los opinadores, estos no son
los que conocen los intestinos de la reforma.
Hace falta, así como habla el Presidente de hechos y acontecidos mundanos, debe
hablar de cara a la Nación de los beneficios que daría aceptar el capital
privado pero sin doble discurso, ese que dice la verdad completa, sin medias
mentiras, además de promover reformas en el régimen fiscal de Pemex y CFE.
Para ya depender tanto de la cotización del petróleo de exportación.
Estas son algunas de las propuestas que México tiene en el tintero para
promover la competitividad, las reformas estructurales a la fecha no han tenido
avance sustantivos, es tiempo de ponerse de acuerdo, aunque se puede pensar que
es tarde, el tiempo perdido no vuelve, la reforma laboral parece que esta
avanzada; con este México lindo y querido cualquier cosa puede pasar.
Ya paso el tiempo de PAN como gobierno, ya paso ese enfoque cerrado a la
negociación con las fuerzas políticas más importantes que ha frenado la
posibilidad de llegar a buen puerto y de que las reformas prosperen.
Ello ha traído una pérdida de la competitividad mexicana, traduciéndose en
disminución de las inversiones que llegan al país.
Ahora llega el nuevo tiempo del PRI, a 55 días de que PEÑA NIETO asuma la
presidencia le espera problemas que reclaman la solución del Estado mexicano,
en primer término, la gente reclama seguridad personal y patrimonial, por otra
parte empleo cuando México se desacelera rápidamente.
Estamos en pleno crecimiento macroeconómico es verdad, medido en pesos el PIB –
Producto Interno Bruto – es mayor eso es verdad, medido en dólares es menor,
para el discurso nacional estamos bien, para el discurso de la OCEDE medido en
dólares bajamos 2 lugares en producción.
Producimos menos petrolero con precio de más de 100 dólares que cuando
producimos más a un precio de 38 usd.
Estamos creciendo a 4 % anual pero estamos produciendo menos.
Todo es según el cristal con que se miera.
Usted…..qué opina?
Le dejo mi correo: humbertografico@yahoo.com.mx
Esa oración se atribuye al excelso HERNRY FORD “llegar juntos es el principio,
mantenerse juntos es el progreso, trabajar juntos produce ÉXITO”
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