Por: Rosa Elena González21/12/2011 | Actualizada a las 22:29h
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Al
escuchar de posadas navideñas inmediatamente las relacionamos con fiesta,
diversión, regalos, hasta con excesos alimenticios y alcohol. El
verdadero significado de las posadas decembrinas es para la religión católica
una celebración de culto, se fortalece el espíritu, se alimenta el alma, y
consiste en nueve rosarios iniciando el día 16 y terminando el 24 de diciembre. En
los rosarios se recuerda el viaje de la sagrada familia desde Galilea hasta
Belén, donde el señor SAN JOSE acompañaba amorosamente a la Santa Virgen MARIA
quien en su vientre llevaba a JESUS DE NAZARET. Hoy
día poco se reza, el consumismo ha invadido hasta los lugares con mástradición de nuestro país, en las posadas
casi nadie realiza la procesión, el recuerdo del caminar de MARIA y JOSE hasta
llegar a Belén pidiendo posada, ahora nos preocupamos más por ver que nos
regalaran, o que regalaremos, contratar el karaoke y el atuendo que nos
pondremos, la comida que degustaremos, con que y quienes brindaremos. Todo
esta bien, la diversión y olvidar los problemas diarios es bueno, lo malo es
cuando se cae en excesos, se omiten prioridades por atender banalidades, no es
que se quiera ser aguafiestas, todo con medida se disfruta mejor. Claro
que la navidad es hermosa, pero quienes la disfrutan más son los comerciantes,
es la fecha propicia para que hagan su
agosto, la gente en su afán por quedar bien con sus amigos o familiares gastan
sus aguinaldos y en enero la cruda realidad, el arrepentimiento por no prevenir,
por no tener medida, les llega en forma cruel. En
estos tiempos difíciles, aprovechando el recuerdo del nacimiento de JESUS, los
mexicanos deberíamos hacer una reflexión, refugiarnos un poco en la gracia de
DIOS, pedir por la gente buena y por los que no lo son tanto también. Cierto,
es mucho pedir cuando la principal preocupación de los padres mexicanos es
llevarles un poco de alegría a sus hijos, que sus familias tengan para adquirir
la cena navideña, no importa si es pavo, romeritos, o tamales. El
año que termina no fue de lo mejor para el pueblo mexicano, un año difícil,
lleno de vicisitudes y desencantos, la clase trabajadora no le alcanzo ni para
comprar zapatos, menos para irse de vacaciones o adquirir un bien inmueble…
pero llego diciembre y sus posadas, con ellas se olvida un poco el pesar, ya no
son las fiestas de oración y reflexión pero la gente se llena de ilusión, de
esperanza y diversión. La
tradición dice que en las posadas se debe de romper piñatas para que con ello
terminen los males, pues bien, en ese intento, es tiempo de apalear la piñata
con el mal que se encuentra dentro y que ha llenado de tristeza y desesperación
a muchas familias mexicanas y al resto de los mexicanos nos tiene en la
desesperanza y desilusión. Es
momento de terminar con la piñata y sus siete picos que significan los siete
pecados capitales, la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza,
que en estos tiempos son las prácticas
de muchos políticos ambiciosos, sin escrúpulos, Contrarrestarlos todos los males con amor, humildad, generosidad,
paciencia, caridad, amistad y disfrutemos diciembre y sus posadas.
Es Licenciada en Relaciones Públicas. Ha colaborado con editoriales en El Mercurio. Fue jefa de Prensa en Ciudad Victoria y ocupó la jefatura del Departamento de Difusión y Comunicación Social de la Comapa.
Además ha colaborado en distintas campañas políticas.
Actualmente su columna Vida Diaria se publica en el Portal HOYTamaulipas y los periódicos La Verdad de Tamaulipas, Expreso, La Extra, La Voz de Tula, El Tiempo de Mante y Astronoticias
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