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Sección: Editoriales / Rutinas y quimeras

Recordando al gran maestro

Por: Clara García 12/10/2012 | Actualizada a las 09:40h
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“Rebeldes primitivos” es el título a través del cual conocí a Eric Hobsbawm, en busca de bibliografía para un trabajo sobre revueltas que estaba realizando, vi el libro en el aparador de una librería y después de hojearlo rápidamente me decidí a comprarlo aun que su precio fuera lo único que no me gustaba, lo compré, convencida de su utilidad para el tema que estaba trabajando; pero nunca me imaginé, que esa tarde me había encontrado con uno de los intelectual más importantes del mundo.

Fue calificado por muchos como “el historiador vivo más conocido de nuestro tiempo” El pasado lunes primero de octubre murió Hobsbawm a los  95 años, edad que alcanzó siendo testigo de todo un siglo. “Historia del siglo XX” es una de sus obras más relevantes y una de las más completas sobre el convulso siglo pasado; obra cuya claridad y análisis es imprescindible para la comprensión de esa época.

Hobsbawm nació en Alejandría, de padre inglés y madre austriaca, vivió en Viena y Berlín durante su infancia y juventud; en su autobiografía “Años interesantes”, señala que se ha “sentido en casa” en los diversos países donde ha vivido, “alguien que no pertenece totalmente al lugar donde se encuentra, bien como ciudadano británico entre centroeuropeos, bien como inmigrante del continente en Inglaterra, bien como judío en todos los sitios donde he estado”.

Fue autor de innumerables trabajos, entre los que destacan, además de los ya nombrados, la trilogía “La era de la revolución”, “La era del capitalismo”, “La era del imperialismo”,  “Bandidos” y “Sobre la historia”. Investigador marxista, tuvo  la capacidad para analizar los hechos históricos sin caer en ideas preconcebidas. Considera el “Manifiesto comunista” de Carlos Marx como “una impactante predicción del efecto de la globalización a finales del siglo XX”.

Por eso resulta lucidamente categórico cuando crítica al capitalismo y a la sociedad liberal: “las sociedades liberales, al estar basadas en el individualismo, están concebidas para que tengan unas identidades colectivas débiles. Por tanto, es inútil quejarse de que los valores liberales positivos no son suficientes para una humanidad que no vive buscando sólo el interés propio”.

Asumiéndose antiespecialista, su trabajo lo dedicó a los “no intelectuales”, por eso, leer sus obras, resulta un ejercicio placentero para  comprender la historia; además poseía el talento de analizar los problemas actuales, diseccionándolos con una gran precisión.

Señalaba acerca del terrorismo: “por si sólo el terrorismo no puede alcanzar sus metas, ni siquiera la independencia de pequeñas naciones, la nueva fase del terrorismo es nueva en la medida en que puede organizarse globalmente de una forma en que jamás se organizó ningún terrorismo anterior, en la medida en que utiliza una macabra técnica nueva, el atentado suicida, y en la medida en que algunas de sus versiones practican sistemáticamente la masacre indiscriminada. Pero aunque esto justifica ciertamente todos los esfuerzos por eliminarlo, eso no lo convierte en una gran fuerza militar o en un peligro grave para cualquier sociedad y nación estable.”

Frente a la vida cada vez más violenta que se vive en el mundo, Hobsbawm escribió que la lección que nos han dejado las décadas pasadas, es que la barbarie es más eficaz que la civilización. Ha debilitado de forma permanente las limitaciones que impone la civilización.

Hasta su muerte Eric Hobsbawm siguió escribiendo, dando conferencias y viajando por el mundo; haciendo una reflexión del momento en que vivimos decía: “nos hallamos en un momento sombrío de la Historia: una única superpotencia imponiendo su fuerza, un retroceso de los derechos humanos y sociales y la falta de un ideal que seguir”  y convocaba a la lucha “la injusticia social debe seguir siendo denunciada y combatida. El mundo no mejorará por si sólo”.

En una entrevista hecha por el periódico El Clarín en el 2010 se le cuestionó a cerca de su obra “Historia del siglo XX”: “Concluye en 1991 con una visión sobre el colapso de la esperanza de una Edad de Oro para el mundo. ¿Cuáles son los principales cambios que registra desde entonces en la historia mundial?

- “Veo cinco grandes cambios. Primero, el desplazamiento del centro económico del mundo del Atlántico norte al sur y al este de Asia. Este proceso comenzó en los años 70 y 80 en Japón, pero el auge de China desde los 90 ha marcado la diferencia. El segundo es, desde luego, la crisis mundial del capitalismo, que nosotros predijimos siempre pero que tardó mucho tiempo en llegar. Tercero, el clamoroso fracaso de la tentativa de Estados Unidos de mantener en solitario una hegemonía mundial después de 2001, un fracaso que se manifestó con mucha claridad. Cuarto, cuando escribí Historia del siglo XX no se había producido la aparición como entidad política de un nuevo bloque de países en desarrollo, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China). Y quinto, la erosión y el debilitamiento sistemático de la autoridad de los Estados: de los Estados nacionales dentro de sus territorios y, en muchas partes del mundo, de cualquier clase de autoridad estatal efectiva. Acaso fuera previsible pero se aceleró hasta un punto inesperado.”

A su muerte todos los periódicos del mundo lo recordaron, Claudio Lomnitz en “La Jornada” rescata lo siguiente: “En su autobiografía, Eric Hobsbawm dice que no será recordado como genio, sino como testigo privilegiado –no tenía, según él, el talento ni un Rousseau ni un San Agustín. `Lo único que busco –escribió– es comprensión histórica: no acuerdos ni simpatía ni aprobación.´ Hombre incómodo e intelectual de enorme talento y responsabilidad, ha fallecido una de las grandes conciencias del siglo XX.”

Su publicación más reciente apareció en 2011, es una colección de ensayos sobre la crítica del mundo contemporáneo “Cómo cambiar el mundo”; donde demuestra que la teoría marxista esta más viva que nunca y sigue siendo una alternativa para que el mundo sea menos desigual.

Adiós al gran maestro, quién seguirá vivo por muchos años en las cátedras de historia de las universidades del mundo.

claragsaenz@gmail.com

Clara García Sáenz
Historiadora y Promotora Cultural; catedrática de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
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