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Sección: Especiales / Espectáculos
Contraatacan Sabina y Serrat con su música en el Auditorio Nacional
Joaquín Sabina, el de la voz de lija, el canalla, y Joan Manuel Serrat, de la voz de terciopelo, el poeta; son dos pájaros en peligro de extinción, se picotean, se provocan, a veces hasta parece que se atacan, pero anoche enseñaron su plumaje y su canto a casi 10 mil personas en el Auditorio Nacional
Por: Agencia Notimex
13/10/2012 | Actualizada a las 10:24h
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México,
D.F.- Joaquín Sabina,
el de la voz de lija, el canalla, y Joan Manuel Serrat, de la voz de
terciopelo, el poeta; son dos pájaros en peligro de extinción, se picotean, se
provocan, a veces hasta parece que se atacan, pero anoche enseñaron su plumaje
y su canto a casi 10 mil personas en el Auditorio Nacional.
A cinco años de
su anterior trabajo en conjunto, los cantautores españoles iniciaron este
viernes la serie de 12 conciertos que ofrecerán en la capital mexicana y en las
ciudades de Puebla, Monterrey, Guadalajara, Chihuahua y Aguascalientes, como
parte de la gira “Dos pájaros contraatacan”.
El andaluz y el
catalán promocionan su último disco “La orquesta del Titanic”, con temas
inéditos escritos a cuatro manos, que funcionó como una bocanada de aire fresco
que el dúo necesitaba para que el regreso no sólo fuera una compilación de
éxitos, sino también un bis de “Dos pájaros de un tiro”.
El piano de
Ricard Miralles y las guitarras de Pancho Varonna y Antonio García de Diego, y
el resto de la orquesta conformada por otros cinco músicos y dos coristas
anunciaron el inicio del concierto con los primeros acordes de “Hoy puede ser
un gran día”, de Serrat.
El admirador del
Real Madrid y el seguidor del Barcelona, entraron al escenario y despertaron
los primeros gritos de una audiencia que se entregó a ellos con fervor y que
celebró cada una de las bromas que se jugaron durante las casi tres horas que
duró el recital.
El arranque fue
una combinación entre la novedad y los temas de imposible oxidación, entre
ellos “Acuérdate de mí”, uno de los hits del nuevo material y continuaron con
“Y sin embargo”, después se escuchó la voz en off de Marcos Mundstock, del
grupo Les Luthiers.
Así, la
narración que indicó que Sabina y Serrat eran integrantes sobrevivientes del
hundimiento del célebre barco, la dupla demostró que el vuelo que han
emprendido por los escenarios de todo el mundo durante 40 años, los ha
convertido también en una suerte “showman” y cantaron “La orquesta del
Titanic”.
Serrat, uno de
los primeros artistas populares en pisar en los años 60, el Palacio de Bellas
Artes, cuando era considerado la casa de ópera y de la música de concierto del
país, abandonó el escenario para que el público disfrutara de su amigo, como él
disfrutaba del público.
Un Sabina con la
frente muy alta y la lengua más larga, como la protagonista de su famosa
canción, hizo su primera declaración llena de picardía. “Ustedes no deben de
creer todo lo que ven y oyen, en realidad no somos tan amigos, nos falta el
sexo, pero él no quiere, yo sí porque siempre estoy abierto a todo”, dijo.
Y añadió: “Hace
40 años yo tocaba en tugurios repugnantes, en el Metro, era una rata de
alcantarilla y él ya cantaba en el Golden, Golden, Golden Hall, y yo, desde
entonces, ya me aprovechaba de su talento porque yo le cantaba a los culos de
las señoritas con canciones de Serrat”.
Enseguida, “De
cartón de piedra”, de Serrat. Luego, el primer acorde de “19 días y 500 noches”
hizo vibrar al público que coreó el tema desde la primera a la última estrofa.
Al volver Serrat, aprovechó para responder a Sabina:
“Yo soy un mal
hombre, un miserable, un hombre ruin y desalmado, pero eso sí, jamás en la
vida, mi bajeza llegó a tanto como para tener que usar una canción de Sabina
para poder tocarle el culo a una señorita”, expresó.
“Cuenta
conmigo”, “Eclipse de mar”, “Mediterráneo”, “Señora” fueron la antesala de uno
de los momentos de mayor significación para los mexicanos, la interpretación de
“Por el boulevard de los sueños rotos”, con la que recordó a Chavela Vargas,
fallecida en agosto pasado.
“No me gustan
las misas, sobre todo si son de difuntos, ni me gustan los funerales, así que
esta canción no la escribí para cantarla post mortem, sino que la escribí para
celebrar la vida y calentarle el corazón a mi cuatachona Chavela Vargas”, dijo
el cantautor oriundo de Ubeda.
La dupla siguió
con “Princesa”, seguida de “Una canción para Magdalena”, de Sabina, cuya
interpretación de Serrat, sirvió al andaluz para hacerle un reclamo juguetón.
“Yo hice mis canciones para una voz de lija, que es la mía, pero cuando él las
canta con su voz de terciopelo, la Magdalena no parece ni puta”, dijo.
“Tu nombre me
sabe a hierba”, “Martínez”, “La del pirata cojo”, con la que Serrat la hizo de
malabarista con tres pelotas de tenis, y “Esos locos bajitos”, fueron
aplaudidas por el público que disfrutaba del sentido del humor de los
españoles.
Los cantautores,
con sombrero de charro en mano, decidieron hacer un homenaje más a México, el
país que siempre los recibe “con tequilitas” con su propia versión de “Serenata
huasteca”, en la que combinaron el coro “qué voy a hacer si de veras te
quiero”, con frases como “si tú te vas con Zapata yo me voy con Pancho Villa”.
“Más de cien
mentiras”, “Hoy por ti, mañana por mí”, “Tan joven y tan viejo”, “Para la
libertad”, fueron casi el punto final de la noche, marcado por “Contigo” y
“Cantares”, dos de los temas más clásicos del repertorio de estos pájaros
ibéricos.
La ovación de
pie, los “te amos” y los gritos del público consiguieron que los artistas
volvieran al escenario. Con “Aquellas pequeñas cosas”, de Serrat, y “Noches de
boda/Y nos dieron las diez”, de Sabina, con la que se despidieron de la
audiencia.
La gente seguía
pidiendo más, por varios minutos continuaron aclamando la presencia de los
españoles, pero los dos pájaros emprendieron el vuelo.
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Joaquín Sabina, el de la voz de lija, el canalla, y Joan Manuel Serrat, de la voz de terciopelo, el poeta; son dos pájaros en peligro de extinción, se picotean, se provocan, a veces hasta parece que se atacan, pero anoche enseñaron su plumaje y su canto a casi 10 mil personas en el Auditorio Nacional Fotografía Agencia Notimex
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