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Sección: Editoriales / Escenario político
La tragedia de los Moreira
Por: Marco Antonio Torres de León
04/10/2012 | Actualizada a las 09:23h
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Muy
criticable fue la muerte del hijo de Humberto Moreira ocurrida anoche;
fue un acto execrable, abominable, que no tiene parangón, pese a que la
violencia acontecida en México es algo tan común, normal y cosa de todos los
días.
La muerte del hijo de HUMBERTO MOREIRA, Eduardo Moreira nos deja lecturas
sorprendentes, que confirman que la violencia en México no acabará una vez que
llegue ENRIQUE PEÑA NIETO al poder presidencial.
Y nos dice además que al crimen organizado le importa una pura y dos con sal
que uno u otro partido político llegue al poder, PRI o PAN; Felipe Calderón
permitió la entrada de armas al país y Enrique Peña Nieto por su parte, seguirá
la misma tónica que su antecesor. Es lo más probable y lo más obvio.
Todo hace ver que los intereses de México con los hombres del poder político y
económico de EEUU por importar, exportar y traficar con armas a países pobres y
deprimidos social y económicamente son realmente grandes, inmensos.
Seguirá pues el país tiñéndose de sangre; por lo que vemos, hay tantas armas de
alto poder en México en manos de gente extraña, y son suficientes como para
pintar paisajes y entonar el Jarabe Tapatío a lo largo y ancho del país.
El presidente Enrique Peña Nieto por su parte le dejó un mensaje en Twitter al
ex presidente del CEN del PRI y a su familia. Declara: “Mis más sentidas
condolencias a la familia Moreira por la pérdida irreparable de José Eduardo.
Su homicidio no quedará impune”.
Por cierto, a EPN sus malquerientes ya lo comienzan a criticar por no utilizar
el vocablo correcto o adecuado en la condolencia que envió a los Moreira; pues
a saber, lo más propio era escribir ‘su muerte no quedará impune’ en lugar de
decir ‘su homicidio…no quedará impune’.
En estricto sentido literario, Enrique Peña Nieto se equivocó al usar la palabra
‘homicidio’, desde que el mismo momento en que utilizó el prefijo ‘su’.
La muerte del vástago de Humberto Moreira Valdez por otra parte, confirma
además que la ofensa tiene medida y que como dice el dicho, ‘al que golpea a su
prójimo (su mal acto) se le olvida, pero al que le pegan, nunca se le olvida’.
Humberto Moreira dejó una entidad en virtual estado de guerra, en condiciones
de caos social y en una terrible lucha de clases; fue una especie de sistema de
castas la que surgió en Coahuila durante el gobierno de Humberto Moreira,
propiciada –a su vez- por la enorme sima que apareció entre pobres y ricos.
Además, el nepotismo que el exgobernador practicó rayaba en el escándalo,
dejando en el poder –una vez acabado su sexenio- de Coahuila a su hermano
mayor, RUBÉN MOREIRA. A su vez, la esposa de Rubén Moreira, CAROLINA VIGGIANO
es una ex diputada federal que colaboró muy cercanamente a Enrique Peña Nieto
durante toda su campaña presidencial. Fue el brazo derecho de este, en múltiples
actos públicos.
Ella fue -como un dato anecdótico- quien acompañó al hoy presidente de México
en aquél terrible día, cuando el mexiquense ingresó a la Universidad
Iberoamericana a presentar su proyecto yal terminar su perorata, salió por
piernas.
Nadie olvida que EPN salió de la Ibero en medio de rechiflas, maldiciones,
amenazas e insultos; la mujer que estuvo siempre al lado de EPN (se ven fotos
de ambos, EPN y Carolina afuera del baño) fue precisamente CAROLINA VIGGIANO,
primera dama de Coahuila. Las crónicas de aquél día aseguran que los
iracundos estudiantes de la IBERO le preguntaron curiosos su nombre a la
misteriosa mujer, pues llamó su atención la ardiente defensa de ella a favor de
Enrique Peña Nieto.
Lacónicamente y con un dejo de soberbia Carolina Viggiano les contestó:
-¿Para qué quieren saber? Investíguenlo si tanto les importa’.
