Cuando el presidente de México Felipe Calderón Hinojosa habló el año pasado sobre la recesión y sus efectos...
Por: Carlos Santamaría Ochoa15/03/2010 | Actualizada a las 17:05h
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Cuando el
presidente de México Felipe Calderón Hinojosa habló el año pasado sobre la
recesión y sus efectos, muchos pensamos que sería algo catastrófico, que nos
iría muy mal, y las expectativas a nivel nacional eran poco gratas. Aunado a
estas cosas, la Influenza AH1N1 y otros factores nos hacían ver que el año
sería desastrosamente malo.
Pero las cosas
cambiaron.
Terminó el año
2009 y no se llegaron los malos momentos. Sí hubo problemas económicos, pero no
fueron de la magnitud que se esperaba: la gente supuso que el año que terminaba
sería peor de lo que fue, y algunos optimistas dijeron que ya habíamos salvado
la situación económica que prácticamente partió en dos la economía de los
Estados Unidos y el mundo entero, ocasionando la pérdida de fuentes laborales
por millones en el orbe, así como también la quiebra de empresas e industrias.
Inicia el año
2010 y la resaca nos comienza a golpear.
Muchos estamos
resintiendo el efecto del año pasado. Sucede como en las fiestas donde uno
abusa del alcohol: la resaca –o cruda- nos hace presas de malestares que en
ocasiones son tan nefastos que nos llevan a decir lo típico: “no vuelvo a
hacerlo”, o como decían algunos “borrachines: “Diosito, si con la borrachera te
ofendí, con la cruda me sales debiendo”.
La cruda
económica es porque la situación ha ido empeorando poco a poco, mes a mes, y
entonces la situación se ha ido desquebrajando hasta llegar a problemas en los
que no sabemos a dónde correr o no tenemos forma para poder hacer los pagos
necesarios. La crisis comienza a afectarnos.
Y en el ámbito
empresarial, la gente también ha comenzado a ver la manera de ahorrarse unos
pesitos, incluyendo estrategias poco amables como el despido de algunas
personas, recorte de gastos en general que, de haberse hecho en tiempo y forma
no nos hubieran ocasionado la pérdida de las fuentes de empleo.
Dice el
presidente Calderón que hay una promesa por ahí del sector comercial de
instrumentar un ambicioso programa con más de un millón de empleos nuevos. Nada
fácil, por cierto, porque la verdad, ahora nadie quiere comenzar la empresa
nueva o arriesgar sus pocos centavos en algo que no se sabe si tiene éxito.
Y es cuando
algunos agoreros del desastre están procurando una muy seria cantidad de
mensajes desalentadores. Cierto es que no tenemos la mejor situación de la
historia, pero si todos nos dedicamos a criticar, destruir y exagerar, entonces
Tamaulipas, como el resto del país, se irá a pique.
Por más que la
autoridad quiera o pueda hacer, si no hay voluntad de la gente, difícilmente se
podrá salir avante, y en aspectos que tienen que ver con empleo y fomento
económico se requiere de mucha capacidad de aceptación y entusiasmo para
crecer, para reafirmar o por lo menos, para mantener lo que ya tenemos.
Como tamaulipecos
tenemos un gran compromiso que seguramente ha sido bien fortalecido por el
gobierno estatal y los gobiernos locales que, si bien es cierto que tienen
algunos aspectos que deben mejorarse –errores, decimos los ciudadanos comunes y
corrientes-, no podemos negar que se han llevado a cabo muchas acciones que nos
permiten tener mejor infraestructura, mayor cobertura en diversos rubros, y
sobre todo, que la gente ha encontrado motivos para querer salir adelante.
Cierto es que nos
está golpeando muy fuerte la situación económica, y eso lo vemos reflejado en
la compra diaria de despensa, donde el jamón, la papa o el brócoli están más
caros que hace una semana, donde la carne de res o los refrescos embotellados
tienen otro coste, también, más elevado, pero, si el gobierno federal no está
haciendo la lucha por mejorar, si los gobiernos estatales no tienen tampoco
todas las estrategias que se requieren, y si los gobiernos municipales siguen
quejándose de la falta de recursos para poder echar a volar su imaginación,
entonces estamos mal.
Compete también a
quienes conformamos la fuerza laboral de la entidad el hecho de mejorar, y
claro que será aún más difícil, pero no es imposible, y todos tenemos que hacer
lo que nos corresponde, en aras de un beneficio comunitario, familiar y
personal.
En ese sentido,
hay muchos proyectos que se pueden realizar, muchas cosas que todavía podemos
hacer, y para ello, será necesario, sin duda alguna que tengamos mucho
entusiasmo, que nos motivemos para poder caminar hacia adelante.
Un ejemplo muy
claro es el abandono del sureste tamaulipeco, donde autoridades de turismo no
han hecho lo que se requiere, y donde, la verdad sea dicha, esperamos que la
iniciativa privada haga lo que se debe hacer para que en estos tiempos en que se
supone una recuperación económica por las vacaciones, sea una realidad el que
nuestra gente pueda encontrar alivio a la crisis.
Comentarios: santamariaochoa@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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