Por: Melitón Guevara Castillo07/10/2012 | Actualizada a las 17:34h
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Los priistas
tamaulipecos conocen la derrota y quieren, en las elecciones locales, darles
una buena lección a los panistas. Y saben, además los priistas, que Egidio
Torre Cantú –como primer priista-, está dispuesto al triunfo; por eso, cambio, corrigió
y reoriento, la estructura gubernamental y más de una política, porque ofreció
y, como EPN, quiere cumplir. Ramiro Ramos
Salinas es el operador real, el formal, porque es el líder estatal del PRI. Y
los priistas ya se dieron cuenta que Ramiro quiere basar, digamos su trabajo y
resultados, en la fortaleza del trabajo que Egidio Torre Cantú realiza como
gobernador. La premisa es válida: un gobierno que cumple, es un buen imán para
tener contenta a la sociedad y, quizá, para obtener votos partidistas. No hay ninguna
equivocación en la percepción: desde que tomo posesión Ramiro ha proclamado que
los priistas que fungen como servidores públicos tiene que cumplir, hacer la
tarea, para que el partido pueda promocionar a un gobierno que cumple. Y, si
había alguna duda de esta estrategia, se confirmo el sábado, con la forma en
que Ramiro, dígase el PRI, festina el avance y los logros gubernamentales. Ramiro no es
neófito o improvisado en la política. Sabe perfectamente que ayuda mucho,
mucho, que haya un buen gobierno, pero sabe también que eso no es suficiente.
Manuel Cavazos Lerma, por ejemplo, proclama que una elección se gana con la
movilización el día de la campaña… resulta obvio, entonces, porque perdió la
senaduría de mayoría. Pero hay otros factores que no deben perderse de vista. En principio, tener
un buen candidato, que no resulte de la imposición y menos que tenga un activo
negativo en relación con su imagen pública; hay, además, que planear y
organizar, a partir de una estrategia. Ramiro sabe, muy bien, por ejemplo que
la estrategia de “promovidos” no funciona, al menos, no funciono en la elección
federal pasada… al reunirse con sectores y organizaciones, en el análisis, les
demostró con datos y número tal hecho. Van, dijo Ramiro,
por las 43 alcaldías y las diputaciones. No preciso “carro completo”, pero casi
lo dijo. Nos hizo recordar a Ricardo Gamundi, pero también a Issa Luna, la
catedrática e investigadora de la UNAM, cuando le respondió al entonces líder
partidista que pensar, desear, en los tiempos actuales un carro completo es
“amoral”. Con alternancia, con oposición más real y fuerte, un carro completo
es imposible. Ramiro tiene que
hacer su chamba y hacerla bien: planear y organizar el trabajo partidista,
crear un mensaje, no fuerte, pero si convincente, de que el partido, el PRI, sabe
gobernar, pero sobre todo que es capaz de identificarse con la gente del
pueblo, que conoce sus necesidades y lucha por ellas. Es la única manera de
ganar adeptos… alguien preguntara: ¿y las despensas? CONTRAESQUINA. Gustavo Torres
Salinas estará, este lunes, de fiesta. Recibe como invitado especial al rector
de la UNAM José Narro Robles. Presentes, como testigos de honor, estará Egidio
Torre Cantú y Alejandro Ettiene. En pocas palabras, estarán reunidos los tres
poderes del Estado para escuchar del rector de la UNAM su conferencia magistral
sobre “La Universidad Publica en el siglo XXI”. Narro Robles es una voz
sumamente autorizada… así que, sus pronunciamientos, seguramente que calaran
hondo. Joaquín Coldwell
entendió perfectamente el mensaje y la postura de Ramiro Ramos, al presumir el
trabajo gubernamental, como una palanca para el triunfo. Por eso, el líder
nacional del PRI, fue claro en su mensaje a la militancia: no dejen solo a
Egidio en su lucha por el triunfo partidista. Obvio, Ramiro no tiene, como bien
dicen, ni un pelo de tonto, debió entender a la perfección el mensaje de su
líder nacional. Ya se supo que los
panistas actuaron con inteligencia para dejar, a los priistas en el poder,
acotados; por un lado, vía el servicio civil de carrera abarrotaron puestos
claves en la burocracia; y, por el otro, vía organizaciones civiles, bajaron
recursos escamoteándoselos a priistas organizados en sus sectores y
organizaciones. Por eso, júrenlo, las una y mil quejas de Juan Báez Guerra, el
líder de los campesinos: no fue capaz de “bajar” recursos federales, no le
dieron chance y quedo mal. Comentarios: meligue@prodigy.net.mx
Melitón Guevara Castillo.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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