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Sección: Editoriales / Confidencial
Drama en el eje vial
Por: Rogelio Rodríguez Mendoza
04/09/2012 | Actualizada a las 09:21h
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Son
las 13:20 horas del lunes. El termómetro de mi vehículo marca 36 grados
centígrados pero afuera la sensación térmica es de más de 40 grados. El
ambiente es literalmente un infierno. Los rayos solares prácticamente queman la
piel…
Pese a todas esas condiciones adversas, sobre la esquina que forman el eje vial
y la calle Carrera Torres, tres chiquillos, entre ellos una niña, juegan sobre
la banqueta. El mayor no debe tener más de nueve años y la menor no rebasa los
cinco…
Prendido sobre la estructura de fierro y tela que divide al eje vial de las
vías del ferrocarril, cuelga un pedazo de plástico. Alguien lo habilitó como
una especie de techo para cubrir del sol a los pequeños, quienes sin embargo,
en su inocencia lo desprecian…
Por momentos, la niña se retira de sus hermanitos y se dedica a recorrer, en
busca de una moneda, la fila de automovilistas que espera la luz verde del
semáforo. En la comodidad del aire acondicionado casi todos los conductores la
ignoran. Solo uno se anima a bajar el vidrio para entregarle cinco pesos…
La pequeña regresa con sus hermanos y les muestra orgullosa la moneda, como si
fuera un trofeo. Se sienta sobre un pedazo de cartón y entonces, el que le
sigue en edad, se para frente a la nueva fila de autos que se acaba de formar…
Arroja tres veces al aire una naranja en lo que intentó ser una especie de
malabarismo, y luego procede a “cobrar” por su acto. No dice nada. Se limita a
extender la mano frente a la ventanilla de cada conductor, pero todos lo
ignoran. No tuvo la misma suerte de su hermana…
Pero no se irrita ni se deprime. Vuelve a su lugar corriendo y sonriendo.
Parece estar acostumbrado al desprecio social. A la apatía de los
automovilistas…
Mientras observo la escena, a unos 30 metros de distancia, varias preguntas me
asaltan: ¿Tendrán padres estas criaturas? Y si los tienen ¿Cómo es que actúan
con tanta irresponsabilidad al exponerlas a tan adversas condiciones? ¿Por qué
razón las autoridades no han intervenido para recoger a estos pequeños? …
Resulta obvio que los menores están ahí porque alguien los mando. No sé si sean
los padres quienes los envían a pedir limosna, pero quien sea que lo esté
haciendo incurre en un acto criminal y evidentemente ilegal…
La escena en el 24 Carrera Torres me deja clara una cosa: como ciudadanos nos
hemos vuelto insensibles frente a situaciones como la que le narro…
Es verdad, los tres niños son instrumento económico de personas sin escrúpulos,
y seguramente son muchos los que pensarán que regalarles una moneda es
beneficiar a quienes están atrás de ellos…
Pero no basta con pensarlo. Hay que denunciarlo y parece que nadie se ha
atrevido a hacerlo. Y le digo que nadie lo ha hecho porque, me cuentan los
vecinos, los menores tienen muchos días en el lugar…
Esperemos que todo esto que le platico sea una especie de denuncia pública, que
sea atraída pronto por alguna instancia oficial…
ASI ANDAN LAS COSAS. roger_rogelio@hotmail.com
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