Por: Carlos Santamaría Ochoa23/12/2011 | Actualizada a las 15:08h
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Llegan las horas en que seguramente la mayoría
estaremos con algunos seres queridos celebrando la navidad, el nacimiento de
Jesucristo hace ya más de dos mil años en Belén, y también, estaremos en torno
a la mesa disfrutando de una buena convivencia, cena deliciosa y otras cosas,
sin olvidar los tradicionales regalos, que a pesar de muchos se han convertido
en el ingrediente principal, cuando debiera ser algo más espiritual, más de
reflexión. Finalmente, lo material va y viene todos los días, pero
la esencia de la navidad debería permanecer en nosotros durante todo el año. Reflexionamos esta noche sobre una y mil cosas: pensamos
en la dicha de estar junto a algunos de nuestros seres queridos; añoramos a los
que están lejos o parte y que sabemos, están en nuestro corazón. Vivimos este día con muchas prisas: las tiendas de
autoservicio, el centro de la ciudad, el mercado y cualquier sitio donde se
comercialice cualquier cosa se encuentran este día 24 abarrotados de gente que,
ansiosa hace sus últimas compras, sea para la cena o para los regalos que
faltaron. El caso es que hay demasiado movimiento y lo sabemos todos. Prudente es procurar hacer una ruta que nos permita no
dar tantas vueltas, y preparar la noche buena con muchas características que
tienen que ver con el amor y los sentimientos. Navidad, tiempo de hacer las típicas “cartas a Santa
Claus”, y no solamente de los pequeños, porque habemos algunos ya mayores que
pensamos todavía en que se nos concedan algunos milagros, aunque somos también
de la idea de que el Ser Supremo nos entrega las oportunidades que vivimos en
base a nuestro esfuerzo. Nada nos regala si no hacemos la lucha por tenerlo o
vivirlo. Nadie puede asegurar que Dios nos va a curar si no
seguimos el tratamiento que nos han indicado los médicos, por ejemplo, o nadie
pagará nuestra cuenta si no trabajamos, ahorramos y pensamos en cubrir todos
esos adeudos con los que nos hemos acostumbrado a vivir día a día. En la reflexión navideña pensamos muchísimas cosas, pero
nos invade un sentimiento especial que tiene que ver con la inolvidable morriña
gallega: el sentimiento de extrañar, de añorar, de pensar que algo o alguien
debiera estar y no estará ahí, en el hecho de sabernos de un sitio cuando
vivimos en otro y quisiéramos cambiar de aires, por distintas causas. Este 24 de diciembre seguramente estará usted en casa,
cerca del pino navideño, engalanado con esferas y luces, y probablemente con un
nacimiento a sus pies, que nos recuerda la festividad máxima de la Iglesia
católica: el nacimiento del Mesías. ¿Qué sigue para el día 24? Entendemos que hay cosas
que entristecen, más cuando ha partido algún ser querido y no volveremos a
escuchar su risa cerca del árbol navideño, o porque no hemos podido superar el
duelo –natural- que implica el perder a alguien cercano. Hay muchas cosas que pensamos en Navidad, una de las
fechas más especiales y atípicas: por una parte, quieres estar ahí,
disfrutando, sin embargo, por otra parte, también quisiéramos que no llegasen
estos momentos en que los tíos o abuelos ya no existentes vienen a la mente de
cada uno de nosotros. No es fácil, nadie dijo que lo fuera, pero el 24 de
diciembre es bueno tomar algunos minutos llenos de fe y entregar una oración a
nuestra semejanza, para agradecer a EL todo lo que nos ha dado, bueno y malo,
porque finalmente, nos ha permitido estar aquí, para hacer de nueva cuenta, una
empresa que nos permita crecer a todos los que nos rodean. En Navidad, el columnista quiere aprovechar para desear a
quien se ha detenido a leer estas líneas, que sea una fecha inolvidable, que la
felicidad sea el principal ingrediente y que nada ni nadie opaque nuestra
existencia. Feliz noche buena, disfrútela con la familia, por favor. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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