Por: Clara García14/09/2012 | Actualizada a las 10:18h
La Nota se ha leído 2284 Veces
“La
promoción de la cultura sirve principalmente para combatir la tristeza” fue la
frase con la que la doctora Lucina Jiménez abrió su conferencia en el marco del
Encuentro de Promotores Culturales organizado por el gobierno de estado de
Tamaulipas y el Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noreste.
Especialista en temas de cultura, la doctora vino a Ciudad Victoria a tocar asuntos
sensibles de la política, administración, promoción y gestión cultural así como
para inducir a la reflexión a quienes trabajamos en ella.
Su charla estuvo sustentada en los 10 compromisos indispensables en políticas
culturales en el Plan Nacional de Desarrollo, elaborados por diversos grupos,
compañías y gestores dedicados a la cultura en México y que fueronpresentados a los candidatos a la presidencia
de la República, en las elecciones pasadas. Estos compromisos son propuestas
basadas en las necesidades y
oportunidades que implicaría una eficiente política cultural en México.
La propuesta partió de la posibilidad de ver a la cultura como gestora de paz
pero también como un ejercicio al que todo ciudadano tiene derecho; asumiendo
que el fomento a la cultura debe ser visto por el Estado y la sociedad como una
inversión en la autoestima, en los deseos, esperanzas, en el bienestar y en la
cohesión social, que son claves para combatir la pobreza y por consecuencia
acabar con la tristeza que las personas tienen al verse con escasas
posibilidades de progreso.
Lucina Jiménez enumeró las capacidades que se pueden potenciar en el individuo
si la cultura actúa como movilizador social, entre estas se encuentran la de
crear, amar, sanar, sentir, pensar, compartir, innovar, aprender y vivir.
Señaló que los valores agregados que nos da la cultura en la vida de las
personas permiten imaginar futuros posibles, disfrutar y hacer uso del espacio
público, generar espacios económicos con la creación de empleos propios,
fomenta el emprendimiento vinculado con la creatividad.
Por todas esas razones, la propuesta impulsada para el Plan Nacional de
Desarrollo en materia de cultura deberá estar diseñada con políticas públicas
articuladas desde lo social y lo privado en la diversidad, la equidad y la
justicia.
Entre los compromisos propuestos está el de pensar en un desarrollo cultural
sustentable y no rentable, con profundos vínculos en el bienestar, valorando la
diversidad cultural, protegiendo los derechos humanos y culturales de las
personas. Se propone respetar escrupulosamente las culturas, su lengua,
tradiciones y creencias de los pueblos autóctonos.
Señaló la doctora Jiménez que se debe tener en cuenta en esta perspectiva que
el respeto a la diversidad por si misma no genera bienestar, que es necesario
fomentar conocimiento para otorgarle valor al patrimonio cultural de las
comunidades.
Entendiendo como patrimonio cultural las manifestaciones artísticas,
testimonios arqueológicos e históricos, gastronomía, ecosistemas, entre otros, que
le otorgan valores identitarios al individuo y a la comunidad, los cuales deben
ser protegidos tanto por quienes los poseen como por las políticas públicas.
Es por eso que se debe asumir por parte del Estado que la cultura también es un
sector productivo a quien se debe de apoyar con créditos, estímulos económicos
e impulsos a las industrias creativas. Se debe invertir en cultura y diseñar
modelos económicos que se ajusten a las necesidades del desarrollo cultural.
Procurar la profesionalización del sector sobre todo de los gestores encargados
de ser los interlocutores entre las comunidades que trabajen para ser
culturalmente productivas y las instancias gubernamentales donde el diálogo
deberá privilegiarse como elemento fundamental de las relaciones entre la
sociedad y el Estado.
Pero la apuesta final y fundamental de su conferencia fue la posibilidad de
asumir todos estos compromisos desde el ámbito del desarrollo local donde se
sumen las expresiones culturales con la innovación, que darán por resultado el
desarrollo de la comunidad basado en la tecnología e inclusión social. Estos
elementos serían la base para una economía creativa con beneficio social volviéndose
la clave del futuro tanto local como global.
Lo expuesto por la doctora Lucina Jiménez esta íntimamente relacionado con lo que
marcan las tendencias internacionales de política cultural, sin embargo, dicho
por ella, el modelo mexicano en esta materia esta agotado y será preciso abrir
nuevos caminos para que, a través de la sociedad, el Estado dé un giro y cambie
su perspectiva de lo que hace y entiende por cultura.
E-mail: claragsaenz@gmail.com
Clara García Sáenz
Historiadora y Promotora Cultural; catedrática de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas