Por: Carlos Santamaría Ochoa05/09/2012 | Actualizada a las 16:23h
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Fue
ahora en el atrio del Centro Cultural Tamaulipas: la XXV edición de la muestra
fotográfica “Cien Imágenes” nos ofreció un mosaico de fotografías de diversos
autores, aficionados y profesionales, en color casi la totalidad, aunque unas
pocas salvaron al blanco y negro, o como decía algún experto: “blanco al
negro”, por el juego con que suele distraerse el fotógrafo al captar una imagen
y trasladarla a esa gama de colores que van de la luz absoluta hasta la
ausencia de la misma.
Decía el maestro Cándido Mayo, uno de los más grandes fotógrafos españoles y de
nuestro país, que lo más importante de una cámara fotográfica se encontraba
detrás del visor, es decir, en la mente del que capta los halos de luz
multicolor para trasladarlos a un chip electrónico, aunque en ese tiempo, se
hacía en una placa de celuloide que contenía una gelatina de cristales de plata
sensibles a la luz.
Han cambiado muchas cosas: el soporte de la fotografía y los protagonistas:
encontramos muchos jóvenes noveles en la fotografía que nos ofrecieron una
serie de trabajos de calidad, aunque algunos no han distinguido aún que en una
muestra de fotografía no debieran estar obras cuya construcción es todo menos
captar con luz: no es igual hacer una foto digital que una imagen a partir de
un soporte electrónico, sea programa o alguna otra cosa.
La muestra la inició el entonces arquitecto José Luis Pariente Fragoso,
director del CCT; hoy, el doctor Pariente tuvo a su cargo las palabras en la
inauguración e hizo una remembranza de hace un cuarto de siglo, cuando
iniciamos este proyecto que se hace adulto y merece mucha mayor atención por
parte de todos.
José Luis recordó los tiempos en que no alcanzábamos a reunir las imágenes y
las repartíamos entre los que seguíamos participando en forma entusiasta;
también recordó aquellos tiempos en que llegaban centenares de fotos y había
que hacer una selección adecuada, o cuando quitábamos los marcos para dar paso
a la imagen, solo la imagen.Fue una fiesta de los amantes de la fotografía, que
en realidad somos pocos, porque hoy en día, todo mundo carga una cámara y hace
fotos, pero no construye un mensaje gráfico a partir de su instrumento único:
la luz.
Ahí en el atrio del Centro Cultural Tamaulipas están las imágenes que bien vale
la pena disfrutar. Fotógrafos como Pablo Martínez Borrego llevaron una muestra
de su trabajo iconográfico, lo compartieron con todos los asistentes y
seguramente será compartido también por los que inician en esta disciplina con
ganas de convertir su trabajo en obra artística.
La directora del CCT, Laura Casamitjana de La Hoz también tomó la palabra para
agradecer el apoyo que por cinco lustros se ha dado a esta ya tradicional y
añeja muestra, lo que es un orgullo para los que le vimos nacer.
Nuestros allegados estuvieron compartiendo las imágenes: hijos, amores o
compañeros, amigos y conocidos comentaron una y otra imagen: trataron de
descifrar algunos mensajes de las mismas y encontraron mucho atractivo en la variedad
de tomas fotográficas.
Somos de la idea de que debe regresar la muestra a la galería, pero más de que
tenemos que ser copartícipes del fomento al arte de Niepce y Daguerre, hoy,
convertido en un portento electrónico y digital que nos permite captar cuanto
objeto existe en un mundo que ofrece cada vez más alternativas, pero que en
contraparte nos prohíbe captar imágenes de la gente de nuestro México por
cuestiones que tienen que ver con la seguridad.
Realmente vale la pena dar una vuelta a la plaza y al Centro Cultural
Tamaulipas, deleitarse con las cien imágenes de la muestra en su versión
“cuarto de siglo”, y sobre todo, encontrar la motivación para seguir
participando en la más añeja y tradicional de las muestras de fotografía en
Tamaulipas, orgullosamente “cueruda” y orgullosamente parte de nuestras vidas.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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