Por: Elsa Celis29/08/2012 | Actualizada a las 08:46h
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En una
reciente charla abordábamos el escabroso tema referente al plan que cada quien
debe tener en la vida y que éste puede variar en el número, ya sea uno o muchos
planes a corto, mediano y largo plazo.
Es decir, creer que vivir la vida día a día para algunos puede ser suficiente,
para otros, esta concepción dista de su propia realidad; hay quien desde niño
se visualiza siendo Presidente de México y toda su vida la vive en la
consecución del plan sin que nada los distraiga.
Para otros quizá la política no distraiga su sueño, pero tal vez lo sea obtener
el mayor grado académico, o alcanzar la cima del Everest, completar un maratón,
ser misionero en algún lugar inhóspito del mundo, reportero de guerra,
consolidarse como empresario acaudalado, acariciar la fama y ser controversial
a como dé lugar o un sinfín de desafíos que le puedan pasar a usted por la
mente.
Para algunos este tema es pan comido, para otros es motivo de preocupación
saber que vivimos como autómatas el día a día sin tener en mente qué
oportunidad vamos a acarrear nosotros mismos cuando no existan, a fin de pasar
por este mundo con la satisfacción de que aparte de nacer, crecer, tener hijos
y morir, hicimos lo que deseamos o al menos, morimos en el intento.
Algo así vivió Don Roberto González Barrera –presidente de Gruma y Banorte
recién fallecido-, autofabricandose las oportunidades que la vida le negó al
nacer bajo el seno de una familia lastimosamente pobre. Habrá quien piense que
no debíamos reconocer a los hombres que son denominados maliciosamente “Los
amos de México” -hombres encumbrados de riqueza y poder, que algunos se atreven
a juzgar de imperialista, en pocas palabras malos del cuento-.
Sin entrar en polémicas y con el respeto que se merecen los diferentes grupos
de pensadores en esta basto país, es importante subrayar lo bueno que cada
individuo acaudalado -o no- deja como legado, recordando que en la vida no hay
un instructivo a seguir y que todo ejemplo sobretodo de superación siempre es
válido.
Don Roberto nació sabiendo que pobre no quería ser, lo cual explica su gran
inquietud por los negocios; él mismo contó que a la edad de 5 años ya era
vendedor de verdura en la calle, buscaba oportunidades durante todo el día para
hacer mandados o ayudar a cambio de una propina; boleaba zapatos con un cajón
que el mismo fabricó y que posteriormente arrendo a un primo, viendo la
posibilidad de las rentas llegó a traer rentados 5 cajones.
Era tanta su convicción por trabajar que iniciaba temprano y terminaba muy
tarde, a lo cual su abuelo le cuestionó ¿Por qué andaba dando tantos tumbos? y
le aconsejó se fijara cuál de las actividades que hacía le redituaba más y a
ésa se dedicara pero de lleno, sin perder tiempo en otras que le restaban
tiempo y ganancia.
Más adelante convenció a su padre para que fuera su socio en la compra de un
molino de maíz, idea que había analizado concienzudamente y la consideraba
negocio seguro y asa se inició “Maseca”.
Hay mucho que contar de la gran aventura de vida que Don Roberto se forjó así
mismo, pero lo más impactante es, que él no estudió más que hasta primero de
secundaria, no le hicieron falta estudios universitarios en finanzas o en
economía, para ser un experto; nació o se forjó con el espíritu de triunfador
desde muy niño. Hay que rescatar también de esta historia de vida, el gran
respeto y amor por sus mayores como lo fueron su abuelo y su padre, con quienes
compartió su aventura.
Cuántos jóvenes hoy carecen de sueños o metas y cuántos más dicen a sus padres
y abuelos que están pasados de moda, sin saber que ellos cuentan con la
experiencia que traen en ciernes.
Esta historia debería despertar en nosotros, mínimo las ganas de querer soñar,
para en un futuro despertar de este letargo y acariciar una meta que en algún
momento se consolide.
Otro personaje que al menos nos da cátedra de controversial, es la Duquesa de
Alba, quien a sus 86 años vive la vida al máximo, recientemente apareció en
varias portadas en la playa luciendo su minúsculo bikini, distando mucho de
quienes a esa edad y hasta menos, están esperando a “La Catrina” sentados para
no cansarse; hasta el periódico New York Times la halaga diciendo “ella
alardea, porque realmente tiene con qué”.
Y para terminar, en nuestro estado el Gobernador y su esposa pusieron en marcha
el programa “Mujeres con Valor”, el cual brinda asistencia a las mujeres que
tienen la responsabilidad de ser pilares económicos de su familia, estas
valiosas mujeres también son motivo de orgullo. Muy bien por el gobierno que le
brinda a estas luchadoras una mano para hacer su carga más llevadera.
Elsa Celis
Es Licenciada en Administración de Empresas. Máster en Administración Pública
Editora de la Revista Viva Tamaulipas
Columnista de medios impresos, así como de diferentes portales electrónicos
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