Por: Melitón Guevara Castillo21/08/2012 | Actualizada a las 18:15h
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Ramiro Ramos se siente
como pez en el agua. Desde su juventud la política es parte de su vida; y ahora
como líder estatal priista, asume el reto: transformar al PRI, levantarlo de la
derrota y convertirlo, nuevamente, en el ente poderoso que dominaba a
Tamaulipas. La receta o el plan es muy sencillo: sumar y estar cerca de la
gente.
Los liderazgos se forjan en contextos diversos y con pragmáticas distintas. La
de antes, de cuando el PRI era todopoderoso, era simple: todo para el ganador;
y el que perdía, se convertía en exiliado. Ramón
Durón, por ejemplo, se exilio todo el sexenio de Manuel Cavazos, porque
tuvo la desgracia de no brindarle su apoyo, no fue por tanto santo de su
devoción.
Era un liderazgo que nacía de la imposición, del abuso y uso arbitrario del
poder. Eran los tiempos en que, quien se movía, no salía en la foto. El
Presidente de la Republica era quien decidía candidaturas a gobernador, senador
e incluso hasta de alcaldes. El poder de las bases, la militancia, los meritos,
no servían, si no se tenía el voto del “fiel” de la balanza. Eran tiempos de
una ausencia completa de la oposición.
Hoy los tiempos son diferentes. Ramiro
Ramos sabe perfectamente, en principio, que hay una oposición real, puesto
que gano las senadurías y buena parte de las diputacioens federales. Hoy, como
bien dice el IFE, el voto se cuenta y cuenta, de ahí que el PRI ya no es
todopoderoso, ya no es invencible. En buena parte, porque va perdiendo
militancia, ya no tiene el voto duro de antes.
Ante esta realidad Ramiro tiene en perspectiva darle un giro completo a las
actividades de su partido, por eso, analiza, evalúa para tomar la decisión de
“ajustar” la maquinaria para lo que se propone: ganar las elecciones de 2013,
demostrar que en las elecciones locales su partido sigue siendo invencible, que
gana la mayoría de las diputaciones locales y las alcaldías de mayor
importancia.
Para lograr su propósito Ramiro enarbola dos estrategias: a) sumar, si, a todos
los grupos políticos de la entidad, que sean participes de las actividades, las
decisiones, del partido; y, b) estar cerca de la gente; conocer sus
necesidades, sus demandas, verificar que los legisladores y alcaldes, por
ejemplo, cumplan con sus promesas de campaña. Lo anterior, implica, que el
partido estará vigilante que los gobiernos priistas cumplan y estén cerca de la
gente, que se den baños de pueblo.
Se dice fácil lo que quiere hacer Ramiro
Ramos con nuevo líder del PRI. Todo puede ser fácil si lideres priistas,
como servidores públicos priistas, son capaces de evidenciar una intensa
vocación de servicio, que es la característica básica, fundamental, de quien
abraza a la política como el medio laboral fundamental. Significar servir, y no
servirse; tal y como sucede muy a menudo.
CONTRAESQUINA.
Inexplicable, para muchos, la renuncia de Felipe
Garza Narváez. Nadie discute las prendas de su sustituta Lupita Flores; ambos son políticos muy,
pero muy institucionales, es decir, no se pelean con nadie; pero en la
comparación, Felipe es un político que ha triunfado en elecciones y Lupita ya
dos veces ha mordido el polvo, es decir, no ha sido capaz de convencer al
electorado de su calidad y condición de política.
Graciela de Alejandro y Heriberto Ruiz
Tijerina han sido capaces de decir, de hacer públicas sus opiniones, sobre
lo que necesita su partido para ganar las elecciones: no olvidarse, dicen, del
pueblo. Y es algo que, en principio, Ramiro Ramos esta validando en cada una de
sus declaraciones a la prensa. Y es que no hay vuelta: si quieren ganar, hay
que ganarse a la gente. Sin embargo, a Chacha como a Heriberto, por sus
opiniones hay quienes los consideran “renegados”.
Jorge Abrego está convencido: los
servidores públicos estatales merecen un incremento en las compensaciones y,
afirma, que él ya presento su propuesta al Ejecutivo. Esta posición es una
buena señal: recuerden que, al inicio del presente gobierno, se estimo reducir
las compensaciones ante lo precario de la Hacienda Estatal y la necesidad de
hacer ahorros.
Licenciado en Administración Pública (UAT), Doctor en Comunicación y Periodismo (Universidad de Santiago de Compostela).
Profesor Emérito de la UAT. Líder del Grupo de Investigación “Democracia y Comunicación Política” de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Victoria, Tam.,).
Representante en Tamaulipas de la Red Nacional de Investigadores de la Calidad de la Democracia.
Escribe la columna política DESDE ESTA ESQUINA, desde 1984 en El Diario de Cd. Victoria y actualmente en Hoy Tamaulipas.
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