Por: Juan Sánchez-Mendoza22/08/2012 | Actualizada a las 22:21h
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La modificación estructural
del aparato burocrático está en camino de ser una realidad. Y no tiene por qué inquietar a
nadie. Menos cuando la iniciativa de
decreto para reformar la Ley Orgánica de la Administración Pública Estatal la
diseñó el gobernador Egidio Torre Cantú, por voluntad propia, haciendo uso de
sus facultades para cambiar a su libre arbitrio lo que considera ha sido
disfuncional en su régimen. Ayer la Comisión Permanente de
la LXI Legislatura (por unanimidad) aprobó el documento, por lo que sólo resta
que el pleno lo dictamine (vía sesión extraordinaria), a más tardar, la semana
próxima. Cierto es que al nuevo
secretario del Trabajo y Asuntos Jurídicos le espera una responsabilidad mayúscula
–Morelos Jaime Canseco Gómez es el nombre que más suena para acceder al
cargo--, pero así lo decidió el mandatario, como también dispuso restar
atribuciones a otras áreas, o transferirles nuevas responsabilidades. A la Secretaría de Desarrollo
Social (Sedesol) igual se le otorga una nueva asignatura: coordinar
administrativamente el Instituto Tamaulipeco de Vivienda y Urbanismo (Itavu),
lo que sin duda será una garantía de su buen manejo y funcionamiento, ya que el
titular del sector, Homero de la Garza Tamez, conoce a fondo la operación del
organismo por haber sido director de éste y secretario de Desarrollo Urbano y
Medio Ambiente que es la cartera de donde (aun pero por poco días más) depende
el Itavu. El documento consigna otros
movimientos estratégicos para la sana operación de la administración pública
–como seguramente hoy refieren los medios de comunicación masiva--, y, repito,
la semana próxima serán concretados cuando el pleno legislativo apruebe su
contenido. Centralización La administración de los
recursos económicos federales –lo advierte la Constitución Política de los
Estados Unidos Mexicanos--, es atribución exclusiva del Presidente y no existe
forma, al menos hasta ahora, de disputarle en términos legales cómo, cuándo y
dónde ejercer el gasto. Por eso hay colaboradores de
Felipe Calderón Hinojosa que todavía se rehúsan a compartir con los
gobernadores de extracción priista las asignaciones del gasto social –aprobado
en tiempo y forma por la LXI Legislatura que ya va de salida--, a fin de evitar
que éste se realice equitativamente, para ellos seguir ejerciéndolo de manera
centralista, al menos durante los tres meses y días que restan a la
administración del actual señor de Los Pinos, en beneficio de las entidades que
regentean militantes albiceleste. A ello obedece que los nuevos
senadores y diputados federales, la Conferencia Nacional de Gobernadores
(Conago), los partidos políticos, las Organizaciones No Gubernamentales
(ONG’s), sindicatos y todas las agrupaciones de la sociedad civil, mantengan
firme la convicción de que es inaplazable revisar el marco jurídico del Pacto
Federal, pues legalmente éste ya resulta atentatorio contra los que menos
tienen. Dicho en otras palabras, en
una errónea interpretación del artículo 90 de nuestra Carta Magna, los
secretarios federales de Desarrollo Social (Sedesol) y de Agricultura,
Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), amparan su
proceder exclusivo y excluyente (del manejo de recursos) con desplantes
centralistas que nada tienen qué ver con la disposición jurídica que determina
concentrar los dineros públicos para su repartición justa y equilibrada. Hago esta reflexión ante la
necesidad que existe de revisar el marco jurídico, a fin de que los 31 entados
de la República Mexicana y el Distrito Federal, como entidades libres y
soberanas que son, en el 2013 tengan mayor participación en el manejo de los
ingresos recabados vía impuestos. Sobre todo en lo que respecta
al manejo del rubro social, insisto, pues de cada peso que las entidades
fronterizas envían a la Federación, ésta sólo les regresa alrededor de cinco
centavos y quizá hasta diez (cuando bien les va), obligándolos a subsidiar
otros estados con índices graves de marginación y pobreza y, lo peor,
negándoles (a los regímenes subsidiarios) la oportunidad de ayudar a sus
pueblos directamente, pues la Federación da en agrupar políticamente el manejo
de esos dineros. En fin, el tema es tan
interesante que amerita otro análisis. Sobre todo cuando allá en Los
Pinos malamente se interpreta el Pacto Federal. Y eso que el mentado “hijo
desobediente” está a punto de salir de Los Pinos. Actitud retrógrada Sé que el gobernador Egidio
Torre Cantú convencido está que la aplicación de los recursos federales, en
cuanto al rubro social, hasta hoy resulta errónea. Y por ello creo que el
secretario estatal de la Sedesol, Homero de la Garza Tamez, ya tiene la
encomienda de que a partir del 1 de diciembre del año que cursamos, debe
trabajar estrechamente con los legisladores federales priistas (que estrenan
cargo el 1 de septiembre venidero), para que éstos se convenzan de que es
necesario impulsar una iniciativa que autorice a los estados y municipios
participaran legalmente en las tareas de operación de esos recursos, pues sólo
de esta manera se evitaría su manejo discrecional y centralista. Y más cuando las reglas
actuales de operación de dependencias como la Sedesol y la Sagarpa son
retrógradas, ineficientes e injustas, ya que entidades como Tamaulipas son
desplazadas (en la aplicación del gasto social), a pesar de las contribuciones
fiscales que aquí se recaudan y van a las arcas de la Federación. Revés a ganaderos Los ganaderos que en el pasado
tanto se enriquecieron con la venta de animales a precios estratosféricos,
podrían empezar a pagar las consecuencias de haber especulado con los precios
de sus productos, pues la Sagarpa ya probó nuevas solicitudes para la
importación de carne deshuesada de bovinos provenientes de la Unión Americana. Por tanto, en lo sucesivo los
precios de la carne en canal podrían ir a la baja, so pena de que el mercado se
niegue a consumir el producto nacional por ser caro y de dudosa calidad. Qué triste situación la de los
ganaderos. Y lo peor del caso es que el
pueblo no lloriquea su desgracia. Sector obsoleto El hecho de que el sector
obrero priista sea el que menos presencia tendrá en el Congreso de la Unión que
está por estrenarse, ofrece la lectura de que sus dirigentes carecen de fuerza
y reconocimiento allá en el equipo del virtual Presidente, Enrique Peña Nieto. Esta misma razón es suficiente
para que los miles de asalariados tamaulipecos ya piensen desprenderse del
tutelaje de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), para engrosar las
filas de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), o, en
su defecto, afiliarse a la Federación de Organizaciones Sindicales de
Tamaulipas (FOST), pues no están dispuestos a tolerar más a Joaquín Gamboa
Pascoe (su dirigente nacional) ni a Edmundo García Román (su pastor estatal). Incluso las figuras de ambos
se notan más devaluadas cuando en toda la geografía estatal suman decenas de
miles los obreros que perciben salarios de hambre que resultan insuficientes
para cubrir al menos la canasta básica, y ofensivos cuando se comparan con los jornales
que se pagan en otras entidades. En un análisis entregado a
este columnista, se dice que a los tamaulipecos que conforman la población
económicamente activa, actualmente se suman tres mil 600 solicitantes de
empleo, estrellándose contra una exigua oferta que ahonda la tragedia de miles
de familias sin ingresos, y agigantan, a la vez, la pléyade de delincuentes que
para sobrevivir recurren a las actividades ilícitas. Em@il:jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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