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Sección: Especiales / Cultura
Organizan certamen de fábulas para recordar a Félix María Samaniego
La Sociedad de Amigos de Laguardia, en España, ha organizado el Primer Concurso de Fábulas “Recordando a Samaniego”, como parte de las jornadas dedicadas a recordar al fabulista Félix María Sánchez Samaniego, a 267 años de su natalicio
Por: Agencia Notimex
11/10/2012 | Actualizada a las 11:13h
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México,
D.F.- La Sociedad de
Amigos de Laguardia, en España, ha organizado el Primer Concurso de Fábulas
“Recordando a Samaniego”, como parte de las jornadas dedicadas a recordar al
fabulista Félix María Sánchez Samaniego, a 267 años de su natalicio.
La convocatoria,
publicada en “villasmedievales.com” y en una página de “Facebook” fue abierta a
fábulas escritas en verso o en prosa con tema libre.
Los ganadores
disfrutarán de dos noches en el Hotel Villa de Laguardia, con alojamiento y
desayuno incluidos, según señala el portal del hotel.
Podrán
participar mayores de 18 años, de cualquier nacionalidad residentes en España,
con textos escritos en castellano y originales mismos que tendrán que ser
enviados a la oficina de turismo de Laguardia (C/Mayor 52, CP 01300 Laguardia,
Álava) hasta el 15 de noviembre de 2012.
Félix María
Serafín Sánchez de Samaniego Zabala, por su nombre completo, nació en
Laguardia, España, el 12 de octubre de 1745 en el seno de una familia
acomodada, que le permitió dedicarse al estudio. Eustaquio Fernández, su
principal biógrafo, afirma que estudió en un colegio en Francia, aunque no
especifica cuál.
Más tarde cursó
en Peñaflorida y llegó a formar parte de la Sociedad Bascongada de Amigos del
País, fundada por Peñaflorida, su tío abuelo, donde leyó sus primeras fábulas.
La primera colección de las mismas fue publicada en Valencia en 1781, destaca
el sitio “es.wikipedia.org”.
Cuentan que en
un viaje a Francia se entusiasmó con los enciclopedistas y permaneció mucho
tiempo allí criticando la política y la religión, su espíritu libertino y escéptico
lo indujo a burlarse de los privilegios y a rechazar, incluso, un empleo en la
corte ofrecido por el conde de Floridablanca.
A su regreso a
España, contrajo nupcias y se estableció en Vergara, donde participó en la
Sociedad Patriótica Vascongada, para difundir la cultura en medios populares,
allí llegó a ser presidente, de acuerdo con la información que proporciona
“biografiasyvidas.com”.
Las fábulas
escritas para que sirvieran de lectura a los alumnos del Real Seminario
Patriótico Vascongado de Vergara son su obra más conocida. En 1781, publicó en
Valencia sus cinco primeros libros de “Fábulas en verso castellano”.
En 1784,
apareció en Madrid la versión definitiva del escritor con “Fábulas morales”
conformada por nueve libros con 157 fábulas.
Las fábulas de
su amigo Tomás de Iriarte, publicadas un año después, afirmaban en su prólogo
que eran "las primeras fábulas originales en lengua castellana".
Lo anterior,
rivalizó a los escritores. Samaniego publicó anónimamente el folleto satírico
“Observaciones sobre las fábulas literarias originales de D. Tomás de Iriarte”
(1782) y una parodia del poema “La música”, también de Iriarte: “Coplas para
tocarse al violín a guisa de tonadilla”.
Los ataques de
Samaniego eran de una crueldad mayor, pero siguieron numerosos libelos,
contestados con violencia por Iriarte. Con los Borbones al poder, se produjo un
proceso centralizador y se complicó la situación en 1783.
Samaniego fue
comisionado por Álava para gestionar problemas provinciales de la Corte, así
como asuntos regionales y de la Vascongada. Su actividad literaria, fue más
exitosa y se intensificó al asistir a reuniones y tertulias, gozó en aquel
tiempo de la amistad de nobles y escritores.
Participó en las
polémicas teatrales de la época defendiendo el teatro neoclásico y la ideología
ilustrada. Sin embargo, no llegó a buen puerto el plan de un seminario para
señoritas, que la Vascongada pretendía establecer en la ciudad de Vitoria.
De nuevo en
Bilbao, recuperó su hacienda y frecuentó a sus antiguas amistades. En 1792,
decidió llevar una vida tranquila, pero con la llegada de la invasión francesa
del año 1793 dejó malparadas sus posesiones guipuzcoanas;
Además,
Samaniego había escrito al estilo de las fábulas eróticas de Jean de la
Fontaine, cuentos más subidos de tono de índole anticlerical, lo que le genera
problemas con la Inquisición que trató de confinarlo en un convento en 1793,
tras considerar su obra como anticlerical y licenciosa.
Samaniego se
salvó del castigo gracias a la intervención de sus influyentes amigos, que aún
conservaba.
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