Por: Javier Rosales Ortiz19/08/2012 | Actualizada a las 18:52h
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Su disciplina al PRI, su lealtad y su
entrega solidaria con las causas sociales son evidentes y hoy la ubican en una
posición desde la cual se le abre la puerta para demostrar que su trabajo no se
remite al angosto espacio que existe entre las cuatro paredes frías y grises de
una oficina. “Ella es buenísima onda”, comentan acerca
de su carácter, de su presencia y de su trato abierto, amable y sin dobleces,
varios amigos de la prensa, quienes tienen la suerte de haber convivido de
cerca con esta mujer fronteriza de rostro infantil y, muy humana. Y tienen razón, en una ocasión platiqué con
ella durante una hora en sus oficinas del PRI estatal en la Secretaria de Gestión
Social y comprobé que es una persona que se siente completa en su vidapública y privada, pero que es capaz de ser
crítica cuando de defender sus posturas se trata. Ella es pueblo y lo denota con su
preocupación por lo que sucede en Tamaulipas, sobre todo en su natal Nuevo
Laredo y Victoria, ciudades en las que ha dividido su vida por la
responsabilidad que tiene en el CDE del PRI y como esposa y madre de familia. De profesión Contador Público y Licenciada
en Administración de Empresas, desde sus tiempos como dirigente universitaria Mónica
Antonia García Velázquez demostró que está fabricada con buena madera y logró
escalar la montaña y alcanzar primero la presidencia municipal de Nuevo Laredo
y luego una diputación federal, en la que no se conformó con ser solo un rostro
bonito. Aun recuerda y se le pone chinita la piel
cuando platica lo cerca que estuvo de la muerte cuando como legisladora federal
un avión en el que viajó de Nuevo Laredo al Distrito Federal no logró aterrizar
en el Aeropuerto Benito Juárez por una grave falla mecánica. “En esa ocasión le
hice a la periodista, puesto que cuando el avión por fin aterrizó hablé a
Televisa y en vivo le narré a Abraham Zabludovsky en su noticiero los
pormenores del incidente, en virtud de que esa empresa estaba ávida por
conseguir información de primera mano”. De su papel como alcaldesa, más de una
docena de maestras aun le están agradecidas a Mónica por las atenciones de las
que las colmó en Nuevo Laredo, dónde al enterarse de su presencia dispuso de lo
necesario para su seguro desplazamiento por esa frontera y para que por los
limitados viáticos que les asignó la Secretaría no enfrentaran problemas para
distribuir sus bastos conocimientos sobre educación entre el magisterio de
aquella frontera. El sábado, previo a la sesión Extraordinaria del Consejo Político
del PRI, en la que asumió la dirigencia estatal su esposo, Ramiro Ramos
Salinas, la saludé en el Polyforum y me comentó: “Siento como miles de
mariposillas en el estómago”. Ella es Mónica, una mujer sencilla que
regala buena vibra y cuyo paso por el servicio público y por la política la han
obligado a madurar y quien ahora que su esposo ostenta el cargo de líder del
tricolor tiene la responsabilidad de apoyarlo y de que el PRI se consolide y acaricie
el triunfo en los comicios locales del 2013 para sacarse la espina. No en vano se dice que detrás de un hombre
hay una gran mujer. Y esto se aplica en el caso de Mónica y de
Ramiro. Suerte en esta nueva aventura. Correo electrónico: anecdotariorosales58@gmail.com
Javier Rosales
Columnista en Tamaulipas. Su columna Anecdotario es publicada en diversos medios de comunicación.
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