Por: Alejandro de Anda27/08/2012 | Actualizada a las 10:18h
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¡Houston! ¡Tenemos un problema!
Hace relativamente muy poco tiempo, tocamos el tema acerca de la cada vez más
notable escases de héroes, debido a la avanzada edad de los que aún circulan
por la Tierra. (Ya no hay nuevos)
Pues arrancamos mal la semana. Neil Armstrong, quien fuera la primera huella
humana en pisar otro lugar distinto que nuestro planeta y alunizar en el
satélite blanco en el lejano julio de 1969, apenas en una de sus fugaces
apariciones públicas mencionaba “La luna, nos sigue esperando”. Y hoy rinde tributo
al Cosmos, entregando su finita mortalidad. Acaba de dar otro “pequeño gran
paso para el hombre” ahora… a la eternidad.
No se fue sólo. También abandona el efímero tránsito terrestre, otro de los
grandes impulsores de la vida económica del México moderno. El único banquero
mexicano –nativo de Nuevo León- y que tuviera gran acercamiento con los
tamaulipecos, pues precisamente en Río Bravo asentaba un bastión de lo que es
conocido hoy como GRUMA (Grupo Maseca) muere don Roberto González y deja la
duda de quién impulsará en el mundo el liderazgo de la harina de maíz; pues
precisamente el espíritu emprendedor de ‘el Maseco’ sería el que ponderaba el
producto hasta en regiones tan disímbolas como Asia.
Y bueno… viviremos de recuerdos.
Hoy, con su venia haremos una extraña analogía. Son las pequeñas delicias que
se nos permiten a los que atrevemos a escribir. Algunos seguramente no pasaremos
muy bien un antidoping, pero acaso dejemos algún mensaje al final.
Una apasionante narrativa es la vida de los rarámuris (que en lenguaje mestizo,
son conocidos como tarahumaras; indígenas de la región de Chihuahua, que suman
en la actualidad un número no menor a los 250 mil). Lo trascendente al mundo de
esta etnia, es una carrera que tiene lugar entre sus pobladores; quienes acaso
llevan alguna especie de vida social, solamente para la organización de las
festividades en torno a la mencionada carrera, una vez al año.
Trascendente porque es una especie de maratón de no menos de 63 kilómetros y un
máximo de 250 kms, entre sierras, montes, laderas escarpadas, ríos. La han
realizado desde hace más de 200 años –tiempo de existencia de estas etnias- y
son reconocidos mundialmente por la constitución física de los corredores; quienes
se preparan precisamente con las labores cotidianas de pastoreo y de vida
habitual de subir y bajar barrancos. Nada de ‘fitness’ o clases de zumba ni un
Bernardo de la Garza con viáticos de la federación.
Han estudiado la complexión y constitución de los nativos y encuentran una gran
oxigenación en la sangre y un cuerpo adaptado –como los chivos- para subir,
correr, brincar durante largos periodos de tiempo (se estima que una carrera en
promedio puede durar 24 horas sin parar).
Lo anterior lo compartimos, porque en primer lugar, el tema es poco conocido
entre nosotros mismos –aunque tenga trascendencia mundial- y enseguida, porque
resultan ser mejores atletas los rarámuris, a quienes por cierto han sido
invitados a formar parte de competiciones olímpicas; pero que finalmente pone
en el escenario la posibilidad de analizar que las culturas nuestras llevan la
iniciativa de carreras de esta naturaleza, desde antes que se inventaran los juegos
olímpicos modernos.
Y la comparativa la tomamos, derivada de notas periodísticas donde buscan
‘enseñarnos’ cómo se debe hacer turismo en Tamaulipas.
La Secretaria encargada del ramo, ha dejado claro en foros del tema, que
Tamaulipas ha tenido la visión desde hace ya muchos años de impulsar como
sector productivo, el turismo médico. Pues la frontera en específico,
desarrolla la alta dependencia de la afluencia de pacientes que convergen de
muchos lugares de Estados Unidos, en busca de atención de la salud con costos
más económicos que con sus propios galenos. En especialidades como la
oftalmología, dentistas, traumatólogos, ginecología y otras ramas que son
altamente solicitadas desde hace muchos años. Se estima que el ahorro a sus
bolsillos es no menor al 50% que lo que cuestan la consultas ‘de aquel lado’.
El gobierno del Estado hace su parte en la promoción y el acercamiento de
infraestructura idónea para fortalecer la potencialidad del mercado. Accesos de
puentes internacionales, infraestructura urbana y ahora, vinculados con la
promoción.
No seremos aún destinos como Houston, pero hacemos con orgullo, nuestras
propias carreras. Y es posible que sirva el ejemplo, como botón de muestra para
otros mercados (como el manufacturero) que buscan echar culpas por la falta de
apoyos para crecer. Sólo ganas y determinación son necesarias… como lo
demuestran los rarámuris.