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Sección: Editoriales / Palabras Férreas

Bella y bendita esperanza

Por: Norberto Lacarriere Lezama 24/12/2011 | Actualizada a las 14:54h
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¡Suben!

¿Cuántas historias navideñas conoce usted que le hayan hecho vibrar? Ojalá ésta que le compartiré sea una de esas. La leí hace algunos años y siempre me gusta compartirla en estas fechas.

De corazón, para quien desee conocerla…

En algún lugar del tiempo, en una fecha como éstas, circulaba un autobús lleno de pasajeros. Todos excepto uno iban con el gozo a flor de piel, camino a la celebración.

Aquél a quien se refiere este pasaje era un soldado. Venía de la guerra y aunque iba rumbo a su pueblo natal muy en el fondo no deseaba llegar. Muy pronto sus compañeros de viaje sabrían el porqué de su semblante e inquietudes.

La primera en notarlo fue una niña. Ya ven ustedes que aun en su inocencia los infantes saben cuando a un adulto algo le aqueja y es quizá por ello que le preguntó: “¿Por qué estás triste?”.

El militar no le respondió. Volteó la cara hacia la ventanilla, pero también hacia la nada. La chiquilla repitió su interrogante: “¿Por qué estás triste?”.

Su madre la llamó a la prudencia, pero el hombre le pidió no reprimirla. “Déjela. No me molesta. Su hija me hizo una pregunta, pero no sé qué contestarle”.

Otra persona intervino en la charla. “Veo que viene del frente de batalla, mi amigo, y que además lo hace con bien, completo. ¿Qué puede afligirle a alguien como usted, joven, que deja los horrores para retornar a su hogar?”.

-Eso precisamente… que no se si tenga un hogar aún.

Entonces sobrevino la explicación.

“Yo salí hace cuatro años a cumplir con el deber que nos inculca la patria. Estaba recién casado y mi esposa se opuso a que me fuera. Hizo de todo porque me quedara, pero al final se resignó. Y me hizo que acordáramos algo…”.

Varios escuchaban con atención el relato. Fue imposible que muchos evitaran emocionarse por tan peculiar y ajeno asunto, pero no perdieron detalle de la conversación.

Resulta que antes de que este joven dejara casa, amor y comodidades, su mujer le llevó al pie de un roble donde mucho tiempo atrás sellaran su noviazgo y su promesa de matrimonio con un beso.

“Ahí me pidió que recapacitara, pero yo seguí firme y sólo le pedí que, si así se lo dictaba su corazón, me esperara y que colocara un listón rojo en señal de que aguardaría a mi llegada. Yo no le iba a escribir mientras tanto y juro que jamás abrí las cartas que ella me envió”.

Así que esa era la razón de su aflicción. Temía no sólo no ver el famoso listón, sino que ella hubiera rehecho su vida al no tener noticias suyas.

El vehículo siguió. Parada tras parada bajó la gente. De ella, hubo quienes voltearon a verle deseándole lo mejor.

Él mientras tanto, siguió adelante. Y llegó por fin a su meta. Bajó con las pocas pertenencias que llevaba y caminó. Diez, veinte… cincuenta pasos.

Luego enfiló hacia el norte. Anduvo por la vereda, cruzó un rio semi congelado y llegó por fin a la entrada de su pueblo. Desde ahí se veía el roble.

Volvió a avanzar. A lo lejos distinguió algo que no le pareció con lógica, pues por la estación invernal la vegetación en los árboles era prácticamente inexistente. Pero ese ejemplar tenía algo. Muchas hojas rojizas. Era extraño…

Bajó la mirada, pero luego la elevó. Al pie del roble, no sólo uno… cientos de listones. Todos rojos, y todos fuertemente atados en ese y en otros ramales. Todos simbolizando los años, los meses, las semanas, los días y las horas de aguardar.

COLOFÓN

Así, la esperanza triunfó. Y un corazón volvió a latir.

POST DATA EXPRESS

A todos ustedes, amables amigos, lectores, buenos conocidos o por conocer, les agradezco sinceramente el favor de su atención.

Espero que cada lectura que me hayan hecho el favor de tener sobre estos escritos haya contribuido a generar mejoras para nuestra sociedad.

Y no es que sea de los que pretendan cambiar al mundo de un plumazo, ya que eso sería imposible; lo factible es ayudar a que este mundo siga rodando en base a dos de los más grandes principios: La congruencia y la cordialidad.

Felices fiestas a todos ustedes. Que la salud y la tranquilidad reinen en esos espacios donde sólo estos activos puedan blindar sus hogares, para que ni el más gélido invierno logre penetrar.

Así también mi solidaridad con quienes este año sintieron que perdieron algo amado y la más profunda petición al cielo para que en breve encuentren la ruta de la resignación, especialmente a la gente de San Fernando, Valle Hermoso, Matamoros, Tampico, norte de Veracruz.

Dios los bendice. Que Dios los cuide siempre.

Por su atención, gracias. Por hoy, ¡Bajan!

Confesiones, avisos especiales y hasta aplausos a norberto@libertas.com.mx

No tengo intermediarios ni asesores.  

Norberto Lacarriere Lezama, Licenciado en Ciencias de la Comunicación y periodista desde siempre, pero ocupado del quehacer informativo a partir de 1994. Reportero, columnista, investigador, caricaturista político, conductor radiofónico y televisivo.


Su columna “Palabras Férreas”, se publica en medios impresos y cibernéticos de Tamaulipas y nacionales como la revista “Libertas”. Ha sido director de noticias y fundador de importantes proyectos en la comunicación en radio, televisión e internet.


Director de Noticias de Grupo Fórmula Tamaulipas, con base de operaciones en Matamoros hasta el 28 de Abril de 2011y actual Director de Noticiarios y coordinador de Producción informativa en el corporativo Libertas Radio 89.5 FM desde Matamoros, Tamaulipas.
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