Por: Luis Lauro Carrillo11/09/2012 | Actualizada a las 09:15h
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El pasado domingo en laciudad de
México Andrés Manuel López Obrador determinó separarse del PRD; PT y Convergencia
en su discurso ante un zócalo prácticamente lleno, donde decidió construir de su movimiento un partido político
diferenciado de los que existen, que sirva a la causa de la democracia y de la
izquierda.
En su mensaje
indicó: “En
lo que a mí corresponde, en esta nueva etapa de mi vida, voy a dedicar
toda mi imaginación y trabajo a la causa de la transformación de México. Lo
haré desde el espacio que representa MORENA, por esta razón me separaré de los
partidos del movimiento progresista”. “No se trata de una ruptura, me despido en los
mejores términos". Estamos "a mano y en paz" con el PRD”.
“Muy poco tengo que
decir sobre lo torcido del proceso electoral porque casi todo es de dominio
público. Si acaso subrayo, aunque tampoco es novedad, que se violó el artículo
41 de la Constitución que establece que las elecciones deben ser libres y
auténticas”.
“En contraste, ya
estamos viendo que en el gobierno de Peña Nieto ocuparán los puestos más altos,
los hombres y las mujeres del más bajo nivel moral” “En consecuencia,
reitero, no voy a reconocer a Peña Nieto como presidente legítimo de México”.
Así pues, la decisión de López Obrador de transformar
a Morena en partido político estaba más que cantada.Sus diferencias de
fondo y de forma con el PRD eran de sobra conocidas, y su matrimonio temporal y
de conveniencia con el PT y el MC, más
temprano que tarde terminó en el divorcio.
Sobra decir que Andrés Manuel López Obrador no se va a su casa ni a su rancho. Morena
se convierte en partido político donde el “Peje” ha cobijado y crecido al PT y
al Movimiento Ciudadano, sin el tabasqueño estas organizaciones hubiesen
desaparecido.
Todo parece indicar que AMLO optó por una “separación pactada” que evitóuna guerra fratricida. El tabasqueño tiene la
mirada puesta en Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), cuenta con una
enorme base social pero su vocación mesiánica y su carácter obstinado
provocaron profundas divisiones en el PRD en los últimos años.
Ahora bien la izquierda, está frente a una disyuntiva real: seguir el liderazgo
de un hombre que ha demostrado una y otra vez su capacidad para movilizar y
entusiasmar a poco más o poco menos de un tercio del electorado pero que se
rehúsa a abrir su movimiento a quienes piensan diferente.
O
apostar por un intento de izquierda moderna, abierta e incluyente, mucho más
pragmática y enfocada a conquistar a ese sector de la opinión pública y de los
votantes sin el cual no se construyen mayorías electorales o legislativas: el
centro.
Cabe
señalar que el hecho de que AMLO obtuviera el segundo lugar y la tercera parte
de la votación en las elecciones pasados, automáticamente se traduce en peso
político y liderazgo social. Sobre todo en influencia mediática, que aquí entre
nos, ha sabido utilizar Surge una pregunta ¿Suma a algunos esos resultados? Sin duda si, refuerza
las convicciones de sus seguidores, sin embargo genera rechazo entre un
segmento de los votantes como los moderados, los indecisos y las mentes
críticas que no acaban de sentirse cómodos con la forma de hacer política de
López Obrador.
Por tanto el PRD habrá
de aprovechar la salida de López Obrador para finalmente definirse como un
partido “socialdemócrata” de corte europeo, promotor de la pacificación e
integración de las tribus y encumbrar a Marcelo Ebrard como el siguiente
caudillo.
Retomando el adiós de López Obrador este representa forzosamente un reacomodo
de la izquierda mexicana, expresada en una alianza de centro progresista, que tuvo
una evolución ideológica entre dos extremos: el arranque desde el socialismo marxista
leninista y el del momento actual posicionado en un socialismo de derecha.
Por consecuencia la tercera vía de la socialdemocracia, consistente en una
ideología light que no rompe con la estructura capitalista de poder pero
desarrolla acciones de beneficio social popular, que características del estado de bienestar.
Por otra parte la negativa del PRD de seguirlo en su aventura de confrontación
por segundo sexenio consecutivo y la decisión perredista de reconocer a Enrique
Peña Nieto como presidente constitucional dejó a López Obrador sin margen de
maniobra.
En definitiva con la salida de Andrés Manuel López Obrador del movimiento
progresista (PRD,PT y Movimiento
Ciudadano), al margen de la fragmentación del espacio de centro izquierda, el
tabasqueño con su Morena y capital político electoral contendrá por la
presidencia de la republica en el 2018. lucarrso@hotmail.com. Twitter: @luiscarrs
Luis Lauro Carrillo:
Analista político, autor de la columna Cuestión Pública publicada en el periódico de La Verdad de Tamaulipas, en el portal digita HOYTamaulipas, entre otros
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