Por: Carlos Santamaría Ochoa21/12/2011 | Actualizada a las 14:33h
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Recordamos
aquellos tiempos en que hablar de la zona del municipio de Hidalgo era ligar
cualquier concepto con la naranja. Los cítricos de la región tuvieron una
relación muy importante con la economía no solamente de la zona sino del estado
mismo. Las empacadoras vendían unos frascos de vidrio que contenían conservas
de pomelo, toronja, naranja y hasta limón. Una delicia que no cualquier persona
podría disfrutar porque prácticamente lo que se envasaba ahí se iba al
extranjero. Ir al Hotel
Hacienda de aquel lugar era también disfrutar de los paisajes de las huertas
tan especiales que encontrábamos, y en cierta época, ver a los piscadores
trabajar, bajar la naranja de los árboles para llevarla a proceso, simplemente
era un espectáculo muy interesante, pero más aún, porque significaba progreso,
dinero, recursos para la región. De ahí surgen
importantísimos tamaulipecos y uno que otro gran ladrón –recuérdese a Heberto
Garza Morales, un vividor que se metió a político para seguir robando
descaradamente a cuanta persona se le cruzó en el camino- pero en general,
gente buena, gente trabajadora. Los problemas de
la región han existido siempre porque no hay sitio perfecto en el mundo. Hoy, los
dirigentes campesinos lanzan la voz de alerta por la crisis en que se
encuentran sumidos los productores: diversas razones han llevado a la región a
punto de quiebra y por consecuencia, la gente está alarmada, porque está su
futuro en el aire, y no únicamente el de ellos sino el de muchos tamaulipecos
que dependen de esta región. Los dirigentes
campesinos han solicitado al gobierno su intervención urgente para salvar a
esta región que, de no ser apoyada a tiempo, podría sufrir la suerte de otras
en el país que han quedado desiertas ante el éxodo de su gente. Hoy, muchos
hombres del municipio de Hidalgo han abandonado sus hogares en busca de
tranquilidad y trabajo, en distintas partes del mundo y también en nuestro
país, procurando subsistir a como dé lugar. Difícil, sin duda alguna. La región
naranjera tiene tierras fértiles que pueden ser la diferencia entre vivir bien
y sobrevivir. Hay el recurso
material y humano, pero falta algo, quizá, algún apoyo o empuje para que se
pueda satisfacer la demanda de recursos que permitan que Santa Engracia e
Hidalgo vuelvan a ser esa región naranjera de excelencia. Quién no recuerda
el paso por la carretera que va a Monterrey y que hemos visto sus miles de
árboles frutales de cítricos, principalmente naranja, la fruta por excelencia
que es motor de desarrollo para muchos. ¿Qué se debe o
puede hacer? Muchas cosas pasan por la mente de todos, sin embargo, será
necesario que autoridades gubernamentales federales y estatales, así como
municipales, líderes agrarios y gente involucrada en el sector pueda determinar
las acciones a seguir para que nuestros paisanos del municipio de Hidalgo no
pierdan la fe y las tierras, que la producción no caiga, porque si una región
del estado entra en crisis, cualquiera que sea su giro, esta recesión regional
impactará en la entidad y todos padeceremos esta problemática, de forma tal
que, si no se hace algo en calidad de urgente, podemos después lamentar las
consecuencias. Hidalgo es un
municipio con infinidad de recursos, y la producción naranjera es fundamental
para s desarrollo, de forma tal que se convierte en prioritario el hecho de
pensar qué hacer al respecto. En el gabinete
del ingeniero Egidio Torre Cantú hay gente con experiencia y talento, y seguros
estamos que pronto leeremos en la prensa local y nacional que se ha podido
conjurar este problema que, hoy, en pleno mes de diciembre, amenaza con acabar
con una de las grandes riquezas del estado tan especial que la naturaleza nos
ha prodigado y que cuenta con un sinnúmero de recursos, propios para los que
vivimos aquí, y mucho más, para compartir con el mundo entero. Comentarios: entrenos@prodigy.net.mx
Carlos David Santamaría Ochoa,
(México, D.F., 1957) Licenciado en Relaciones Públicas, Maestro en Trabajo Social y maestro en Comunicación; Doctor en Comunicación y Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela (Galicia, España). Diplomado en periodismo y en locución ( U.A.T.) Periodista desde el año de 1979.
Jefe de fotografía del periódico El Heraldo de México (1979).
Ha colaborado en los diarios locales El Mercurio de Tamaulipas, El Diario de Ciudad Victoria, La Verdad de Tamaulipas y en revistas como Poste Restante, A quien Corresponda, entre otras. Fue corresponsal del diario El Nacional, de la revista Época de México y de radio grupo ACIR. Fotógrafo profesional desde el año de 1978.
Fue jefe de prensa del Instituto Estatal Electoral en Tamaulipas y del Hospital General de Ciudad Victoria. Actualmente se desempeña como profesor de periodismo y fotografía en la licenciatura en Ciencias de la comunicación, en la Universidad Autónoma de Tamaulipas, donde también colabora como investigador.
Es presidente de Vive con Diabetes, A.C., dirige y conduce el programa de radio Al Día en Radio UAT.
Recientemente publicó su primer libro: Diario del Camino, Unidos por la Diabetes.
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