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Sección: Editoriales / Anecdotario

Malena la fiestera

Por: Javier Rosales Ortiz 13/09/2012 | Actualizada a las 14:22h
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Desde su juventud cuentan que ella siempre estaba presta para todo aquello que oliera a guateque.
 
Quienes bien la conocen, hoy le conceden la razón al dirigente del PRI en Tampico, José Mathieu Faure, y no regatean una sola de sus palabras cuando afirma que la alcaldesa Magdalena Peraza Guerra, se la pasa de fiesta en fiesta en lugar de gobernar.
 
Sobre la vida privada de la munícipe de Tampico se sabe poco, aunque personas que fueron muy cercanas a ella hoy comentan que es cierto, que su corazoncito le palpita a gran velocidad cuando la invitan a una fiesta y, si es de esas de abolengo, mejor.
 
Hace ya algunos años Doña Malena, quien es una mujer inquieta por naturaleza, sintió la consquillita de incursionar en la política y busco todos los canales para desfogar sus energías, por eso se hacia la aparecida en los restaurante y casinos de postín del Puerto Jaibo, donde muchos le hicieron el feo.
 
Y cómo no, si por su estatura, su aspecto y por su vestimenta proletaria le impedían ingresar al mundillo “fashion” que acostumbran las chicas casaderas que se disputaban al mejor mancebo, si esas que están acostumbradas al buen comer, al buen vestir y que nacieron privilegiadas.
 
Pero por fin Doña Malena logro que un grupillo de soñadoras le abriera la puerta y fue así como se incorporó a la organización “Mujeres y punto” famosa en los años ochenta en Tampico, compuesto por féminas que discutían sobre política y que estaban dispuestas a transformar el mundo.
 
En aquel entonces la agrupación era liderada por Carmen Bolado del Real, quien fue Senadora de la República hace algunos años, una mujer altiva, polémica, de buen ver y de chongo alto.
 
Obvio, es, que ese grupo estaba integrado solamente por mujeres panistas de Tampico, pero a Doña Malena no le importo y busco acoplarse y poco a poco fue aprendiendo la doctrina de Acción Nacional.
 
Cuentan, sus antiguos amigos, que Doña Malena en ocasiones era discriminada por aquellas bellas damas de sociedad, pero resistió, hizo concha y trató de copiar en todo a sus amigas panistas, quienes en ocasiones le llamaban la atención.
 
“No te encorves Malena. Baja los codos de la mesa. Usa los palillos para limpiarte los dientes cuando comas y las servilletas para la boca”, cuentan que le decían a Doña Malena sus nuevas camaradas de sociedad.
 
Luego, ella milito en el PRI y fue diputada y ostentó otros cargos.
 
Más tarde abandonó por coraje al tricolor y  bajo los colores del PAN logro ascender a la alcaldía de Tampico, donde desde su arribo ha recibido más críticas que halagos, porque tiene al Puerto Jaibo en total abandono, al grado de que dejo de ser un atractivo turístico.
 
Desde la época de “Mujeres y punto” Doña Malena tal vez soñó con convertirse algún día en la alcaldesa de su ciudad natal y ahora que tiene el botín en la mano con el apoyo del PAN el vestido le aprieta, le quedo chico.
 
Y es cierto, hace poco visité ese lugar y luce sucio, desértico, huele a pobreza y es evidente el desempleo.
 
Por eso no es suficiente querer gobernar un municipio tan importante.
Se debe aplicar el ingenio para hacerlo.
 
A unos meses de que deje la alcaldía.
 
A Doña Malena, el cargo le paso de noche.
 
Correo electrónico: javierrosales58@gmail.com

Javier Rosales

Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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