Por: Carlos Santamaría Ochoa22/08/2012 | Actualizada a las 15:24h
La Nota se ha leído 3133 Veces
Es el título de un libro de Dan Brown, y tiene mucho que
ver su significado con lo que vemos en dependencias instituciones oficiales,
educativas y de todo tipo en donde el ser humano se desempeña en forma
cotidiana. Expliquemos: los ángeles son esas personas que tienen
como misión el cumplir con su función, orientar a sus iguales y tratar de hacer
las cosas como deben de ser: bien y a la primera, estableciendo consigo mismos
un compromiso mayúsculo de calidad y eficiencia. Por lo general, los ángeles pasan desapercibidos, porque
estamos muy mal acostumbrados a echar tierra encima de los que trabajan bien;
estos seres son lo que saca a flote el trabajo de cualquier ente laboral, sea
del tipo que sea. Y en la Universidad Autónoma de Tamaulipas los hay…
Ángeles y demonios, unos, procurando el bienestar y la elevación de la calidad
de la educación superior… y los otros, empecinados en terminar con la
reputación de nuestra máxima casa de estudios. Hemos encontrado los primeros –los ángeles- en diversas
instancias: es esa gente que está comprometida no por su salario sino por la
actividad que representa; las mujeres que cumplen con estas formas de
desarrollo se distinguen por su amabilidad y buen trato, conocimiento de sus
funciones y la capacidad de interactuar con los demás, es decir, hacen su trabajo
como deben, así de claro, y lo mejor de todo es que nunca esperan recompensa
alguna, ya que lo hacen por el gusto de servir. Los trámites en las áreas de investigación no tendrían
razón de existir si no hubiera esas personas que nos apoyan, nos orientan, nos
ayudan y hacen llevadero el asunto burocrático. Por el contrario, los demonios están en todos los
niveles, desde una secretaría particular hasta cualquier oficina de gestoría para
los muchachos que acuden a revisar sus documentos o que aspiran a cursar
estudios y no encuentran la facilidad para saber de los trámites. Esos demonios se encuentran desperdigados por todos los
campus, abundando en las unidades académicas, en las que procuran que se tenga
una buena impresión de éstos a base de mentiras, ineficiencia, traiciones y
otras acciones poco congruentes con una adecuada moral, una buena educación o
una formación idónea. Esos seres, los demonios son los que en muchas ocasiones hacen
que nos decepcionemos de lo que acontece en las escuelas y pensemos que no vale
la pena tanta preparación, tanto esfuerzo o dedicación, porque éstas, con una
asombrada facilidad, entretejen historias y chismes con una capacidad tal que
puede destruir la reputación de una persona, un departamento… o la unidad
completa, sin importar si por convenir a sus oscuros intereses se llevan de
encuentro al director o directora. No les importa nada, solo sus sucios objetivos. No tienen capacidad ni educación, tampoco moral o
principios, y son gente acostumbrada a la traición. De esos, abundan,
desgraciadamente, y se confabulan en ocasiones con sus jefes o jefas para
destruir. Lo único que interesa son sus objetivos. Nada más. También los hay en las oficinas disfrazados de jefes o
jefas, de encargados o secretarias, de intendentes o cualquiera otra figura
laboral. El único objetivo que persiguen es la traición, el
perjudicar, el dañar. Algunos de esos ángeles pasaron por las aulas suplicando
calificaciones para mantener sus becas, sin la capacidad necesaria, pero si la
bajeza de principios para agacharse a pedir lo que no ganaron con
conocimientos. Hoy, sentadas esas personas en una silla secretarial, se
complacen en hacer esperar a la gente, detener las llamadas o no pasar los
recados a su jefe. De esos, hay en todas partes, incluyendo todo donde el
ser humano labora. Ojalá se les pueda poner en su lugar, en bien de todos. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
Síguenos y entérate de lo que ocurre en #Tamaulipas