Prosiguiendo con el tema de la cruel muerte del hijo de Humberto Moreira,
casualmente apenas anteayer el gobernador Rubén Moreira (tío del fallecido)
tuvo una ‘desavenencia’ con un pequeño estudiante de secundaria de escasos 14
años, quien –según las crónicas- le pidió públicamente que ‘regresen el dinero
que se robaron’.
A lo cual el gobernador Rubén Moreira, tras escuchar lo anterior a le reviró:
-¿Cuál dinero?
-El
que se llevaron, respondió el niño-estudiante.
-¿Cuál
dinero se llevaron? ¿Cómo te llamas?
-¿Para
qué quiere saber? –le preguntó valerosamente el chico. Este fue un suceso que
no le pasó inadvertido a la prensa.
La ambición de Humberto Moreira, por otra parte, no tuvo freno hasta que
finalmente dejó la presidencia del CEN del PRI para cederla a PEDRO JOAQUÍN
CODWELL; esto se dio en un repentino cambio de estafeta que aligeró en el PRI
la andanada de críticas que estaban por sobrevenirle, tras un escándalo de
corrupción que Humberto Moreira permitió durante su sexenio.
Finalmente, la muerte del hijo de Humberto Moreira le deja también a FELIPE
CALDERÓN una lectura grave, deberá marcharse cuanto antes a Dublin, Irlanda o a
algún país lejano, una vez que abandone Los Pinos, como hizo en su momento
CARLOS SALINAS DE GORTARI.
Nadie querrá estar en los zapatos de Calderón ni de su familia después que deje
el poder.
Ya le restan menos días.
El –tira-tira se armó desde que RAMIRO RAMOS SALINAS traspasó el umbral de la
puerta del restaurante Arandas.
Algunos reporteros ya lo esperaban con su espada desenvainada, dispuestos a
echarle en cara su impuntualidad ‘mexicana’, y no su ‘puntualidad inglesa’.
Treinta minutos de retraso le costaron al neolaredense caro, muy caro. El pobre
Ramiro por su parte no hallaba ni donde esconderse tras cada declaración o
adjetivo calificativo que le aplicaban los iracundos periodistas.
Para esto, Ramiro Ramos llegó muy orondo sin imaginar que ya le esperaban
algunos reporteros con piedras, lodo, consejos prácticos y crueles regaños.
Bueno, hasta un manual de buena ‘educación’ le aconsejó Sustaita al fronterizo
simpaticón; esto ‘para que cuando llegue a algún lugar, primero salude’;
todo esto ocurrió frente a la sonrisa socarrona del editor de El Eco del
Mante MANUEL NUÑEZ RANGEL, quien miró estupefacto la escena.
-¿No fuiste a la escuela o qué? –le preguntó Sustaita.
-¿No
te enseñaron a saludar? -le volvió a decir Juan Manuel al presidente del PRI de
Tamaulipas.
Bueno, ya ni porque amablemente Ramiro Ramos le ofreció a la prensa una
deliciosa comida, ni porque llegó sonriendo de oreja a oreja directo al
recinto, ni porque saludó de beso en la mejilla a todas las chicas de la
prensa; nada le valió.
Como sargentos mal pagados estaban dos, tres o cuatro plumas de la prensa
mantense, aguardando el momento de echar en cara a Ramos Salinas su retraso.
Llamó la atención que gracias a su buena actitud, el presidente del PRI estatal
nunca dejó de bromear ni de sonreír.
Una vez ofrecidas las disculpas de rigor, la entrevista se normalizó. Vinieron
entonces las preguntas serias. El momento chusco ya había pasado.
Bueno, RAMIRO RAMOS SALINAS hasta mandó parabienes a todos, ‘les dejo a
ustedes todo mi cariño y todo mi amor’, mientras ajustaba sus dos manos a lo
ancho, como si tuviera en sus extremidades, en sus dos manos espejo y peine.
(No se entendió? Qué bueno, es mejor así).
No pudo evitar la risa tampoco, tras decir esto.
Por último, el gran ausente en la rueda de prensa fue un personaje bastante
afamado en este rancho grande del sur. Lo llaman El Malquerido: ADÁN MOCTEZUMA.
Parece que almas bondadosas lo instruyeron: “Ni vengas; ni te aparezcas por El
Mante por favor; el horno no está para bollos”.
Bien, por ahora es todo; nos leeremos en breve.
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