En plática exclusiva con motivo de la presentación de su tercer libro, el columnista recordó sus inicios, la obviedad de aquel entonces y el sarcasmo adquirido con los años…
Por: Maribel Villarreal/Matamoros07/01/2010 | Actualizada a las 21:03h
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Jorge
Pérez no lo piensa mucho, responde al momento a cada pregunta.
La
entrevista, con motivo de la presentación de su tercer libro que compila
entregas de “Optimus” desde 1989 y del 2000 al 2004, nos permitió retomar sus
inicios, hace 20 años, cuando él mismo confesó: “abusaba de las comas y era muy
obvio”.
“Creo que
cuando uno se hace más viejo se vuelve más socarrón y más sarcástico”.
Reconoció
que no se arrepiente de nada de lo escrito y que prueba de ello es que todas
sus columnas, tal cual fueron publicadas, se encuentran en los tres libros impresos
hasta ahora.
“Te
confieso que en algunas ocasiones he perdido amistades y en otras he tenido
reconocimiento, pero lo que más me gusta es que al volver a leerlas me doy
cuenta que sigo pensando igual y estoy consciente de que eso es algo difícil de
lograr”.
Señaló
que lo más importante es saber que mantiene el mismo nivel crítico y que no ha
perdido el interés por demostrar que el servicio público es para el beneficio
de aquellos que menos tienen y que es una actividad que tiene que realizarse
con entereza, dedicación y la mejor de las intenciones.
“Creo que
la labor del columnista es criticar, pero si se puede hacer constructiva la crítica
y se puede cambiar la mentalidad de algunos se cumplió el objetivo”.
Recordó
aquella ocasión en la que “Optimus” sancionó la desaparición del mural de Banda
del centro de convenciones Mundo Nuevo de su natal Matamoros y como
posteriormente se tomaron las medidas y se rescató la obra de la bodega en la
que se había abandonado.
No voy a
jactarme, -añadió- pero sé que esas pequeñas cosas pueden hacerse a través de
la columna política y se puede hacer conciencia a los actores y a la ciudadanía
en cuidar lo poco que tenemos.
Comentó
que en la lectura de esta compilación caes en cuenta de que la crisis siempre
ha existido, que los abusos de los gobiernos federales siempre han sido iguales
y que las imposiciones de aumentos sin consulta a las Cámaras no son nada
nuevo.
Es una
herramienta, añadió, reveladora en la que se pueden hacer comparativos de lo
que sucedía antes y descubrir que es exactamente lo mismo que está sucediendo
ahora, pero también alentadora para las nuevas generaciones porque se van a dar
cuenta de que siempre hay crisis y que siempre se sale de ésta.
“Me gusta
saber que también ahí quedan asentados los dislates de los gobiernos”
El
comentario trajo a colación su salida del hoy extinto periódico…Y punto en 1989
cuando en una columna obviamente no publicada se excedió en sus comentarios.
El tema
de la autocensura no quedó fuera de libreta y Jorge Pérez aceptó no estar
ajeno…
“Los
periodistas ya no tocamos ciertos temas, pero no porque no los tengamos en
mente, no porque no sepamos lo que la gente quiere o le preocupa sino porque
sencillamente nos preocupa nuestra vida, nuestro futuro, nuestros hijos y eso
es muy lamentable”.
Y añadió
a pregunta expuesta:
“Claro
que está mal desde el momento en el que no podemos expresar lo que sentimos
pero debemos conservar la esperanza de algún día poder escribir la verdad”.
No por
nada, en la contraportada de su tercer libro, el columnista plasma su sentir
con un extracto de alguna columna, de algún momento, de alguno de sus 20 años
de oficio: “…yo no pierdo la esperanza de algún día poder aprender…a levantarme
de la cama después del exilio de la luna y tener a la manos papel y pluma, amén
de la imaginación desbordada, para escribir con el alma aquello que los ojos
ven pero que los labios callan…”
En su visión
aguda y crítica inteligente como lo describe el escritor Fabián Islas en su prólogo,
Jorge Pérez nos ha hecho conocer a Kalucha, que no es invento ni retórica sino
su perro labrador de ocho años de edad que –según nos comentó- recientemente
fue arrollado por un vehículo al ir correteando a una perra de la calle.
“Es
importante para mí que los lectores sepan que Kalucha existe, es un perro
negro…bueno de color y es triste pero a veces prefiero hablar con mi perro que
con algún humano”.
Jorge
Pérez estudió literatura dramática y teatro en la Facultad de Filosofía y
Letras de la UNAM pero no se considera literato, tampoco se dice periodista,
aunque escribe periódicamente, pero se dispone a seguir reportando puntualmente
los “locos desvaríos de algunos” como lo consignó en alguna de sus diarias
entregas en las que hoy da cuenta con su tercer “Optimus”… por la sola
satisfacción de escribir.
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En plática exclusiva con motivo de la presentación de su tercer libro Optimus, Jorge Pérez recordó sus inicios, la obviedad de aquel entonces y el sarcasmo adquirido con los años Fotografía Maribel Villarreal