Por: Carlos Santamaría Ochoa26/08/2012 | Actualizada a las 16:47h
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Hace
unos días, el gobierno del estado, en voz del jefe del Ejecutivo, el gobernador
Egidio Torre Cantú, hizo un pronunciamiento sobre la educación, en el que
exhortó a los estudiantes de todos los niveles a hacer su mejor esfuerzo,
entregar mucho entusiasmo a sus estudios y de una u otra forma, merecer el
derecho a la educación que, si bien es cierto que la Constitución lo garantiza,
es un derecho que hacemos posible padres, maestros, directivos y autoridades,
sin lugar a dudas. En
ese día, el gobernador informó sobre una muy importante inversión económica que
hizo la administración estatal para dotar de paquetes de cuadernos, lápices,
borradores y otras cosas a la totalidad de los alumnos de preescolar, primaria,
secundaria y en algunos casos, bachillerato. No
es fácil para la administración disponer de un recurso para la adquisición de
útiles escolares que son, a decir verdad, obligación de los padres de familia,
pero que hemos sido apoyados por la administración estatal. Egidio Torre ha
insistido en que debemos ver la manera en que todos nuestros muchachos cuenten
con su preparación adecuada. Sin
embargo, algunos directores, maestros o trabajadores no hicieron la tarea
adecuadamente, y muchos niños se quedaron sin útiles escolares. Se
habla de la autorización de créditos para comprar útiles, pero esa no es la
solución, y suponemos que la autoridad debe hacer cumplir los ordenamientos
necesarios porque, entonces, ¿de qué sirve la autoridad si no se le hace caso? Veamos:
en algunos planteles nos dijeron los directores que entregaron los útiles
escolares desde que se inscribieron los estudiantes, es decir, antes de salir
de vacaciones, pero los padres de familia aseguran lo contrario. En otros
casos, nos dijeron que tenían material para los niños ya inscritos años antes,
y que los de nuevo ingreso no tenían derecho al paquete de útiles. Pensamos
que si la autoridad escucha este pretexto, seguramente pone en la calle a
quienes marginan a los nuevos estudiantes, porque el mandatario fue claro:
útiles para todos, y para ello, dispuso que no se limitara la inversión. Así de
claro. No
consideramos prudente que a los niños no se les entregue un recurso que fue
ordenado desde la titularidad del Ejecutivo, que el gobernador anunció y exigió
se cumpliera, y que el secretario Guerra seguramente pasó la indicación. Alguien,
insistimos, no hizo las cosas bien, y da en qué pensar, porque hay quien piensa
inclusive que se llevaron los cuadernos para hacer mal uso de ellos o para
venderlos. Mucho
muy necesaria se hace una investigación al respecto, porque el recurso fue
autorizado, fue ejercido, pero no se cumplió con su objetivo. Grave,muy grave, sin lugar a dudas. Por
otra parte, los padres se quejan de los uniformes, porque son muy caros y les
exigen que se compren en cierta tienda únicamente. Eso daña la economía
familiar, y sabemos que por ley no se puede obligar al uso de éstos. ¿Habrá
quien ponga una solución a esta anomalía? Nos
exigen engrapar los cuadernos y libros, coserlos, hacer cuadernos de 150 o 200
hojas, y pensamos que si es tan importante todo este tipo de observaciones más
que mejorar la calidad de la educación. Se
centran en el forro de cuadernos, en el cosido de los mismos, en un afán de
hacerse notar los profesores. Nosotros somos de la idea de que, antes de exigir
este tipo de aspectos superficiales y vanos, debieran preocuparse porque los
muchachos aprendan en sus clases. El
forrar o no los cuadernos es para el “ego” de los maestros, no para mejorar la
calidad de la educación que, finalmente, es lo que nos interesa. Habrá
que hacer todos estos caprichos, porque si no, nuestros hijos pagarán las
consecuencias en aquello que algunos llaman “represalias”, y otros solamente,
“indicaciones del profesor”. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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