Por: Carlos Santamaría Ochoa15/08/2012 | Actualizada a las 22:39h
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Difícil, muy difícil
de olvidar la cara de asombro de él, cuando recibió un regalo de la nada, es
decir sin que mediara fecha especifica: hace ya algunos calendarios, fue un
reproductor de música que le enseñamos, seguido de la pregunta: ¿te gusta?
Obviamente, dijo que sí, porque era el aparato, tecnológicamente mejor que
había en el mercado.
“Bueno pues: toma y ¡Feliz día de la amistad!”, contestamos. No era febrero ni
nada por el estilo, simplemente un buen momento para compartir con el hijo un
regalo que seguramente había visto y deseado, sin pedirlo siquiera porque vivía
consciente de la situación que vivíamos, que no nos permitía ese tipo de
regalos.
Hoy, la sorpresa fue a través de una llamada: “papá, ¿dónde estás?”
En casa, -respondí
Bueno, vamos para allá, te tenemos algo.
Y la espera se hizo eterna: por la mente cruzaron infinidad de sentimientos y
pensamientos, algunos nada gratos, quizá por las experiencias vividas
anteriormente y que no dejaron buenos recuerdos, sin embargo, había que dejar
pasar los minutos que parecieron eternos en esta calurosa tarde.
Finalmente, llegaron ambos: David y Daniela –Dafne no estaba en casa- y bajaron
del vehículo con una bolsa de plástico rosa, para entregarla con una sonrisa y
la frase: “feliz día del padre o de lo que sea, pero felicidades, y esperamos
que lo disfrutes”.
La sorpresa fue mayúscula: la película “The Way”, de Martin Sheen, dirigida por
Emilio Estevez, y que narra una aventura en torno al Camino de Santiago, una de
nuestras ilusiones y metas, aunque ya cruzado en tres ocasiones, pero que no
deja de ser todavía un anhelo.
La cinta recoge la magistral actuación del mismo Estevez y obviamente, de
Martin Sheen, quien interpreta a un oftalmólogo que pierde a su hijo justo
donde inicia el Camino de Santiago, la peregrinación quizá más importante del
mundo dentro de la religión católica.
La cinta de referencia la buscamos por Internet, en tiendas y cualquier punto
de venta posible sin éxito, aunque nos habían hecho llegar una copia bajada de
la red, pero siempre existía en nosotros el deseo de tener la original, es
decir, una copia legal, sin que fuera objeto de descargas que en ocasiones no funcionan
como quisiéramos.
No es el coste de la película: es un DVD, no es, tampoco, el hecho de que hayan
llegado los hijos con un obsequio, sino el hecho de que se han acordado de
cuales son nuestras ilusiones, nuestros anhelos, nuestras metas, y en base a
seso, buscar sorprender con un obsequio que no es equipara con nada en el mundo
por el significado que tiene el tema y porque ellos se acordaron de qué es lo
que estamos teniendo en mente en los momentos claves de nuestra existencia.
Es cuando damos valor a los hijos, a sus sentimientos y a esas cosas que muchas
veces nos cambian en todos sentidos. Los hijos que saben ser detallistas no
tienen comparación con nada en el mundo, aunque, claro que esos sentimientos
vienen de la base, del hogar, de la familia.
Profundamente conmovidos, estamos a punto de ver la cinta “The Way”, y
disfrutarla lentamente, como debe de ser, porque es el mejor regalo del año,
sea porque es algo que queríamos y buscamos con mucha pasión, o quizá, que es
lo más seguro, porque significa que ellos, los hijos, están siempre atentos y
pendientes de qué gusta a sus seres queridos, qué quieren o qué desean en
cualquier momento de su vida.
Nada mejor que la cinta que disfrutaremos al máximo, porque realmente es algo
que mueve todo lo que llevamos dentro.
Los hijos, siempre los hijos, esos pequeños seres que se convierten en mujeres
y hombres, siempre nos regalan sorpresas, aunque, a decir verdad, la de hoy ha
sido la mejor de los últimos años.
Agradecer con la palabra, el abrazo y el beso no es suficiente: se hace con el
corazón.
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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