El Anzuelo...
¿Por qué no les dijeron, comentaron, sugirieron ... planchar?
por El Fisgón
Las decisiones al interior de los partidos políticos siempre generan controversia. En cada acción partidista o de la vida misma siempre hay posiciones encontradas y se puede o no estar de acuerdo con estas
Por: Maribel Villareal
Las
decisiones al interior de los partidos políticos siempre generan controversia.
En
cada acción partidista o de la vida misma siempre hay posiciones encontradas y
se puede o no estar de acuerdo con estas.
El Partido Revolucionario Institucional dejo caer finalmente el telón y en
Matamoros confirmó como uno de sus precandidatos a la diputación local a DANIEL
SAMPAYO SANCHEZ.
La posibilidad se venía manejando desde hace varias semanas y desde entonces
empezaron los cuestionamientos fustigando varios aspectos pero principalmente
la falta de experiencia y la poca penetración entre el electorado.
DANIEL SAMPAYO SANCHEZ tiene 34 años de edad, es licenciado en Administración
de Empresas por la Universidad de Texas en la ciudad de Brownsville.
A los 28 años de edad se desempeñó como secretario particular del entonces
gobernador TOMAS YARRIGNTON RUVALCABA después de haber ocupado los cargos de
coordinador de giras y secretario privado en el mismo sexenio.
Recientemente fue regidor del ayuntamiento en donde solicitó licencia para
participar en el actual proceso.
Sus detractores pueden tener sus razones pero no se entiende el reclamo cuando
una de las más reiteradas demandas de los priístas es pugnar por nuevas
prospectos, por nuevas caras.
La falta de cuadros en el tricolor ha hecho que en al menos las tres últimas
elecciones los mismos nombres se repitan y de no impulsar nuevos prospectos se
corre el riesgo de que lleguen otras tres elecciones y se sigan repitiendo.
En la elección federal del 2006, el PRI le entró a la lucha electoral y perdió
con el ex alcalde HOMAR ZAMORANO AYALA.
“Un cartucho quemado”, fue el comentario
El panista CARLOS
GARCIA se impuso en las urnas no obstante a su limitada experiencia, su nula
penetración y su personalidad arrogante.
El desanimo imperó entre los priísta quienes atribuyeron la derrota a la falta
de nuevas propuestas.
Tres años después, en el 2009, BALTASAR HINOJOSA OCHOA, también ex alcalde,
recuperó la curul de San Lázaro pero no cumplió sus propias expectativas y es
que la panista LETICIA SALAZAR impactó con su campaña.
A pesar de su juventud, de su escasa trayectoria y de lo poco conocida que
parecía en las colonias, LETICIA SALAZAR le asestó un buen golpe al
experimentado priísta que con ese resultado vio sepultadas sus aspiraciones de
llegar más allá.
Hoy, el PRI se abrió a nuevas caras cumpliendo un recurrente reclamo de sus
bases y se está encontrando con que esas mismas bases han externado, siempre
por lo bajito, cierta resistencia.
¿Quién los entiende?
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