Por: Carlos Santamaría Ochoa31/08/2012 | Actualizada a las 16:02h
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Hay refranes que
son un poco fuertes o crudos, pero que nos reflejan una realidad que tenemos
que entender y aceptar; “Como me ves te viste, como te ves me verás” es uno de
ellos y aplica perfectamente al tributo que debemos hacer a esas personas que
cruzan la última etapa de su vida: nuestros “viejitos”. Las autoridades
correspondientes, a través de los años, han instrumentado una serie de
programas cuyo objetivo principal es el cuidar de ellos con la mejor calidad de
vida posible, aunque a veces, y por consecuencia de los mismos familiares que
lamentablemente ocupan inclusive el sitio de los hijos, tienen difícil
existencia en sus últimos años. Hemos sido de la
idea de que no se vale este tipo de actos, porque finalmente, son personas que
nos han entregado lo mejor de sí, y en ese sentido, tienen muchas razones para
que seamos agradecidos. En ese sentido, y
de forma tradicional, el sistema estatal y nacional del Desarrollo Integral de
la Familia –DIF- tiene sus programas correspondientes; cada administración
ocupa muchos recursos para la atención de nuestros queridos “abuelitos”, aunque
la verdad sea dicha, aún falta mucho por hacer. Lo anterior no
quiere decir que la gente encargada no haga su tarea, sino que cada vez hay más
viejos en el mundo. Se dice que en un par de décadas cuando mucho, México
tendrá una población de adultos mayores que sea más numerosa que los jóvenes.
Algo así como lo que sucedió en Europa, donde llegaron a ser el “viejo
continente” no solo por su historia, sino por su calidad demográfica. En agosto se
celebra a los abuelitos: el día 28 se llevan a cabo muchas acciones que tienen
el objeto de dignificar su existencia. No es un festival o un agasajo lo que
hace falta, sino, como lo ha entendido el gobierno tamaulipeco, es el hecho de
instrumentar políticas y programas que les den esa vida decorosa que merecen
más que muchos que vivimos bien o aparentemente bien. Son pues,
nuestros viejos, la parte fundamental de nuestra existencia; hay que dar una
vuelta al oriente donde se les emplea y se les dan lugares honoríficos como
asesores o donde pueden ser útiles. No se les tira a la basura como suele
suceder en el mercado laboral. Hoy en día, los vemos empacando mercancía en las
tiendas de autoservicio, nada más indigno para ellos, que bien merecieran tener
todos una pensión digna para estar tranquilos en sus últimos años. Difícil, muy
difícil, para ser honestos. De ahí la
importancia de las declaraciones del presidente estatal del Partido
Revolucionario Institucional Ramiro Ramos Salinas, en el sentido de proponer la
creación de un Consejo Asesor del Adulto Mayor en su partido, para que esté
cerca de las demandas de tan importante grupo social, ya que su experiencia
podrá fortalecer no únicamente al PRI, sino a la población en general. Dijo Ramos que el
PRI siempre ha contado con ellos y lo seguirá haciendo, enfatizando en su
mensaje durante el festejo a los viejitos, que serán importantes en las
decisiones que tome su partido, de ahí la importancia de contar con ellos. Estuvo el
presidente del tricolor con la plana mayor del instituto político, y ahí también
Mónica García, secretaria de Gestión Social dijo que la misión del adulto en
las familias tamaulipecas es muy importante, y les recalcó: “ustedes son
nuestro valor, nuestra fuerza, y son la historia que tiene nuestro partido que
nos ha dado muchos triunfos y muchas oportunidades de servir a los demás”. Bien por el PRI,
y qué bueno que le den un lugar que merecen los adultos mayores, porque ellos,
nuestros “viejitos”, deben ser valorados por la totalidad de la población.
Todos vamos para allá, sin duda alguna, y qué mejor que preparar un sitio digno
en la sociedad para tal efecto. Los adultos
mayores son menospreciados en casi todos los ámbitos laborales y sociales, por
lo que urge que todos hagamos algo por dignificarlos. No se nos olvide:
“p’al baile vamos”. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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