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Sección: Especiales / Cultura
Respeta Centro Cultural “Elena Garro” estructura original del inmueble
Intervenir el inmueble construido en los albores del Siglo XX en el número 43 de la calle Fernández Leal, en Coyoacán, para convertirlo en un centro cultural, ha sido uno de los más grandes desafíos profesionales de la arquitecta Fernanda Canales (Ciudad de México)
Por: Agencia Notimex
10/10/2012 | Actualizada a las 12:08h
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México,
D.F.- Intervenir el
inmueble construido en los albores del Siglo XX en el número 43 de la calle
Fernández Leal, en Coyoacán, para convertirlo en un centro cultural, ha sido
uno de los más grandes desafíos profesionales de la arquitecta Fernanda Canales
(Ciudad de México).
“El reto mayor
fue conservar esa casa, catalogada por el Instituto Nacional de Antropología e
Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), sin dañar su
estructura original, al tiempo que debía crear un espacio lleno de luz, donde
los libros lucieran y cuya atmósfera invitara al público”.
Durante una
entrevista con Notimex, la arquitecta responsable de convertir esa casona
porfiriana en el moderno Centro Cultural “Elena Garro”, apenas inaugurado el
viernes pasado, explicó que se enfrentó a un reto “cuyas aristas eran
contradictorias: Por un lado no tocar, y por el otro, convertir”.
Canales detalló
que mientras las autoridades encargadas de conservar los sitios, monumentos y
edificios históricos pidieron respeto para el inmueble, “el cliente demandaba
un espacio moderno, iluminado, ventilado y con las instalaciones adecuadas para
conferencias, presentar libros y leer a gusto”.
De esa manera,
dijo, esa añeja casa con muchos cuartitos, ventanas pequeñas y poca entrada de
luz natural, debía ser transformada, con ingenio, talento y buen gusto, en un
espacio transparente. “Al final, el proyecto ofreció ambas cosas: Respetando la
casa, le adicionó elementos modernos y funcionales”.
Según el
proyecto arquitectónico, al frente de la casa se construyó un gran marco, una
especie de portería de triple altura con ventanas monumentales a la calle, lo
que crea un atmósfera que invita al transeúnte a pasar, a ver y leer los libros
y conocer cada uno de los espacios con sus respectivas actividades.
Los usuarios que
ya acuden desde el pasado fin de semana al centro cultural cuentan con todas
las comodidades que exige un recinto de esta naturaleza, dejó ver la
entrevistada. “Se tiene salón de usos múltiples, estacionamiento, aulas y
servicios sanitarios, así como amplias áreas de exhibición de libros”.
Detalló que el
programa fuerte de servicios que tiene programado el centro cultural para el
público amante de la literatura, y las Bellas Artes en general, se lleva a cabo
en los espacios posteriores del inmueble, mientras que en el frente se abrió
una cara pública con la idea de que todos la vean desde fuera.
“Lo anterior se
conformó a partir de una serie de jardines, patios y tragaluces que fueron
tejiendo el proyecto con la experiencia de haber realizado teatros y algunas
intervenciones para crear espacios públicos similares, con mucha interacción de
la gente. Aunque en menor escala, aquello fue similar a ésto”.
Esos proyectos
anteriores sirvieron de base para echar a andar el proyecto de convertir la
casa construida en los primeros años del Siglo XX en lo que es hoy, un recinto
cultural de barrio en una colonia muy configurada, cobijada por una importante
carga histórica que se respeta y acomoda al Siglo XXI.
El Centro
Cultural “Elena Garro” es amigo de la naturaleza y de la ecología. “Había otra
serie de complejidades, como la vegetación, que aprovechamos para hermanar lo
viejo y lo nuevo. El deseo era conservar lo existente en oposición, al final
conciliada, con una imagen fresca y contemporánea”, dijo.
Resolvió
rescatar los árboles que ya existían en el frente de la casa y con el nuevo
diseño, quedaron dentro de la librería, bajo un conjunto de tragaluces, y se
diseñó y construyó un jardín perimetral que cubre todo el inmueble hasta
conectarlo con la calle, comentó la arquitecta hoy en la renacida casa.
Para alcanzar el
objetivo, Canales se apoyó en un grupo multidisciplinario de profesionales del
INBA, del INAH y del Colegio de Arquitectos, quienes le dieron asesoría en las
áreas de estructuras, restauración, iluminación, sonido y acústica y expertos
en “cómo no tocar una casa y sí sacarla a la calle”.
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