Por: Carlos Santamaría Ochoa29/08/2012 | Actualizada a las 12:13h
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El llegar a una
situación difícil conlleva, en muchas ocasiones, a no encontrar la solución
adecuada y dejar por la paz el esfuerzo, lo que nos orilla a sufrir las
consecuencias encadenadas, es decir, algo que no podemos resolver puede
llevarnos a otro problema, y así sucesivamente, hasta “tocar fondo” y sacar el
coraje o disposición de una buena respuesta. En el caso de
nuestro querido México, tenemos que la crisis del huevo está tocando diversos
territorios delicados, siendo uno de ellos el que se refiere a los que pagamos
las consecuencia y que somos los consumidores. Nada más injusto que lo
anterior. Explicamos. Viene la gripe
aviar y hay que sacrificar millones de gallinas ponedoras, lo que propicia que
haya menos producción de huevo. ¿Por qué afectó la gripe aviar? ¿Quién propició
que se extendiera? En este sentido,
debemos ser justos en la apreciación y entender que como dice aquel refrán:
“quien tiene tienda, que la atienda”. ¿A dónde nos lleva el comentario? Claro
como el agua: los productores debieron prevenir estos problemas. Quien maneja
canes los vacuna contra la rabia, el moquillo y otras enfermedades. ¿Por qué no
hacen previsión en sus aves? No querer invertir, ganar-ganar es la mentalidad
de esta gente que hoy nos tiene en crisis de distribución, porque, finalmente,
ellos tienen menos producción, distribuyen menos y no hay en ninguna parte, y
cuando lo hay, está caro. El sobreprecio se
carga al consumidor, y el gobierno tuvo que invertir en las vacunas para
millones de gallinas, lo que no ha costado a quienes lucran con ellas, es
decir, que hacen negocio con los huevos que distribuyen. Claramente vemos
que quien pagó las vacunas fuimos nosotros vía impuestos, y ahora, la
especulación la pagamos a precios exorbitantes. Nada más injusto que lo
anterior, pero lo grave es que falta autoridad para que quien tiene la decisión
no la tome y permita que abusen más de nosotros. En este sentido,
nos pronunciamos porque alguien ponga una solución a esta problemática; lo que
hizo el gobierno del Distrito Federal fue dar un “mejoralito” al problema, o
sea: lleven huevo a las colonias populares –poquito- y con eso acallamos las
voces y manejamos una “solución” populista, que nos generará una buena opinión
en la sociedad. Quien no vive en
colonias populares no tiene derecho a este “beneficio”, es decir, se maneja una
política selectiva, donde los pobres, como dicen algunos de izquierda, son los
beneficiados. Quien tiene
trabajo o recursos más que de sobra también tiene antojo de unos huevitos
rancheros, o necesidad nutricional para ellos y sus hijos. El dinero y la
nutrición son cosas distintas, pues. Y en el resto del
país, estamos a expensas que los especuladores nos permitan tener huevos en
casa. Como dicen los amigos. ¡Hostias! En este sentido
suponemos que si se abre la frontera al huevo del exterior, con aranceles
aceptables, podríamos solventar una crisis, y los productores, aguantar un
poco, apretarse el cinturón y no jorobar al consumidor, o sea, que aguanten las
consecuencias de no haber previsto una epidemia de gripe aviar, de dejar que el
gobierno les solucione el problema de su negocio, y de querer que les repongan
las gallinas. Entendemos que la
gripe aviar no fue culpa ni del presidente Calderón, ni del Gobernador o del
alcalde de los municipios donde afectó, allá por Jalisco, sino porque son problemas
que hay que atender y solucionar, pero no dejar todo a “papá gobierno”. Ya no
estamos para eso, en otras palabras. Las autoridades
deben garantizarnos el abasto de huevo: eso lo tenemos más que claro, y los
productores, ahora que no hay mucho para ganar, que no nos quieran afectar
cobrándonos lo que por negligencia no supieron mantener y sostener. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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