Por: Carlos Santamaría Ochoa21/08/2012 | Actualizada a las 15:57h
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Valga la comparación, pero en una clase de la carrera de
ciencias de la comunicación, en la Unidad Académica de Derecho y Ciencias
Sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, comentábamos sobre un
ejemplo, quizá muy vano, muy fuera de lugar, pero nos ayudó a ubicarnos: “A ver, muchachos, un ejemplo: el partido de fútbol
termina con el marcador de México, 10 goles, Trinidad y Tobago, 1 gol: ¿Fue
bueno el partido”. - ¡Excelente!, dijeron algunos, a lo que contestamos:
“habrá que preguntar a los trinitarios si fue excelente”. A lo que quisimos llegar es que siempre hay dos visiones
de las cosas: en una guerra, el ganador asegura que fue una buena batalla,
cuando el perdedor opina que ha sido lo peor que le ha sucedido. Igual sucede
en los juicios. El programa televisivo “La Ley y el Orden” presenta casos
de toda índole, y en los juicios, por lo general los protagonistas salen
triunfantes, sin embargo, hay programas en que los vencen las pruebas
presentadas por la defensa del acusado. Todo lo anterior se nos vino a la mente por el hecho de
que el dirigente perredista Jesús Zambrano considera que si el Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación invalida la elección presidencial
estará actuando adecuadamente; contra lo anterior, si resuelve mantener el
resultado, consideran los miembros de la llamada “izquierda” mexicana que no
sería un veredicto apegado a la justicia y la verdad. ¿Quién tiene la razón, entonces? El derecho contempla una serie de acciones y estrategias
encaminadas a demostrar, por una parte, la inocencia del acusado, y por la otra
–fiscalía- su probable culpabilidad, para que el juez tome la determinación
correspondiente. Las pruebas deben ser claras y contundentes. Consideramos
inadecuado el hecho de que por presentar una pluma, una gorra o un llavero de
una causa o candidato sea suficiente prueba para validar la llamada
“compra de votos”. Nada más difícil que comprobar lo anterior. El que se presente una persona a decir que le ofrecieron
tal cantidad de dinero por su voto tampoco es prueba válida: cualquiera podría
prestarse a ello objetivo. El derecho requiere de pruebas contundentes,
confiables, que se puedan validar adecuadamente. Faltan algunos días para conocer el veredicto del proceso
promovido por las “izquierdas”, sin embargo, entendemos que todos, en un
juicio, queremos ganar para nuestra causa, sin que lo anterior asegure que
tenemos la razón absoluta. Nos preguntamos entonces qué caso tendría llevar a cabo
el juicio si no vamos a aceptar la resolución judicial, basada en pruebas. No
se puede descalificar a una u otra causa por el hecho de que la autoridad ha
fallado en contra de nuestros intereses. El amenazar con movimientos sociales en nada ayuda a una
nación que quiere salir de sus problemas múltiples, y tampoco ayuda a quienes
participan en los procesos de referencia. Somos de la idea de que, cuando se lleve a cabo la
promoción de un juicio de esta naturaleza debe hacerse con pruebas reales,
contundentes. En lo personal, no consideramos que llevar un par de gallinas, un
pato y otros animales pueda ser comprobante de la llamada compra de votos. Se
requiere de algo más. Cierto es que los sistemas judiciales tienen sus altas y
bajas, que a veces se entrega un dictamen no apegado a la justicia, sin
embargo, en descargo de los magistrados, entendemos que la decisión se toma en
base a las pruebas y no a las declaraciones en prensa. Somos los periodistas
protagonistas importantes en el desarrollo de cualquier entidad, pero no somos
la autoridad como para que, a través nuestro se decida si se es culpable o no. Dejemos a los que saben, a los abogados, su decisión
inapelable, su decisión tomada en base a pruebas reales y no a dimes y diretes
en prensa, por favor. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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