Chicago, (Notimex).- El ser humano
tiende a resistirse a corregir información errónea proveniente de rumores
debido a que mentalmente ya la adaptó a sus creencias, según un estudio de la
Universidad de Michigan.
Mucha gente cree ideas propagadas como “las vacunas
infantiles causan autismo”, “el presidente Obama no nació en Estados Unidos” o
“el calentamiento global no está confirmado por la ciencia”, según el análisis
que aparecerá en la revista Psychological Science in the Public Interest, y que
este jueves difundió la Universidad de Michigan.
Un grupo de investigadores de varias universidades
examinó los factores que llevan a las personas a resistirse a corregir
información errónea, “la mantienen en la memoria y sigue influyendo en su forma
de pensar, aunque correctamente se recuerde que es un error”.
Aseguran que la ideología y puntos de vista personales de
la gente pueden ser grandes obstáculos para el cambio de creencias falsas.
“De hecho, en los intentos de corregir la información
errónea a menudo se propagan las falsas creencias aún más. Esto se debe a que
las correcciones pueden repetir la información falsa y luego explicar por qué
está mal”, precisan los investigadores.
Diferenciar la información errónea requiere un esfuerzo
extra cognitivo del individuo, agregan, “y si el tema no es muy importante o se
tiene otras cosas en la mente, es más probable que se haga uso de la
desinformación”.
Pero lo más importante, dicen, es que “si la información
se ajusta a sus creencias previas, y hace una historia coherente, es más
probable que la utilice a pesar de que se es consciente de que es incorrecto”.
Stephan Lewandowsky, profesor de la Universidad de
Western Australia y autor principal del estudio, expuso en el texto que “la
persistencia de la desinformación tiene implicaciones bastante alarmantes en
una democracia, porque la gente puede basar sus decisiones en la información
que, en algún nivel, sabe que es falsa”.
“A medida que pasa el tiempo, la gente se olvida de los
detalles. Cuando escucha la desinformación de nuevo la siente aún más familiar
y es más probable que sea aceptada”.
“Para ser eficaces en las correcciones hay que decirle a
la gente lo que es verdad sin tener que repetir todo lo que está mal, porque
cuanto más a menudo escucha un mensaje falso, lo más probable es que lo cree”,
dijo por su parte Norbert Schwarz.
Los autores precisan que a nivel social, la
desinformación persistente sobre cuestiones políticas puede crear un daño
considerable, por ejemplo, la reforma de salud de Obama, mientras que a escala
mundial, información errónea sobre el cambio climático está retrasando la
acción de mitigación.
En el plano individual también causa mucho daño en
cuestiones de salud mantener creencias como temores injustificados sobre las
vacunas o una injustificada confianza en la medicina alternativa, añaden.
Los investigadores recomiendan dar información a
las personas con una narrativa que sustituya el vacío que deja la información
falsa; centrarse en hechos a resaltar en lugar de los mitos; asegurarse que la gente reciba información simple; tener
en cuenta la audiencia y creencias que puedan contener y fortalecer su mensaje
a través de la repetición.