El Anzuelo...
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por El Fisgón
Julio Cortazar es considerado uno de los escritores más exitosos de la literatura hispanoamericana. Aunque no nació en Argentina...
Por: Miguel de la Rosa
Julio Cortazar es
considerado uno de los escritores más exitosos de la literatura
hispanoamericana. Aunque no nació en Argentina, sino en Bruselas por una circunstancia
turística y diplomática de sus padres, la literatura lo ubica como argentino precisamente
porque sus padres eran de origen gaucho.
Su incursión en
el mundo literario es exitosa por lo que se le compara incluso, con la grandeza
del ilustre escritor también argentino; Jorge Luis Borges.
Cortazar tiene
una vida fuera de lo común.
Durante su lejana
juventud, visita Cuba y a partir de ahí, apoya cualquier movimiento de
resistencia contra la burguesía. Simpatiza con la revolución nicaragüense y
asiste al cambio de gobierno donde asume el poder Salvador Allende.
Fiel exponente
del existencialismo, llega a tratar de encontrarse a sí mismo sin lograrlo.
Niega a su padre y se queja por el abandono que sufren él y a su madre. Luego
acepta que lo olvidó y nunca lo vuelve a ver.
Cortazar destaca por
ser un excelente creador de cuentos, novela y hasta poesía. Pero lo que más
destaca es haber escrito la famosísima novela “Rayuela” donde relata su
relación intima con la “Maga” mujer con quien le une una relación tortuosa
desde el punto de vista amoroso.
En Rayuela, Julio
se consagra como escritor descriptivo. Considerando que abandona Argentina
cuando asume el poder el Gral. Domingo Perón, se dedica a ser traductor para la
UNESCO y a partir de ahí, se vuelve un viajador contumaz. Sin embargo, la creación
del personaje de la “Maga” provoca que miles de mujeres busquen parecerse a
ella, cosa curiosa que alienta y emociona a Cortazar en esos tiempos.
Hace poco leí una
entrevista que se le hace a la mujer que inspiró a ese personaje; Edith Aron,
quien ahora vive a la edad de 80 años en algún barrio escondido londinense.
Leer sobre la vida privada de la mujer que inspiró a este escritor en el
personaje que inquietó conciencias de la sociedad de la mitad del siglo pasado,
lo considero emocionante.
Ella descubre la
inestabilidad emocional de Julio.
Lo conoció en un
crucero cuando ella viajaba en tercera clase y el tocaba tangos en el piano
ubicado en alguna sala del barco. A pesar de no atreverse a llamarlo, la
circunstancia los vuelve a unir en un encuentro casual en una librería de
Paris.
Durante algún
tiempo, ambos convivieron intimamente. En la entrevista reconoce que no supo si
estuvo enamorada por completo de él. Siempre se percató que el verdadero amor
de Julio era Aurora Bernárdez. Quizás ese fue el motivo por el que nunca se
atrevió a mudarse a vivir con él.
Pero cuando
Aurora llega a Paris, de quien también pienso que fue el único amor de Julio,
se interrumpe la relación.
Poco después Aurora
y Julio la invitan a cenar. En medio de la cena, Edith se mete al baño del
pequeño departamento y llora.
Por la entrevista
me enteré que Julio Cortazar tuvo un problema en las glándulas que hacía que pasara
el tiempo y siempre se viera igual. Sus detractores le decían Dorian Grey, como
el personaje de Oscar Wilde, porque su aspecto nunca cambiaba y para lastimarlo.
Ya medio maduro, se operó y sólo entonces, por ejemplo, le creció la barba.
Ella piensa que le costó tanto tenerla que nunca más se rasuró. Por otra parte,
supe que no pudo tener hijos, por eso pienso que adoptó otro tipo de hijos: los
libros. Quizás por no tener hijos de carne y hueso, que son los que humanizan,
se convirtió en un ser frió. Me dio curiosidad saber que usaba anteojos de
joven sin necesidad, hasta que Aurora lo convenció de que no los usara.
Rayuela es su mejor novela. Las descripciones de Paris, equivalen a las
imágenes que Ernest Hemingway hace de esta ciudad en su famosa novela “Paris
era una fiesta”.
Pero el mejor cuento, es sin duda alguna: “La autopista del Sur”, donde
relata los acontecimientos que suceden durante un congestionamiento vial en las
cercanías de la ciudad luz. Durante días, semanas o quizás meses conviven los
dueños de varios carros europeos al punto de que cuando los víveres escasean,
se ven obligados a organizarse y hasta formar un gobierno.
La descripción de las vicisitudes de las personas que viven y conviven
en ese tiempo y en ese espacio, transportan al lector a un submundo
particularmente extraño y excepcional.
Hace unos días,
salí en mi carro con tres horas y media anticipación de Ciudad Victoria con
rumbo a Reynosa. Salí de buen humor, porque había dormido bien y desayunado con
ligereza.
En el trayecto,
pensé en mi agenda, en algunos pendientes y en que tengo que hacer para
aprovechar mejor el tiempo.
En eso estaba
cuando me acerqué a una larga fila de carros que esperaban a que los soldados
revisaran los vehículos. Pensé que sería cosa de unos pocos minutos, pero no
fue así. Pasaron los minutos. Poco más de dos horas después, llegué al área de revisión. Me preguntaron
quien era yo y a que me dedicaba, cosa que contesté de manera expedita para
evitarme más problemas. Solo recuerdo que me dijeron; pásele.
Se me vino a la
mente el cuento de Cortazar; La autopista del Sur.
Pero luego me
acordé de ciertos acuerdos que el gobierno hace en lo oscurito, sin que el
ciudadano sepa porqué.
En ese momento
desiste en la idea de organizar un gobierno en la fila formada en esa carretera
que va hacia el norte de México.
Para qué, pensé.
Al cabo todo sigue igual.
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