Por: Luis Lauro Carrillo25/09/2012 | Actualizada a las 09:41h
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Ayuda más a una administración pública la
primera impresión que ofrezca sea de energía, dirección, acción y alcance. ¿A
qué viene esto? se preguntará usted, viene respecto al próximo inicio del nuevo
gobierno de Enrique Peña Nieto, particularmente sobre la definición de
prioridades de políticas públicas.
De ahí que llama la atención que primeramente el equipo peñanietista se haya decidido
por las reformas estructurales neoliberales (laboral, energética y hacendaria),
cuando lo más urgente es restaurar la autoridad política para resolver el
problema de inseguridad pública y violencia delincuencial que padece el país.
En ese tenor la cuestión de la seguridad pública es prioritaria, la gravedad
del problema hace inaplazable una revisión objetiva y a fondo de la política pública
en curso, para aprovechar lo positivo, correcciones y cambios de estrategia que
sean procedentes y necesarios, informar con claridad y transparencia de lo que
ocurre.
Para el país no es saludable que pase más tiempo sin resolver este tema, se
debe dar solución preferente a esta necesidad básica en materia seguridad
pública y combate a la delincuencia, que
sirva como punto de arranque de su gobierno. Cabe señalar que la definición de
una política de seguridad no puede construirse a lo largo de seis años, y ni
siquiera esperar seis meses.
Por tanto la seguridad pública es la prioridad. La proyección para los próximos
seis años de lo que hoy ocurre en el país (Inseguridad y violencia) es que se prolongue
en el mejor de los casos y se agrave y se vuelva inmanejable en el peor, siendo
para cualquier gobierno traumatizante y para la sociedad mexicana terrorífico.
El próximo gobierno, el conjunto de las instituciones y el congreso de la
unión, por la gravedad y el riesgo que implica esta cuestión, no deberían de
desentenderse de la responsabilidad para enfrentar este problema de seguridad, porque
lo más urgente por ahora es la restauración de la autoridad del estado y la reconstrucción
del tejido social.
El momento de las definiciones ha llegado, el estado en materia de seguridad
pública, por lo que debe actuarse en el marco del derecho para obtener los
resultados por medio de la fuerza legítima del estado, edificando la cooperación
bilateral con Estados Unidos, con
alcances y límites donde las decisiones últimas sean del gobierno y del
Congreso de México.
Para el gobierno de Peña Nieto, la oportunidad es única y no durará
indefinidamente. Si la seguridad pública no se resuelve y el proyecto
reformista fracasa esta vez, es muy probable que no se presente otro escenario
favorable en mucho tiempo.
En definitiva la definición de prioridades y tiempos, hace la diferencia entre
el fracaso o el éxito del nuevo gobierno de EPN. Lo más urgente y prioritario
por hoy es la seguridad pública, para restablecer la autoridad del Estado y la
reconstrucción del tejido social o por el contrario se continúa prevaleciendo
la delincuencia, la violencia, el desorden, la impunidad y la arbitrariedad que terminen por romper y disolver los lazos que
une a la nación.
lucarrso@hotmail.comTwiter: @luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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