Por: Carlos Santamaría Ochoa25/08/2012 | Actualizada a las 16:37h
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Entendemos
que hay situaciones que salen del control de cualquier medio, autoridad o lo
que pretenda ejercer un control en bien de los demás o propio; entendemos que
el problema del abasto de huevo es consecuencia de la gripe aviar, aunque no
sabemos exactamente si se pudo conjurar para no causar los conflictos de
producción y economía como los que actualmente padecemos en México.
Es increíble ver que un cartón de huevo en Altamira está ofertándose hasta en
78 pesos, según las fotografías que se han publicado en la red social Facebook
y que han causado la indignación de muchos tamaulipecos.
Cierto es que el sacrificio de millones de aves ocasionó que haya menor
producción, sin embargo, siempre los paganos somos los que llegamos al final de
la línea, es decir, en este caso, los ciudadanos que vamos a comprar huevo para
los desayunos de los hijos, o para deleitarnos con una buena tortilla española
estilo Santamaría. Nada de eso es probable si no encontramos el producto de
referencia, que se ha prestado a mil y un comentarios y otro tanto de
consecuencias.
En el Distrito Federal el gobernador Ebrad mandó dos camiones con huevo a
ciertas colonias –curiosamente, con mayoría electoral perredista- aunque no es
suficiente: no se podría conjurar el problema ni con 50 camiones repletos del
producto, por lo que no consideramos que sea la solución.
En la entidad, unos 3.5 millones de personas queremos que haya producto, y para
ello, entendemos que se deberían abrir las fronteras con cierto tipo de
aranceles que permitan que llegue de diversos puntos del planeta,
específicamente, América Latina, y que se garantice que haya producto en todos
los rincones del país.
No basta, pues, con discursos sobre la crisis de la gripe aviar o con asegurar
que llevaremos unos tres o cuatro meses sin abasto normal, a manos de los
especuladores que nunca faltan. Condenamos
también la postura asumida por miembros de la Cámara Nacional de la Industria
Restaurantera cuando piden ser “mano” en el abasto del huevo, argumentando que
de eso viven.
Lo anterior nos mueve a la reflexión del comerciante bastante egoísta y falta
de sentido común y social: o sea, ellos sí deben tener garantía para seguir
lucrando con los alimentos, y los que integramos la población en general
tenemos que asumir los precios elevados que especuladores y malos comerciantes
nos endilgan.
Nada justo, nada tiene que se parezca a eso que llaman justicia social.
El huevo debería estar al alcance de todos en la misma proporción y medida:
nadie tiene derecho a tener más disponibilidad que otros. En otras palabras, no
aceptamos este tipo de declaraciones, posturas y medidas.
Es probable que haya que racionalizarlo, entendemos, pero de ahí a que a
ciertos sectores se les privilegie con el abasto oportuno más que a otros,
estamos totalmente en contra.
Dirá el lector que la opinión del columnista no es importante, aunque somos
parte de una comunidad que de repente tiene necesidades alimentarias y gustos
que quiere satisfacer.
Demandamos una equidad en las políticas que establece el gobierno federal, y
somos de la idea, insistimos, en que se deben abrir las fronteras para que haya
garantía de abasto.
Y también, a quienes están manejando la mercancía a precios totalmente
exorbitantes, suponemos que, si contamos realmente con una autoridad que tiene
energía, debe manejar castigos ejemplares, porque no se vale jugar con las
necesidades de una población, no se justifica por nada del mundo, y menos
cuando se traba de aspectos de alimentación, en donde están involucrados
nuestros hijos, los niños, los que pertenecen a la tercera edad, y por qué no
decirlo, cada uno de los que trabajamos para tener los pesos que se necesitan
para adquirir huevo a precio justo.
Es hora que nos demuestren que saben ser justos para todos.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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