Por: Juan Sánchez-Mendoza19/08/2012 | Actualizada a las 22:33h
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El ciclo escolar que hoy
inicia, despierta claro entusiasmo entre los miles de padres de familia cuyos
hijos por primera vez pisan un aula –como es el caso de los alumnos de preescolar--,
pero no para millones de tutores que tuvieron que desembolsar las importantes
sumas de dinero exigidas por los directivos de preprimarias, primarias y
secundarias públicas, con el rollo de que sólo cubriendo la “cuota voluntaria”
era posible garantizar la inscripción de sus retoños para acceder al nivel
inmediato o proseguir su enseñanza. Se lo comento porque hasta hoy
incluso, no sé de institución alguna donde se haya atendido puntualmente lo
plasmado en el artículo tercero de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos –en cuanto a las instituciones públicas--, de brindar un
servicio gratuito y laico. Y sí, por el contrario, sé de
casos en que los mentores han medrado tanto con la admisión de educandos como
acostumbran hacerlo dentro el sistema educativo --que generosamente les paga
por ejercer un servicio, aunque regularmente mediocre--, en claro detrimento
del avance en esta materia. La reglamentación oficial
advierte que la enseñanza debe desligarse completamente de toda transacción
comercial. Sin embargo, fuera de toda
institución privada –donde sí se contrata este servicio y quienes lo hacen
saben perfectamente a qué se atienen--, en el sector público se da el caso de
que hay directores de escuelas que suelen negarle la instrucción a quienes no
pagan “las cuotas voluntarias” o los “donativos” que jamás registran las arcas
gubernamentales. Basta haber observado las
largas filas que desde la madrugada, por varios días, hicieron miles de
paterfamilias reclamando un lugar para sus hijos –y las que aún se hacen en
búsqueda de la matrícula--, para mejor entender la problemática. Por si fuera poco, igual basta
ir cualquier institución –al menos aquí en Tamaulipas--, para darnos cuenta del
negocio que se hace con los uniformes y útiles escolares y preguntar dónde se
maquilan y quiénes los venden, para mejor entender el por qué se obliga a los
educandos a la adquisición de su vestimenta diaria y enseres en negocios
determinados. Sospecho, sin embargo, que en
el caso de Tamaulipas el secretario de Educación no está en el “enjuague”, pero
sí creo pertinente que él se mantenga al cuidado de esta denuncia, pues a lo
largo y ancho de toda la geografía estatal se registra el cobro indebido de
cuotas escolares. Más de lo mismo El camino a los infiernos está
plagado de buenas intenciones, como lo expusiera Dante Alighieri en la Divina Comedia. Se lo comento porque la nueva
dirigencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en su tránsito,
quizá enfrente la reservada disposición de cuadros para atender su encomienda,
ya que en el paso las bases fueron engañadas y por eso, precisamente, se
perdieron en las urnas la elección presidencial y de los candidatos al Congreso
de la Unión. Problemas con la computadora
me impiden precisar otros detalles, que, durante la semana, habré de comentarle
sobre el relevo priista. De cualquier forma le adelanto
que la unción de los personajes que hoy atienden al priismo estatal simple y llanamente
significa más de lo mismo. Y eso pone en peligro al PRI
de cara al proceso comicial del año venidero. Proyecto de avanzada El gobernador Egidio Torre
Cantú, de cara a la sociedad sustenta los avances alcanzados por su
administración. Ello ha propiciado que la
entidad ocupe lugares privilegiados en la inversión para infraestructura;
condiciones ideales para la captación de capitales; y que se ubique como estado
potencial para producir uno de los combustibles más atractivos: el etanol. Por eso el gobernador insiste
en privilegiar la unidad de su pueblo, pues bien sabe que el común denominador
entre los tamaulipecos, es impedir que la crisis nos inmovilice. Sabe también que aquí en
Tamaulipas nos preparamos sin esperar el anuncio de tiempos mejores por parte
del Gobierno Federal, y nos fortalecemos con nuestras convicciones para vencer
la adversidad. Por tanto, es válido reconocer
que Egidio ejerce plenamente el poder, tiene mando y los tamaulipecos (aquí
nacidos o residentes, como es mi caso), nos sentimos identificados con su
proyecto. Refiero lo anterior sin
soslayar las críticas que se han hecho sobre el modelo de desarrollo vigente en
el estado, donde Torre Cantú igual ha dado muestras de su madurez política,
pues no cede ante los embates de sus denostadores ni varía en sus objetivos y
métodos de lucha contra la crisis, por estar convencido de que las finanzas
estatales sí pueden recuperarse. A ello obedece que los
capitales extranjeros estén de nueva cuenta interesados en invertir en Tamaulipas
y que se hable, en términos reales, de recuperación económica, de más empleo,
de una política humanista y unidad. La congruencia gubernamental,
por tanto, se muestra ahora con mayor claridad luego de haber sorteado casi 20
años de gobierno --que son los más difíciles de cualquier gestión--, y es
cuando la entidad recobra el paso y se vislumbran firmes perspectivas de
alivio. Hasta hace unos días los
contados enemigos de Tamaulipas –léase la fracción parlamentaria del PAN,
principalmente--, echaron a caminar una conjura con la intención de doblegar a
Eugenio. Pero se equivocaron, pues él ha demostrado que no se arredra ni se
debilita, sino que atiende su propio rumbo, el rumbo de Tamaulipas, y que si ha
recibido golpes éstos no le hacen mella, pues tiene voluntad y fuerza para
asimilarlos. Los avances El gobernador es un mandatario
que gana credibilidad de manera paulatina; un político en el que confían los
inversionistas extranjeros, los inversionistas nacionales y los tamaulipecos en
general. Bueno, aunque haya excepciones, como aquellos legisladores
albicelestes que todo lo ven mal. Todo cuanto no satisfaga su dogmatismo
mesiánico. No obstante, una vez resuelto
lo más álgido de la crisis y sus afectos sobre la economía popular, las
predicciones de esos malos tamaulipecos han caído por su propio peso. Ya nadie
les cree. Ni los toma en cuenta, por saber que sus cuestionamientos obedecen a
intereses de grupo, o a intereses ajenos a Tamaulipas, y que todavía no
asimilan cómo es que nuestra entidad se les ha ido de las manos. Eso lo sabe Torre Cantú. Igual sabe que para lograr un
crecimiento más rápido y sostenido en materia económica, es necesario
replantear acuerdos; convencer a inversionistas; alentar el turismo; velar por
una mayor seguridad pública; generar empleos, y apoyar con recursos al campo
para que en Tamaulipas se obtenga una mayor productividad en todos los
sectores. Otra de sus preocupaciones es
llevar recursos a quienes menos tienen --como lo ha demostrado a lo largo de su
gobierno--, y desarrollar programas más ambiciosos de asistencia social para
que todos los tamaulipecos tengan acceso a la educación y servicios de salud de
primer nivel. Em@il:jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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