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Sección: Nacional / General
Recuerdan a Salvador Allende a 39 años de su muerte
Como un hombre fuerte, un demócrata, un héroe y hasta un Don Quijote, recordaron los escritores Mónica Lavín y Rafael Pérez Gay, al ex presidente de Chile Salvador Allende
Por: Agencia Notimex
07/09/2012 | Actualizada a las 12:54h
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México,
D.F.- Como un hombre
fuerte, un demócrata, un héroe y hasta un Don Quijote, recordaron los
escritores Mónica Lavín y Rafael Pérez Gay, al ex presidente de Chile Salvador
Allende (1908-1973), la víspera durante la presentación del libro “El último
tango de Salvador Allende”, en el Centro Cultural Casa Lamm, en esta ciudad.
Ante poco más de
50 personas, ambos autores analizaron esta novela, un trabajo del escritor y
embajador de Chile en México, Roberto Ampuero, quien en cerca de 400 páginas
explora no la parte política, sino íntima, de carne y hueso, de quien fuera
considerado uno de los más grandes demócratas del siglo XX.
A 39 años de la
muerte de Allende (efeméride que se cumple este 11 de septiembre), Lavín y
Pérez Gay centraron su discurso en esta novela en la que se aborda lo que
pudieran haber sido las últimas semanas de la vida del presidente de Chile de
1970 a 1973.
Al tomar la
palabra, Lavín calificó de interesante el que Ampuero aborde la figura de
Allende en un Chile visto en dos tiempos, a través de dos personajes
antagónicos como el agente de la CIA de nombre David y Rufino, cocinero y amigo
cercano de Allende.
En esta novela,
dijo, los personajes se transforman, pues por un lado, David tiene la
oportunidad de reflexionar sobre su participación en el derrocamiento de
Allende como agente de la CIA.
Por otro lado,
se encuentra un ficticio personaje que usa Ampuero para poder acercarnos a
Allende: el panadero Rufino, su ex compañero de ajedrez.
“Son dos voces
en primera persona, en la que Ampuero nos acerca a un Salvador Allende que
desde su aspecto físico, su relación con las mujeres y su gusto por el tango”,
comentó.
Para Lavín, en
la novela “vemos a un Allende como un Quijote y a un Rufino como su Sancho
Panza, y que tiene la visión del pueblo, del día a día, del hoy no hay para
comer, un Allende que tiene esa particularidad del ingenioso Hidalgo, una
ideología e ilusión de ser un demócrata y cumplir los designios de la elección,
sin que exista violencia y que al final, es víctima de su propia manera de
enfrentarlo”.
“Lo veo como un
Quijote, veo que Ampuero lo retrata así, que el autor ha elegido con el
panadero Rufino un hombre del pueblo, un hombre que incluso le dice a Allende
que como se atreve a hablar del pueblo cuando no ha tenido privilegios”,
señaló.
En estas
discusiones, abundó, “veo como ambos se transforman, uno tocado por aquellos
tangos, porque no ha permitido que la melancolía amorosa toque su corazón y el
otro, tocado por esas visiones políticas de un Allende ilustrado”.
De acuerdo con
la también ganadora del Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen, “El último
tango de Salvador Allende”, es un aparato de ficción, un trabajo donde el autor
asume una posición cuando cuenta lo que quiere contar.
Lavín pidió
revalorar la figura de Allende, y sobre todo, “hacer un ajuste con la historia
y a la justicia, pues en la década en que murió, eran tiempos en los que se
proponía un cambio, mismo que no se concretó”.
Por su parte,
Roberto Ampuero celebró el lanzamiento de la segunda edición de esta novela, la
cual dijo, es la primera que se escribe sobre Allende.
En su
intervención, habló de su admiración por Allende y mencionó que la idea no fue
mostrar la parte política del ex presidente, sino su parte intima, a través de
un cuaderno de Rufino, amigo de Allende, y en el que describe al entonces
presidente de manera intima.
“Es una
exploración del Salvador Allende doméstico, privado, no es el Allende que
conocemos como el político que fue. Es una invitación a los lectores mexicanos
a conocer mi visión, imaginación y ficción en una novela sobre lo que pudieron
haber sido los últimos meses de Allende como presidente de Chile”, destacó.
A partir de la
ficción, el autor describe el último día del mandatario que se suicidó en el
Palacio de la Moneda, mientras era cercado por los militares comandados por el
dictador Augusto Pinochet.
En su
oportunidad, Rafael Pérez Gay elogió el trabajo de Ampuero, el cual calificó
como un trabajo envolvente, que con una prosa ágil, clara y no poco inspirada,
ofrece una reconstrucción de época.
Y a la vez,
continuó, presenta una documento que nos recuerda que ficción y realidad son
cosas distintas por una sola razón: la ficción suele ser más precisa que la
realidad por los estudios de esa realidad pérdida y melancólica.
En esta obra,
aseguró, el lector va descubriendo poco a poco que Rufino es un alter ego de
Allende: su otro yo, el que baila con vergüenza y dificultad un tango, el que
lo acompaña en sus viajes a la Unión Sovieta, Cuba, México, etcétera.
Comentó que la
prosa de este trabajo se expande entre las sofisticación histórica: la misma
historia desdichada del amor, el asesinato, el crimen político y el
conocimiento del tango.
Ampuero, dijo
Pérez Gay, diseño una buena trama que desemboca en el “thriller”, incluso, en
la novela política.
“El último tango de Salvador Allende, trata de
la memoria perdida, del bien y el mal, del amor, de la estupidez de la
violencia”, afirmó el escritor al tiempo que concluyó que Ampuero destituye en
esta novela un trozo de historia, creando una vez más, ese mundo que parecía
para siempre perdido en los libros de historia.
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