Por: Carlos Santamaría Ochoa07/09/2012 | Actualizada a las 16:00h
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Recordamos aquellos tiempos en que en todos los hogares
había un doctor o un abogado: los padres de nuestros padres, o sus abuelos nos
motivaban a estudiar lo que ellos habían logrado, para no romper con una
tradición que, en ocasiones era buena, aunque muchas veces rompía con la
verdadera vocación de los hijos que, con facilidad para otras disciplinas
“teníamos” que estudiar lo que el padre había estudiado, con resultados poco
alentadores, ya que si se hace algo que no es acorde a nuestra forma de ser,
definitivamente, no se hace con la misma pasión que cuando nos gusta y tenemos
vocación para ello. Pareciera trabalenguas, pero el caso es que se estudiaba
lo que los padres decían. Hoy han cambiado las cosas, y en ese sentido inclusive
algunas instituciones están tratando de cambiar y mejorar sus ofrecimientos a
la sociedad; la Universidad Autónoma de Tamaulipas es un claro ejemplo de ello,
cuando crea estudios de carreras que antaño no se imaginaba uno que pudieran
estar en la universidad pública, o de plano, que vienen a sustituir a las
tradicionales. No es fácil, por ejemplo, que la UAT ordene la baja en
carreras como derecho, medicina o veterinaria, porque siempre tienen demanda
pese a lo saturado del mercado, pero sí es digno de comentar el hecho de que
aunado a esas disciplinas ya tradicionales se están abriendo nuevas opciones
para los jóvenes. Estas opciones son pensadas para ofrecer una ocupación
inmediata al concluir sus estudios, y también, para dar respuesta a la demanda
social; en ese sentido, el rector José María Leal Gutiérrez ha sido muy
cuidadoso de entregar a la sociedad jóvenes preparados para los retos actuales
de acuerdo a nuestros intereses y necesidades. Siendo zona agrícola, se instrumentan estudios de
posgrado para mejorar a los que abrazan carreras que tienen que ver con ello,
como se hace con actividades relacionadas con nuestro potencial pesquero,
ganadero o el desarrollo de la industria de la transformación, y
específicamente, las maquiladoras que no solamente requieren obreros sino
fuerzas de mando, ingenieros y una gama de profesionistas. Se critica a las escuelas de comunicación, pero hay que
pensar que no todos los comunicadores tienen que acabar contratados en la
televisión, un periódico o un portal: hay más cosas que pueden desarrollar, y
la UAT ha sido muy cuidadosa en marcar estas necesidades, tratando que en cada
una de sus unidades y facultades se pueda preparar el joven para enfrentar
exitosamente los retos de su entorno. Se llevan a cabo reuniones periódicas con miembros del
sector productivo, se escucha qué necesitan y buscan, y se establecen estos
proyectos que posteriormente se convierten en carreras. Decíamos que el rector Leal Gutiérrez se ha mostrado muy
preocupado porque los egresados de nuestra máxima casa de estudios tengan
abierto el campo laboral en su entidad, y por otra parte, que se mejoren los
programas existentes, otorgando mayor calidad en los estudios, buscando los
mejores profesores y motivándolos a participar en los planes estatales y
nacionales de excelencia, como son el ser perfil PROMEP o pertenecer al Sistema
Nacional de Investigadores, lo que significa que hay buenos elementos que, por
consecuencia, nos dejan mejores alumnos. Recientemente se entregaron nombramientos a profesores
SIN, y en ese sentido, la doctora Silvia Vázquez fue reconocida por su enorme
calidad y capacidad investigadora, así como muchos otros que hoy conforman ese
grupo tan especial. Lo importante no es echar las campanas al vuelo: el
rector lo sabe, y por ello, sigue preocupado porque respondamos en las aulas a
las exigencias sociales, que finalmente, es el objetivo principal de una
universidad pública, que se deb e a la sociedad. Hagamos pues, una reflexión para apoyar a la UAT, y que
ésta nos responda a satisfacción. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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