Por: Jorge Lera Mejía12/09/2012 | Actualizada a las 22:22h
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Felipe
Calderón esta por entregar la estafeta gubernamental, el próximo 1 de
diciembre, marcando con ello el fin de 12 años de gobiernos panistas y el
retorno a los gobiernos emanados del PRI, en la persona del presidente electo
Enrique Peña Nieto. Los
discursos que hemos venido escuchando al actual presidente, después del 6º y
último informe de gobierno, han versado a manera de despedida, en su inmensa
mayoría sobre las causas y efectos que tuvo su principal acción de gobierno, a
saber la “guerra contra el crimen”. En
entrevistas por separado, José Antonio Crespo, Ezra Shabot y Jorge Castillo
Vaquera mencionaron que el único logro que se observó a partir del documento
oficial del 6º informe entregado por Felipe Calderón, es la estabilidad
macroeconómica del país. “La
principal política de este sexenio fue la lucha contra el crimen organizado y
es la que deja menos buenos resultados. Hay muchas otras que no fueron
satisfactorias, pero ésta es la peor. Ya no sabemos ni cuántos muertos son. La
proyección apunta a más de 100 mil, pero han escondido la información”, dijo el
investigador José Antonio Crespo del CIDE. La
lucha contra el crimen organizado en México comenzó a instrumentarse a partir
de la puesta en marcha del Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2007-2012, a
través del Eje 1. Estado de Derecho y Seguridad, en el apartado Crimen
organizado es planteado el objetivo 8 que estipula “recuperar la fortaleza del
Estado y la seguridad en la convivencia social mediante el combate frontal y
eficaz al narcotráfico y otras expresiones del crimen organizado”. Es
de tal magnitud la preocupación del ejecutivo en el tema, que es reiterativo en
el mismo y siempre tratando de justificar lo que a ojos vista no nos convence a
la mayoría de los mexicanos. Siempre será recordado cuando en su declaración
sobre el tema, del 10 de febrero del 2010 dijo: "Es una lucha que costará
tiempo, recursos y vidas humanas, pero es una lucha que vale la pena
librar". A
seis años de la instrumentación de la lucha contra el crimen organizado, sus
efectos son evidentes en todo el país, siendo la cara más visible de esta lucha
el número de vidas que ha cobrado, así como la percepción de inseguridad
pública que se advierte en todas las capas sociales. Uno
de los más grandes pasivos que serán entregados por Calderón Hinojosa a Peña
Nieto, será la llamada “guerra perdida que los mexicanos no pedimos”, por ello
aquí citaremos lo que Calderón entregara como partes de guerra: Una
lista desde 65 mil hasta 100 mil muertos durante los 6 años de gobierno. Más
de 100 mil desaparecidos. Daños
colaterales a más de 100 mil familias por la pérdida de sus familiares y sus
bienes. Muerte
o apresamiento de 22 de los 37 capos más buscados. Confiscamiento
de 150 mil armas de asalto. De
acuerdo a cifras de la Procuraduría General de la República (PGR) y el Fondo
Monetario Internacional (FMI) en México son lavados entre 10 y 25 mil millones
de dólares anualmente. Sin
embargo, los delitos no paran, las armas siguen ingresando ilegalmente al país,
se ha incrementado el consumo de drogas a México, disminuyo de los 18 a los 14
años el nivel de edad de consumo de drogas, incremento en la trata de personas,
aumento el robo de autos, tráfico de indocumentados, contrabando de mercancía
ilegal, sobretodo de China, robo de autos y autopartes, etc. Por
ello comentamos aquí, que esta se presenta como la “guerra perdida de
Calderón”, por que los resultados finales después de un sexenio de violencia y
desánimo, opiniones versadas como la del Almirante Mariano Francisco Saynez
Mendoza, secretario de Marina, confían en que el próximo gobierno federal
realice ajustes que privilegien, en la estrategia anticrimen, la labor de
inteligencia y evitar el uso masivo de las Fuerzas Armadas.
El secretario espera que la gestión del presidente electo Enrique Peña Nieto,
mantenga la actual lucha contra los delincuentes, que el próximo gobierno tiene
o tendría que continuar en parte con la estrategia que está establecida porque
no se puede suspender ni dar marcha atrás en este tipo de combate.
Pero que se deberá revisar la estrategia, hacer los cambios que sean más
convenientes, hacer los ajustes, se puede decir, y sobre todo sí privilegiar la
labor de inteligencia, que es lo más importante para poder ir sobre los blancos
específicos con mayor seguridad de poderlos encontrar y llevarlos ante la
justicia. Combatir
el crimen organizado no constituye una opción para el Estado, es su obligación
y responsabilidad, así como hacerlo sobre las bases de una estrategia
inteligente, creativa y sólida que contribuya a la propuesta de soluciones y no
termine por convertirse en una estrategia contraproducente. En
el caso de México el diseño inicial de la estrategia fue óptimo; sin embargo,
en la práctica se ha enfrentado a diferentes obstáculos como la falta de
solidez de sus instituciones que la respalden, objetivos que especificaran un
plazo determinado, e indicadores eficientes establecidos desde un inicio. Para que la estrategia
de seguridad nacional funcione en el nuevo gobierno, deberá contemplar acciones
creativas que contribuyan a postular soluciones antes que sean presentados los
problemas, es decir. Como afirmó el secretario de Marina actuar con
inteligencia y no con violencia. De otra forma, seguir con las actuales
directrices del presidente Calderón, sería continuar con su “guerra perdida”.
Jorge Alfredo Lera Mejía
Tampiqueño, Economista (ITAM), LAE, Maestro en Economía y Doctor en Administración Pública (UAT). Asociado del INAP, Subsecretario del Exterior de la Federación del Colegio Nacional de Economistas y Vicepresidente zona noreste de la LER. Inicia su carrera en 1977 y ha desempeñado diversos cargos en la Administración Pública Federal, en Michoacán y en Tamaulipas. Catedrático en la UNAM, ITAM, ULSA y actualmente profesor-investigador por la UAT e Instructor de la Auditoría Superior de la Federación.
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